| LA VIDA ES SUEÑO II
Tipo: shipper!!!!!!! Raiting: nc-13, el lenguaje es bastante vulgar y "malo", o sea, que lo q abundan son las palabrotas.(había que darle realismo de alguna manera) Spoilers: dudo que los haya, por lo menos no intencionados.... si los hay avísenme. Agradecimientos: a Carla, por tener paciencia y esperar mis fanfics y publicarlos. Y a mi novio q me va a grabar the x-files mientras estoy de vacaciones. Resumen: una misión para Scully, al margen de Mulder... en la que se descubre porqué NO deberían llamar a Scully "reina del hielo". alexsabadellARROBAhotmail.com
Mientras, Hanna hablaba con Mulder y le ponía al corriente de la situación y del caso, así como de lo que tendría que hacer Scully.
Green no pudo contestarle, el ruido de unos cristales rompiéndose y los gritos de Scully se levantaban por encima de las voces de los 20 agentes allí presentes que callaron para escuchar lo que pasaba en la habitación de al lado.
Skinner salió detrás de ella. – Agente Scully... ¡deténgase!... agente... ¡alto!, es un orden.- esto último lo dijo con tono autoritario. Scully se dio la vuelta con los brazos en jarras y con una actitud desafiante que hasta a Mulder le asustaba, dijo - ¿qué quiere, señor?
Mulder no se enteraba de nada. Desde luego, Hanna no le había contado nada de la habilidad de su compañera con su "beso". Scully intentó tranquilizarse. Miró a Mulder, luego a Skinner y a Hanna, luego al resto de los agentes... pensó unos segundos y vaciló antes de decir...
El teléfono hizo reaccionar a todo el mundo que volvió a sus respectivos trabajos. Scully se acercó a Mulder, quería hablar con él.
El forense había encontrado una huella en la base del cuello de la última víctima, justo en el nacimiento del pelo, y había mandado por faz el archivo policial del sospechoso. Roger Morrison, 39 años, actor aficionado y electricista de profesión. Su novia desde el instituto había muerto un año atrás, asesinada, mientras él interpretaba una obra de teatro, "la Vida es Sueño"... mientras Mulder y Scully leían esto comenzaron a comprender el modo de pensar de Roger... El sospechoso del asesinato de su novia había sido absuelto por falta de pruebas. Era un proxeneta que regentaba un local llamado "sueños rojos" conocido por ser el local con más éxito de la ciudad, debido a que toda su "plantilla" eran mujeres pelirrojas. Por eso ahora Roger asesinaba prostitutas pelirrojas, en venganza por el asesinato de su novia... lo de los versos no era más que una forma de tortura psicológica, se culpaba por no haber estado allí para defender a su novia... o eso es lo que creía Mulder.
Mulder rió, pero en realidad no le hacía gracia lo que Scully le había dicho. La vio salir de la habitación y dirigirse hacia la izquierda. Al cabo de 10 minutos, Scully (o por lo menos alguien que se parecía mucho a ella) apareció por la misma puerta por la que antes había salido. Cuando Mulder la vio se le desencajo la mandíbula, como al cangrejo Sebastián en La Sirenita, de tanto abrir la boca. Sabía que su compañera era guapa, y solía llevar poco maquillaje, ahora, que llevaba los labios color rojo fresa y los ojos avellanados gracias a una línea negra, ahora sí que estaba guapa. En cuanto al vestuario... digamos que casi no llevaba ropa. A no ser que un top rojo sin tirantes (que no llegaba más de dos centímetros por debajo del pecho) y una minifalda también roja (que tenía 16 centímetros de longitud), sea ropa. A esto le complementaban unas botas negras hasta la rodilla con tacón de aguja y plataforma, que hacían que Scully quedase a la altura de su compañero. El silencio se hizo en la habitación. Todos los agentes allí presentes se quedaron abobados observando, por no decir comiendo con la mirada, a Scully.
La reacción y respuesta de Scully le sorprendieron. Aprisionándole contra la mesa y colocando la pierna de Mulder entre las suyas dijo – me meto en un hotel de mala muerte contigo y persigo mutantes y hombrecillos ver... grises. – miró hacia la bragueta de Mulder (más abultada que de costumbre) y sonrió victoriosa... acto seguido le dio el comunicador y le dijo al oído – te necesito a mi lado- y le besó en la mejilla. Los allí presentes se divertían viendo a la agente Scully metida en su papel; pero solo Mulder supo entender que tenía miedo. El beso de la mejilla no fue un juego, fue algo distinto... simbolizaba toda la confianza que tenía puesta en que él estaría allí si estaba en peligro. Antes de irse Green interceptó a Scully.
Salía por la puerta cuando el agente Huxley y el agente encargado de las comunicaciones le dijeron. – Agente Scully... tome esto, póngaselo en el oído y podrá hablar con nosotros como si estuviésemos a su lado.
Todos los varones de la sala observaron silenciosos cómo Scully salía de la habitación. Skinner se aproximó a Mulder y Green que estaban comprobando que las comunicaciones eran correctas. Mientras el resto se ponía manos a la obra en sus varios quehaceres.
Mulder observó a su compañera contonearse de un lado a otro de la acera, y sintió unos enormes deseos de salir y "contratarla", pero se reprimió.
Scully estaba hablando con Mulder, descargando algo de la tensión que tenía acumulada cuando un coche se detuvo frente a ella y uno de sus ocupantes la habló.
Volviendo a Scully y los ocupantes del coche. El mayor la preguntó su nombre.
Lo que tranquilizó a Mulder (más bien le dejó en estado de shok) fue ver a Scully meter el cuello por la ventanilla del coche y besar al chico. Sí, sí le estaba BESANDO. SU Scully estaba besando a un completo desconocido!!!!!!! En menos de medio minuto Scully sacó la cabeza del coche. El padre y el chico le agradecieron su "increíble" servicio y la pagaron 50 dólares que Scully, apoyando la pierna en el capó del coche, se guardó en la bota. En la casa, la sorpresa reinaba entre los allí presentes. ¿cómo había conseguido la agente Scully que el chico... en menos de 30 segundos? Cuando el coche se hubo marchado, Scully habló al comunicador.
Llegaron prácticamente al mismo tiempo. Mulder vio de lejos cómo su compañera estaba más blanca que de costumbre. Normalmente su tez tenía el color de la porcelana, blanca, suave, brillante, pero el color que tenía ahora... parecía un muerto viviente. Llegó hasta donde estaba Scully. No necesitó más que mirarla a los ojos para saber lo que iba a suceder en ese momento.
Scully vomitó todo lo que tenía en el estómago y más. Mulder no se separó de su lado. La tenía agarrada de la cintura con un brazo, y la otra mano en la frente de su compañera apartándola el pelo. Ella se agarraba fuertemente al brazo de su compañero que la estaba rodeando. Cuando por fin cesaron las arcadas y escupió los últimos restos que le quedaban en la boca, Mulder le alargó su pañuelo y el spray de menta.
La noche no había resultado como esperaban. Dana había tenido que soportar un frío tremendo y seis tíos diciéndole guarradas y requiriendo sus servicios. Las dos primeras veces había repetido lo del callejón, realmente era asqueroso tener que hacer eso, no comprendía cómo había mujeres que se dedicaban a la prostitución, pero con los siguientes de la noche simplemente se enjuagaba la boca con un botellín de agua que le había dado Mulder. Se había acostumbrado. Cerca de las cuatro de la mañana Skinner llamó a Scully por el comunicador y le dijo que regresara. No había ni rastro del sospechoso. No apareció. Ella se sentía frustrada, sabía que eso podía pasar. La primera noche que ejercía no podía tener tanta suerte como para que apareciera el sospechoso y le detuvieran. Volvió con resignación a la casa franca.
Cuando llegó Mulder la recibió con una manta que le colgó amablemente por detrás.
Cuando se quisieron dar cuenta eran el centro de atención de toda la sala. Bueno, Dana era el centro de atención. Todo el mundo tenía gran curiosidad por saber cómo diablos era capaz de hacer eso. Un agente que se identificó como Joseph Watt se acercó a Scully que sostenía ya una humeante taza de café calentito.
Skinner que estaba cerca oyó esto último y fue a aclararlo antes de que la agente Scully montase en cólera. Explicó al agente Watt que no había enviado a ningún agente encubierto que "todo" y cuando dijo todo se refirió tanto a la técnica como a los clientes, había sido verdad. El agente todo rojo se disculpó con Dana.
La mirada de Scully se le clavó hasta la médula, ella había levantado la mano para darle una bofetada, cuando Mulder intervino.
PPPPLLLLLAAAAAAAFFFFFFFFFFF!!!!!!!!!!!!!!!! La bofetada que la dio Scully se oyó en toda la sala. Scully salió de la habitación hecha una furia.
Continuará.....
Feedback: siempre es bienvenido. Por fin me escribieron con la primera parte así que espero que con ésta también lo hagan. : alexsabadellARROBAhotmail.com
Prometo la tercera en breve... no sé cuántas partes más surgirán... depende de si os gusta o no. |