LA VIDA ES SUEÑO.
Tipo: shipper!!!!!!!
Raiting: nc-13, el lenguaje es bastante vulgar y "malo", o sea, que lo q abundan son las palabrotas.(había que darle realismo de alguna manera)
Spoilers: dudo que los haya, por lo menos no intencionados.... si los hay avísenme.
Agradecimientos: a Carla, por tener paciencia y esperar mis fanfics y publicarlos. Y a mi novio q me va a grabar the x-files mientras estoy de vacaciones.
Resumen: una misión para Scully, al margen de Mulder... en la que se descubre porqué NO deberían llamar a Scully "reina del hielo".
alexsabadellARROBAhotmail.com
Washington D.C.
Una calle más bien poco iluminada. Una docena de prostitutas pululan de un lado a otro de su "territorio". Cada coche que pasa es asaltado por las mujeres ávidas de clientes que paguen sus alquileres.
En la esquina de la calle, justo en el semáforo, descansa apoyada contra la pared, Kimmy; es la más veterana de la zona y apenas cuenta con 35 años. No presume de altura, pues es más bien bajita, pero tiene un pequeño cuerpo muy proporcionado y dotado de seductoras curvas. Tiene una situación privilegiada, justo en el cruce. Su larga cabellera rojiza (natural), atrae a la mayoría de los coches que circulan con pasajeros que necesitan compañía.
Ésta noche, Kimmy ha tenido ya siete clientes. A dos de ellos solo tuvo que hacerles un servicio rápido. Había sido una buena noche... 800 pavos, "no está mal, y los pies me están matando... me iré a casa". Su pensamiento se vio interrumpido por la aparición de un impresionante deportivo rojo. No entendía de coches, pero aquel era caro, solo había que escucharlo rugir.
"El último de la noche y me vuelvo a mi casa" se dijo. Haciendo gala de sus mejores dotes de seducción, el coche paró frente a ella. Se asomó por la ventanilla del acompañante.
- hola guapo. ¿buscas compañía?- pregunttó con voz sensual.
- ¿cuánto?- preguntó secamente el hombree de unos 40 años, moreno y con ojos verde-azules.
- Por 100 te hago un servicio completo, - dijo Kimmy sabiendo que pedí bastante más de lo acostumbrado.
- Sube, - dijo el hombre esbozando una mmalévola sonrisa. Tenía una dentadura perfecta, blanca y alineada. La chica subió sin pensárselo dos veces. Dentro del coche, apreció que el hombre tenía una complexión atlética y unos desarrollados músculos se marcaban a través de su camiseta. "disfrutaremos los dos, cariño", pensó.
Habían arrancado hacía cinco minutos, Kimmy no aguantaba el silencio y comenzó a hablar.
- ¿Dónde me llevas campeón? - preguntó vvolviéndose hacia él con las piernas semi-cruzadas.
- Falta poco - dijo él sin fijarse en ellla.
- Bueno... ¿cómo te llamas?- dijo - yo ssoy Kimmy, pero puedes llamarme como quieras.
- Rick... - Kimmy iba a preguntar otra ccosa cuando el hombre se le adelantó. - ¿sabes?, preguntas demasiado, preciosa. ¿porqué no empleas esa boquita en otros menesteres? - dijo bajándose la bragueta y atrayendo hacia sí la cabeza de la joven.
- Sí, claro - dijo ella.
Antes de que pudiera levantar la cabeza, tras haber acabado la faena, un enorme punzón metálico le atravesó el cuello, para luego ir hundiéndose en cada uno de los puntos de unión de las vértebras.
El coche se detuvo en un bosque a las afueras. El hombre, sin prisa y con una calma aterradora, sacó el cadáver de la joven del coche y lo tendió boca abajo en el suelo. Desnudó a la joven y le introdujo en la boca un papel que contenía unos versos muy conocidos, escritos en él:
¿qué es la vida? Un frenesí,
¿qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción
y el mayor bien es pequeño,
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Tras hacer todo esto, arrojó el coche por un barranco, quemó sus ropas y se puso unas de repuesto que había dejado tras unos matorrales. Dejando al cadáver allí, desnudo, se alejó como su víctima, recitando, aunque él, en voz alta.
Cuartel general del FBI.
Edificio J. Edgar Hoover
Washington D.C.
El baño del cuartel general parecía el servicio de un instituto. Las puertas estaban llenas de pintadas e inscripciones. Scully se divertía cada vez que tenía que subir al lavabo. Era la protagonista de la mayor parte de los chismes y cotilleos del FBI. En las puertas había inscripciones del estilo de "reina del hielo, yo me derretiría con un zorro como ese", claro, que enseguida alguna agente picajosa (mas bien celosa) añadía "ya está derretida".
Estaba leyendo inscripciones cuando oyó a dos agentes entrar al servicio.
- ¿sabes lo último del par del sótano?- dijo una de las dos. A Scully le picó la curiosidad y se quedó callada.
- No, cuenta, cuenta...
- Parece ser que el otro día se lo montaaron en el despacho... porque cerraron la puerta, no contestaban a Skinner y se oían gemidos. - Scully no daba crédito a lo que oía.
- ¿cuándo fue eso?- "buena pregunta... mme gustaría saber cuando he hecho realidad mi fantasía más recurrente".
- El viernes por la noche...
Una sonora carcajada proveniente de uno de los servicios las interrumpió. Al ver salir a Scully del servicio, las dos agentes se pusieron a juego con el cabello de Dana. Scully las miró sin dejar de reírse. - Como en el instituto... - dijo, y salió en dirección al despacho. Las dos agentes se miraban asombradas.
Una vez llegó al despacho, ya controlado su ataque de risa, habló con Mulder.
- Vas a tener que bajar el volumen la prróxima vez que veas una película de esas que no son tuyas... - dijo sentándose sobre la mesa de su compañero quien puso cara de decir "¿de qué hablas?".
- Vengo del servicio y me acabo de enterrar de que el viernes por la noche nos dio un arrebato pasional en el despacho. - Mulder se rió y miró a Scully. Ella supo interpretar su mirada.
- ¿Cuándo volverá a pasar Scully? - pregguntó con tono pícaro.
- ¡Cállate, Mulder!- fue lo único que obbtuvo por respuesta.
El resto de la mañana la pasaron sumergidos entre informes atrasados que debían terminar.
Estaban a punto de irse a comer cuando llegó Skinner al despacho, acompañado de una joven y atractiva mujer pelirroja.
- Agentes... - dijo.
- Buenas tardes señor, - dijo Scully, miientras que Mulder se limitó a emitir un gruñido.
- ¡Hanna! - dijo Scully abrazando a la mmujer.
- ¿Cómo estás Dana?... veo que sigues aqquí abajo...- dijo la otra mujer - soy Hanna Green - añadió tendiendo la mano a Mulder quien la aceptó abobado y encantado.
- Agente Scully, querríamos hablar con uusted, a solas...- dijo Skinner aludiendo a Mulder, que lo captó enseguida.
- Yo... ya me iba... te veo por la tardee Scully, srita. Green...
- Agente - replicó ella
- Agente Green, un placer... Señor - y ccogió el abrigo y se fue.
Una vez Mulder había salido del despacho, Skinner ordenó a Scully y a Green tomar asiento.
- Agente Scully, aquí tiene su próxima mmisión- dijo entregándole un dossier de un caso de asesinato de prostitutas.
- ¿En qué consistirá, señor? - preguntó Scully no sabiendo dónde encajaba ella.
- Bueno... pues..., la cosa es que... neecesitamos a una agente que se haga pasar por una prostituta durante un tiempo...
- ¿¡¿¡¿¡¿¡QUEEEEEEEE!?!?!?!?!?- exclamó Scully.
- Tranquilízate, Dana, - dijo Hanna. - tte elegimos a ti porque es necesario que sea pelirroja; yo me ofrecí voluntaria para la operación, pero el problema es que nuestros superiores no quieren que ejerza mi papel del todo, ya me entiendes... y resultaría muy sospechoso que me negara a recibir clientes...
- Bien, bien lo comprendo, pero... ¿se ppuede saber qué tengo yo que ver en esto?. Ya tiene una voluntaria señor. ¿Porqué tengo que hacerlo?- dijo Scully obviamente enfadada.
- Dana, - continuó Green- necesitamos quue lo hagas tú, a parte de porque encajas con el perfil de las víctimas...
- ¡Gracias!, ¡con eso me ayudas mucho!- interrumpió Scully.
- ¡déjame terminar!, digo, que a parte dde lo del perfil, necesitamos.... - dudó un momento antes de decirlo-.... el...... beso de las mujeres Scully...
Scully se quedó callada. Sabía a lo que Hanna se refería. La conocía casi desde el instituto. El "beso de las mujeres Scully", esa era una técnica que solo conocían Missy, su madre y ella; no lo había practicado desde el instituto. Tan solo con besarles era capaz de hacer eyacular a un hombre en tan solo treinta segundos (aproximadamente).
- Agente Scully... no sé si será verdad,, pero... sería de mucha ayuda... para el caso... - intentó justificar, visiblemente azorado, Skinner.
- Señor..., si hago esto,.... quiero quee ni Mulder, especialmente él ni nadie de ésta oficina se entere de la misión... ni de la "técnica empleada". ¿entendido?, en caso contrario no lo haré.
- Está bien, agente Scully, ...pero... ¿¿cómo podríamos comprobar que consigue....?- Skinner miró a Scully y continuó la frase sin decirla, simplemente con un movimiento de la mano.
Scully miró a Hanna. Sabía lo que le tocaba. Hanna cerró la puerta. Al minuto salieron Hanna y Scully del despacho, Skinner continuaba dentro.
- Aún estás en forma, Dana.... - dijo coon malicia Green.
- No está mal... 28 segundos- y rieron llas dos.
Mañana siguiente
Despacho de Mulder.
8:59 a.m.
El agente Mulder había llegado pronto al trabajo, cosa que no solía hacer. Intentaba engañarse a sí mismo diciéndose que había llegado temprano simplemente porque se había levantado antes esa mañana; no era capaz de aceptar que se moría de curiosidad por saber porqué diablos su jefe le privó de los últimos minutos del día de ayer en compañía de SU Scully.
Estaba sentado con los pies sobre su escritorio lanzando lápices al techo, cuando el conocido repiqueteo de los tacones de su compañera avanzando por el pasillo, le recordó que ella siempre le reñía por agujerear el techo, así que antes de que ella abriese la puerta escondió las posibles huellas de su crimen.
- buenos días, Scully. - dijo nada mas eentró su compañera por la puerta. - ¿qué tal tarde pasaste?
- Buenos días Mulder, - respondió ella ssabiendo perfectamente lo que él pretendía. - bien, ayer pase una tarde estupenda.... y no, no te voy a contar lo que me dijeron Skinner y Hanna.....- añadió adelantándose a su pregunta.
- Jooooooo!- dijo Mulder poniendo su carrita de perrito bueno.- solo dame una pista por favor.
- Está bien, Mulder. Te lo diré porque tte iba a resultar sospechoso que desaparezca una semana....
- ¿Te vas?- preguntó él. Sintiéndose enccogido de corazón se desplomó sobre la silla.
- Déjame acabar. Sí, me voy una semana..... asuntos familiares...
A Mulder lo de los asuntos familiares de su compañera le sonó tan creíble como a un niño de 11 años que asustan con el hombre del saco.
- y esos asuntos familiares son...- hizoo un gesto con la mano para que ella continuase la frase.
- Privados, Mulder, asuntos privados. - está bien, ahí le había pillado.
- Está bien, pero si tu hermanito mayor me hecha de menos le diré que tú no me quisiste invitar a ir a verle.- dijo con su habitual sentido del humor.
Fue lo último que dijo antes de que Scully le tirase su abrigo a la cara.
- café, tú invitas. -dijo y salieron loss dos por la puerta riendo.... un agente que pasaba por ahí les vio y fueron la comidilla del FBI durante todo el día.
Oficina del FBI
Seattle.
El agente Huxley era el encargado de hacer los perfiles psicológicos de la oficina de Seattle del FBI. En esos momentos le había caído el marrón de hacer el perfil de un asesino de prostitutas, que, para colmo, actuaba en Washington.
- ¿qué tal vas con eso, James?- preguntóó la secretaria del subdirector de aquella oficina.
- ¿Sabes, Helen? No entiendo porqué no sse ocupan en la oficina central de éste tipo, entra en su jurisdicción..., además, no soy capaz de hacerle el perfil...- dijo con resignación.
- Pide ayuda, James Huxley, que no te vaas a morir por ello. - dijo Helen con tono irónico.
- Tienes razón... además... el mejor perrfilista, por lo menos lo fue, está en el cuartel general, así les devuelvo la pelota su tejado. - Huxley sonrió orgulloso de su propio ingenio y cogió el teléfono. Helen se marchó a su mesa.
Casa franca de la operación.
Algún lugar de Washington D.C.
Scully, Skinner y Hanna, llevaban cinco días trabajando sobre el perfil que les había llegado de Seattle. A Scully le resultaba un estilo sencillo y familiar, completo, mientras que al resto de los agentes implicados (ajenos a la oficina de Washington, por supuesto) les resultaba de difícil comprensión.
Habían preparado un dispositivo de vigilancia en un edificio semi-abandonado a dos manzanas de la calle en la que se iba a situar Scully. La misión consistía en aceptar a un hombre de unos cuarenta años, blanco, y con un gusto literario clásico... Para esto Scully había pasado buena parte de esos días estudiando muchas obras de Calderón de la Barca, pues aquellos versos que el asesino introducía en la boca de sus víctimas pertenecían a la obra "La Vida es Sueño" de éste autor.
Faltaban dos horas para que Scully tomase posición por primera vez. Estaba nerviosa, no todos los días tenía que ejercer la prostitución... no quería hacerlo, pero era su trabajo.
El agente Huxley entró por la puerta trasera. - buenas noches, soy James Huxley, hice el perfil del asesino... éste es el agente Mulder, le pedí que me ayudase en la redacción del informe...
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MULDEEEEERRR!!!!!!!!!!
.......CONTINUARÁ......
FEEDBACK: porfix, porfix..... nadie me escribe nunca buuuuuaaaaaaa! Buuuuuuuaaaaaa! L ¿qué les cuesta escribir unas palabritas?
La segunda parte vendrá pronto. Prometido.