Y todo comenzó con un baile

Kathy Spooky

 

Disclamier: Los personajes utilizados en este relato, por ahora no son míos... Son de nuestro surfista favorito, la FOX y la 1013

Advertencia: Este relato ha sido escrito por una niñita de 14 años, totalmente shipper. O sea que si viene por aquí algún noromo, que no lo lea, ya que no es muy adecuado para él.

Dedicatoria: Quiero agradecer especialmente la ayuda de Gala, que todavía es un poco noroma, pero... ¿hasta cuando?

Gracias a la gente del chat, que tanto me han ayudado, por sus buenas intenciones a : ele, CALUSARI, SCULLY ....

Por último doy gracias a mis padres por no haber leído esta primera parte de mi relato, ya que no creo que sepan que su niñita sabe estas cosillas sobre "el tema secreto -nunca-hablado-con-los-hijos"

En fin, un saludo a todos los x-philos habido y por haber, ahí fuera.

Tipo: MSR, O18W(yo lo he escrito y no tengo los 17, pero siempre hay mentes cerradas), WIP

Feedback:siiiiiiii!!!! os lo ruego, es mi primer relato, y me gustaría que me dijérais si lo tengo que dejar...

Nota: Esta historia se desarroya en algun momento después de FTF pero mucho antes de la 7ª temporada

 

 

 

SÁBADO 2 DE ABRIL-APARTAMENTO DE SCULLY-5 PM.-

 

-El mes de abril es precioso- pensaba Dana Scully mientras pasaba los datos del último caso resuelto al ordenador. -Se empieza a notar el sol de primavera, puedes dar largos paseos a lo largo del Potomac...-. Le estaba resultando verdaderamente difícil centrarse en el caso que tenía delante. Había muchas otras cosas en las que pensar, como el cumpleaños de su sobrinito Matt el 24 de abril. -Mierda!- susurró -no la he comprado nada!-. Se acabó. Cerró el ordenador y decidió que por esa tarde se había acabado el trabajo. Estaba quizás un poco harta de tirarse todos los fines de semana trabajando, aunque siempre era una recompensa poder trabajar con Mulder. Era su mejor amigo sin lugar a dudas, y la intimidad que tenía Scully no pasaba de los x-files y de su compañero.

-¿Qué estará haciendo Mulder?- pensó. Sonrió al imaginarle durmiendo con la tele a todo volumen. Al darse cuenta de que otra vez estaba pensando en su compañero exclamó: -Dios, Mulder...¡Sal de mi cabeza!-. Definitivamente, después de ese casi beso en el pasillo, no podía vivir sin él. -Tengo que hacer algo o me convertiré en una esquizofrénica catatónica... Ya lo tengo, llamaré a Tara y le preguntaré qué quiere que le compre a Matt-. No se acordaba del último dígito del número de teléfono. Se dirigió hacia la mesita del salón donde tenía la libreta de direcciones. Al tomarla entre sus manos un folio salió disparado. Era una carta dirigida a ella de parte de Tea, la prometida de su hermano Charlie. Podía llevar ahí un mes. La cogió entre sus manos y la leyó:

Querida Dana:

Yo siempre te he considerado mi mejor amiga y quiero que para mi boda me hagas un regalo muy especial... me ha dicho un pajarito que bailas muy bien y querría que en la fiesta de mi boda bailaras con la banda que viene... ¡Por favor!

 

Besitos de tu amiga Tea.

 

-Madre mía, tengo que bailar y ni siquiera tengo pareja para las canciones lentas. Tengo que tener todo listo para el 1 de mayo. Un sólo mes para ensayar...-

-Ring!- Ni siquiera se había dado cuenta de que llamaban a la puerta. Era Mulder, ¿cómo no?. Fue hacia la puerta corriendo pero se tropezó con una mesa y cayó al suelo. -Ah!-

Mulder se encontraba fuera de la puerta y al oír el grito de Scully y esa caída que retumbó contra el suelo forzó la puerta hasta que se abrió. Al pasar se encontró a Scully sin conocimiento y tumbada en el suelo. La levantó y la acomodó en el sillón. Fue a la cocina, mojó un paño en agua y se lo puso en la frente a Scully. Esta recuperó el conocimiento al momento. Scully se levantó un poco y al ver a Mulder se le vino una idea a la cabeza; no se andó con rodeos.

-Oye Mulder, este mes de abril necesito la mayoría de las tardes libres porque me han pedido que baile en la boda de mi hermano Charlie y necesito practicar un poco. -Mulder se había quedado de piedra ya que no sabía que una de las habilidades de su compañera fuera bailar.

-Vaya, vaya- dijo Mulder, -y no necesitarás una pareja de baile?- Al decir esto, el agente vio cómo se iluminaban los ojos de su compañera.

-La verdad...es que sí. Oye, a ti no te importaría...pues...ya sabes, ser mi pareja?-. La cara de Scully denotaba impaciencia así que Mulder se lo dijo de una vez.

-Bueno, acepto, pero sólo si empiezas a practicar ahora, conmigo delante-.

-Dios-, pensó Scully -¿cómo me voy a negar con esa mirada que tienes, Spooky?-

-De acuerdo- aceptó la agente -tú ganas, pero sólo un baile. Voy a cambiarme.- Scully marchó a su habitación a ponerse su traje de aeróbic y Mulder se quedó en el salón. Apartó la mesa y el sillón y dejó un amplio espacio para bailar.

-Eh! Scully, ¿me vas a tener toda la noche esperándote?-

-Vale, vale, tranquilo. Ya salgo. Dale a la canción 4-

Scully salió de la habitación con un traje de aeróbic que a parte de que le podría quitar el hipo a cualquiera era de lo más insinuante. Estaba formado por unas mayas negras y un top verde lago. La música empezó a sonar y Scully se centró en ese ritmo electrizante. Mulder se quedó con la boca abierta al verla contonear las caderas de esa forma tan sensual.

La canción 4 dejó paso a la nº5, una balada que llenó el aire de romanticismo.

-Open now, your heart to me- rezaba la canción. Mulder se acercó a Scully por detrás la tomó por la cintura apretándola contra él y le susurró al oído -Abrirías tu corazón para mí?-

Scully se dio la vuelta situándose de frente a Mulder. -Sí- dijo. En ese instante las palabras sobraban. Mulder la cogió de la cintura y ella se abrazó a su amado.

 

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Estamos bailando y tengo a Scully tan cerca como nunca. Mis labios ansiosos de besarla se acercan pero me obligo a interponer una distancia para que sea ella la que de el último paso. No tarda mucho, se acerca a mí y empieza a besarme el labio inferior con sus labios seductores que saboreo y que me saben a frutas silvestres. Soy yo el que entra en su boca con mi lengua y exploro su paladar con extrema delicadeza pero no tengo mucho tiempo porque Scully ya tiene su lengua dentro de mi boca. El primer contacto de su lengua con la mía es venenoso. Creo que todo esto es venenoso; estoy seguro de que esto es como una muerte lenta porque no entiendo como esta maravillosa mujer está dispuesta a entregarme todo su poder y su amor....

 

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Mulder y yo estamos más cerca que nunca. Mi lengua todavía sigue en su boca y me sabe a profundidades marinas... es esa mezcla de ducha, pipas y after save que tanto me gusta pero creo que esta noche huele mejor que lo legal. Cuando logramos que nuestras bocas se separen cierro los ojos esperando a que Mulder me vuelva a besar pero en vez de eso siento una sensación de vértigo y entiendo que me está llevando hacia el dormitorio. Creí que me dejaría en la cama pero en vez de eso me deja de pie, enciende la lamparilla de noche y vuelve junto a mí. Ahora si me vuelve a besar, es un beso fresco y suave, muy diferente de nuestro anterior beso.

 

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Me separo de sus labios aunque lo único que quiero es besarla hasta lograr tragar su sabor que me envuelve y me hace sentir tan seguro de mí mismo. Dejo que mis manos resbalen hasta su cuello justo debajo de su barbilla. Empiezo a besarla ahí y voy bajando por su cuello dándole delicados besos hasta que llego a su estómago que está descubierto porque lleva un top de aeróbic que sólo le tapa los pechos. Me levanto y la cojo de la mano, me mira con unos ojos que son un poema, supongo que es miedo a la deje, ese miedo irracional que a todos nos inunda alguna vez. Le dirijo una de mis mejores miradas y la dirijo hasta la cama.

Scully se deja hacer, tranquila entre mis manos. Extiendo su cuerpo sobre la cama y me coloco encima suyo. Tiene los brazos estirados. Yo extiendo los míos mientras nuestras manos se entrelazan. Nos volvemos a besar. Mis manos ahora bajan tocando cada milímetro de su cuerpo y llegan hasta su top. Scully cierra los ojos. Dejo que mis manos sigan bajando mientras se llevan por en medio el top que deja al descubierto sus senos. No creo equivocarme si digo que son los mejores que he visto. Parece que estén hechos de una delicada porcelana; son como de algodón.

No se si la estaré haciendo daño porque estoy bebiendo de uno de sus pechos y lo muerdo. Sólo una vez, para sentir su escalofrío contra mí. Scully coge mi cabeza y la hunde en su cuerpo mientras arquea la espalda contra mí. Es una sensación arrolladora. Dios, necesito más. Ahora bajo hasta su estómago y la beso con besos suaves, de bebé. El estómago de Scully es redondo y plano a la vez y es tan sensible a mis lametones que su dueña no puede evitar que tenga fuertes contracciones. Me levanto un poco y me pongo de rodillas a los pies de la cama. Scully sigue tumbada con los ojos cerrados cuando pongo mis manos en su cintura.

¿ es posible que una lengua haya nacido para pertenecer a un ombligo? Lo digo porque creo que mi lengua no se movería del ombligo de Scully aunque de ello dependiera su vida.

Dios, ésta nueva faceta de Scully me resulta un poco difícil de asimilar...está... húmeda. Ya está. Lo he dicho. Scully está envuelta de placer, de mi placer.

-Mulder...- un ronroneo suave y a la vez seductor nace de la boca de Scully. La verdad es que es mucho más romántico que cualquier otra declaración de amor que me hayan hecho jamás. Oír mi nombre salir de sus labios de azúcar rojo es demasiado y creo que me voy a correr aquí mismo. En este mismo instante. Sonrío al pensar que eso sería una actitud muy típica de mí... pero he cambiado. Por ti, Scully, tu placer es el mío y no pienso estropearlo en absoluto.

 

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Madre mía de mi vida... ( bueno, que mi madre me viera así me daría un poquito de vergüenza ) todavía no me creo que esto me esté pasando. Mulder está besando mi ombligo cuando noto que levanta la cabeza. Le miro y me entero de que le estoy sujetando. Le suelto y su boca vuelve a hundirse en mi estómago y va bajando, bajando, bajando!!!

-Mu...Mulder!- exclamo. Ha enrollado sus sedosas manos en mis mayas y me las ha bajado pero también se ha llevado mis braguitas y me ha dejado totalmente vulnerable. Me mira para saber si ha hecho algo mal pero una sonrisa se dibuja en mis labios.

 

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Scully ha gritado mi nombre pero cuando la he mirado he comprendido que... era por placer.

El paisaje es indescriptible. Agarro sus muslos y hundo mi lengua en esa selva pelirroja. Y al fin llego. A ese pequeño botón de nervios. Con mis manos agarro los huesos de su pelvis (no había tenido fijación por estos huesos hasta ahora) y mis labios saborean su clítoris. Scully se retuerce entre mis manos. Sus manos se dirigen hacia su cabeza e introduce los dedos en su boca. Está a punto de llegar al orgasmo. Retiro la cabeza e introduzco tres dedos dentro de ella. Pega un alarido que no parece humano. De repente veo que se pone muy colorada y las pecas se distinguen en su rostro. Ha llegado al orgasmo. Yo retiro los dedos y esa lava ardiente que baja por sus muslos empapa mi cara. Ahora Scully me hace subir y me encuentro con el sabor de sus labios y con el de su orgasmo. Tardo un poco en darme cuenta de que todavía no he tenido un orgasmo físico. Scully me ha bajado los calzoncillos. Damos una vuelta en la cama y terminamos en el suelo pero no nos importa en absoluto. Ahora, lentamente me coloco encima suyo y muy muy despacio entro de ella. Dentro de mi Scully. Vamos repitiendo ese movimiento de cadera con cadera y de entrada y salida hasta que llego a un punto de placer máximo y no me da tiempo de salir de su interior. Me corro dentro de ella. En ese momento los dos nos quedamos quietos. Scully me mira, me sonríe y cae rendida a mi lado.

 

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La noche del sábado al domingo fue increíble. Los dos nos entregamos nuestro amor de una forma de lo más apasionada. Hacia las tres terminamos y caí rendida en el suelo pegada a Mulder. Fue un fin de semana de lo más intenso... . El lunes por la mañana no me sentía con ninguna fuerza para ir a trabajar. Sentía algo raro dentro de mí. Era un sentimiento muy profundo, que me decía que algo iba mal. Por el momento no le comenté nada a Mulder, sólo le dije que no tenía ninguna gana de ir a trabajar. Él se vistió y me dijo que en una hora estaba de vuelta. En cuanto se fue me precipité a la farmacia a comprar un test de embarazo (sabía que era imposible, ya que era estéril, pero un sentimiento irracional nació dentro de mí y... sólo se que sentí que tenía que hacerme la prueba). Cuando llegué a casa, Mulder ya estaba arriba. Le dije que había ido a dar un paseo. Mulder me dijo que no teníamos que volver a trabajar por "enfermedad contagiosa...". Los dos estábamos rebosantes de alegría y volvimos a practicar el ritual nocturno, pero cuando estuvo dentro de mí sentí un dolor muy intenso y pegué un alarido. Mulder, preocupado, me preguntó si había hecho algo mal. Entonces yo le conté mis sospechas de que podía estar embarazada. Eso explicaría mi dolor, ya que en la primera semana de gestación, si se repite el acto sexual es posible que a la mujer le duela. Le dije que yo ya me lo suponía y que había ido a la farmacia a por un test de embarazo. Con un gran entusiasmo me preguntó que a qué estaba esperando a hacerme las pruebas. Fui al baño y dejé el test en lavabo. Salí y vi a Mulder sentado en el sillón. Yo noté que estaba nervioso pero cuando me vio aparecer salió como disparado del sillón y me llevó hasta él, ayudándome como si yo estuviera muy débil. Nos pasamos la hora lanzándonos miradas furtivas. Las palabras no formaban parte de nuestro vocabulario. Los gestos lo explicaban todo. Era el momento de mirar el test. Le pedí que fuera él a mirarlo pues yo estaba demasiado nerviosa. Mulder se encaminó al baño y cuando salió estaba pálido. Dijo lo que yo no me esperaba, que estaba embarazada. Se sentó a mi lado. Una extraña sensación invadió todo mi cuerpo; estaba frustrada, sentía que lo que había pasado la noche anterior había sido un error. La tripa se me fue revolviendo, hasta que todo lo que había comido ayer sentí que lo tenía que hechar para quedarme cómoda. Intenté levantarme, pero, la intranquilidad que semtía hizo que me temblaran las piernas.

-Mulder- dije en un susurro, -ayúdame, necesito ir al baño-. La cara de Mulder había adquirido un tono más humano. -Ay, mi querida mamá, ¿ya empiezas con las nauseas?

-¡Mulder!- dije yo enojada -no, no me digas eso; que yo, yo no estoy preparada para esto- y me puse a llorar desconsoladamente. Me sentía frágil y vulnerable y lo único que me faltaba era que Mulder, mi Mulder me hablara así. Llegado a este punto Mulder comprendió que yo, la fría doctora Scully tenía sentimientos muy frágiles y que estaba asustada.

 

CONTINUARÁ...

 

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Nota:

Tea, la prometida de Charlie, es total invención mía.

La cancíon que baila Scully y la que bailan abrazados M y S, forman parte del disco de los Back Street Boys: Millenium. No me gustan mucho, pero es que estas dos canciones definen a la perfección la relación de nuestros agentes favoritos.

 

Cualquier amenza de muerte a: kathy_spookyARROBAyahoo.com