FROM ENGLAND WITH LOVE II

 

Por: RAFAEL ZEA rafazeaARROBAusa.net y MELISSA SCULLY (MISSY K) danakscully-foxARROBAmixmail.com 

 

DISCLAIMER: Los personajes utilizados en este relato pertenecen a Chris Carter, la FOX y la 1013. No pretendemos infringir el copyright ni obtener beneficio económico de ninguna especie.

TIPO: Una historia WIP y MSR, con ingredientes X-File y "MPR". Segunda parte de dos.

SPOILERS: Este relato, aunque no tiene nada que ver con "All Things", sucede paralelamente a esa historia. Luego salta en el tiempo para situarse en la octava temporada cuando ocurre el regreso de Mulder. Hay algunas alusiones a "Fire" y "Dead Alive" y ligeras referencias a "Amor Fati" en la parte final de la historia.

NOTAS Y DEDICATORIAS RAFAEL: Bueno, Missy y yo estamos vivos, lo cual ya es mucho decir. Asumimos el riesgo de lanzarnos con nuestro relato enfrente de las miras telescópicas de los shippers, y a pesar de algunas reacciones de protesta bastante airadas en unos casos y elocuentes en otros, con calificativos que mejor nos abstenemos de incluir aquí, podemos asegurar que salimos avantes, e incluso que "From England with Love" fue del agrado de la gran mayoría del público, cuya atención agradecemos, pues nos complace acusar recibo de mensajes provenientes de lugares tan diversos de la geografía hispánica como Argentina, Colombia, Chile, España, México, Perú, Uruguay y Venezuela. Para esta segunda parte hemos tenido en cuenta varias de las sugerencias enviadas por los lectores, las cuales dicho sea de paso, encajan bastante en lo que habíamos planeado con anterioridad, siempre acorde con el sórdido ambiente y el misterio que rodea a la trama de los X Files.

Missy, quiero agradecerte, esta vez públicamente por tu complicidad al acompañarme en esta idea, que incluso a mí me parecía una locura la primera vez que te la propuse. Missy, creo que gracias a ti me perdonaron la vida...

Es también oportuno mencionar a Daniel, Marcela y Carla, pues en sus páginas hay absoluta libertad de expresión, sin censura, cortapisas ni restricciones. Un verdadero ejemplo de tolerancia para otros websites.

Y con la venia de todos ustedes, recuerdo hoy a la Autora de mis Días. Madre querida: Hace ya tres años que partiste de este mundo, y sin embargo estás presente en cada una de mis alegrías y tristezas...

 

DEDICATORIAS MISSY K: Sigo siendo inocente. Completamente inocente. Pero el trabajo de Rafael para inducirme fue menor esta vez… debo confesar que esta segunda parte me ha sido mucho más grata de escribir. Ya entenderán por qué…El hecho de que Rafa y yo sigamos con vida, es algo que debemos agradecer a quienes tuvieron la suficiente piedad para leer el relato y esperar esta continuación, en la que pretendemos reivindicarnos.

 

Bien, en primer lugar, para Rafael: Te agradezco la invitación y la complicidad. Este relato te pertenece más ti que a mí... Escribir esta oscura y sórdida historia contigo ha sido toda una aventura. Gracias a tu increíble talento, hemos salido avantes y creo que podremos conservar las cabezas sobre nuestros hombros. Aunque aún no podemos cantar victoria.

También para tu madre, Rafa. Porque ella está contigo. Siempre.

Para Elly: Amiga, estoy más cerca de lo que crees.

A mis amigos del chat: CSM, LilithX, Deinai (de regalo de cumpleaños atrasado), DanaKM, maf, y Eliana, Top Model Gilleight, mi sobrina Aniara, Danniux, en fin… todos los que comparten esta pasión por los X Files.

Para Rosy Scully: Te he extrañado, amiga.

Para Ariel: Por nuestras orejas. (O las que teníamos, a mí ya se me cayeron)

A Edgar: Más café del bueno.

A Helena: Por todos y cada uno de tus mensajes.

Para Vincent P. Por los caminos que hay en las paredes.

A Chili: Leyendo a Anne Rice y bailando sobre algo resbaladizo.

Un recuerdo para No-Smoking-Woman. Ay, amiga mía, de verdad te extraño y me encantaría volver a saber de ti...

A Diana No Fowley, en tu cumple el 5 de Mayo, Isabel Díaz, Enigma X y el clan mexicano del foro X.

A Enia: Gracias por escribir tus relatos.

Para los que se han tomado la molestia de escribir feedback. Se contesta siempre. Pero nunca se agradece lo suficiente.

A Daniel, Marcela y Carla, y sus respectivas páginas… ¿Les he dicho "gracias" ¿No? Pues ¡mil gracias, amigos!

Y, por cierto, para Gillean K. Mi hermana que vive tras Los Andes. Por los tigres que rugen y ronronean, por Loreena, las encrucijadas, los lobos, el otoño y la neblina… Nos veremos pronto. Muy pronto.

Para todos, con el corazón.

Missy K.

 

RESUMEN: Alguien inocente morirá, al igual que un culpable...

 

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"...los médicos dictaminaron que mi condición clínica no se debía a una baja en el azúcar ni a un cambio súbito de la presión arterial, sino que se trataba de otra cosa. Fox, Tengo siete semanas de gestación.

Phoebe."

Cada palabra escrita en esa hoja que acababa de leer, eran para Scully como heridas lacerantes. No podía creerlo. Era imposible concebir la idea de que Mulder no le hubiera contado nada de lo que había sucedido durante ese viaje, cuando ella sí había abierto su alma revelándole a él sobre su encuentro con Waterston. Le parecía inaudito que él no se lo hubiera dicho. Si al menos se tratara de otra mujer... Pero era Phoebe Green. De entre los 3 mil millones de mujeres de la Tierra había tenido que ser precisamente con ella... ¿Y embarazarla...?

-¿Por qué...? ¿Por qué lo hiciste, Fox Mulder? ¿...Por qué con ELLA? -Se preguntó Scully entre sollozos mientras arrugaba y golpeaba la hoja contra el escritorio-.

El resto de la noche fue una verdadera tortura. Cuando Scully se recostó en la cama de Mulder, cada vez que intentaba conciliar el sueño -si acaso esto fuera posible- creía ver a Mulder y a Phoebe abrazados desnudos sobre la tumba de Conan Doyle o a uno de los dos o a ambos, riéndose, como burlándose de ella. Finalmente el agotamiento surtió su efecto y la agente se quedó sumida en un sopor lleno de sobresaltos y frases incomprensibles que murmuraba de cuando en cuando, presa sin duda de pesadillas y visiones referentes al terrible secreto que había descubierto...

 

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OFICINA DE FOX MULDER

SOTANO DEL FBI

9:00 AM

Scully llegó a la oficina de Mulder, que ahora compartía con Doggett y la agente Reyes. Parecía una sombra. Vestía enteramente de negro, lo que acrecentaba su palidez. No había pasado en lo absoluto una noche apacible y eso se evidenciaba en su rostro demacrado y en su expresión triste, sólo comparable con la que tenía aquella primera mañana en la que bajó hasta ese lugar luego de la desaparición de Mulder. Abrió la puerta sin tocar y aunque Doggett ya se encontraba allí, fue como si no hubiera visto a nadie. Sin saludar prosiguió hacia el interior.

-Buenos días, agente Scully. Yo también amanecí muy bien, gracias... -Señaló sarcástico Doggett al ver que Scully entró y no lo saludó-.

-No estoy para bromas, Doggett... -Fue la áspera respuesta que esgrimió Scully-.

-Bueno, supongo que ese es tu estado habitual últimamente... Supongo que es por el embarazo -Trató de suavizar diplomáticamente la tensión John Doggett-.

-Creo que tienes toda la razón, John... Buenos días, agente Scully... -Dijo la agente Reyes asomándose en el umbral de la puerta-.

-Buenos días, Mónica. Sí, debe ser eso. Con casi ocho meses a cuestas es comprensible que mis hormonas me jueguen a veces malas pasadas... -Añadió Scully, reconociendo lo descortés que había sido con Doggett y dándose cuenta que sus interlocutores no tenían por qué pagar los platos rotos por su tristeza y enojo-.

Un poco perdida, revolvió unos papeles del escritorio. Mónica Reyes se dio cuenta cuán extraña y confundida se veía.

-¿Qué haces todavía por aquí, Dana? Yo suponía que en esta semana ya comenzaba tu licencia por maternidad... -Inquirió Reyes en tono amigable-.

-Y así es, pero quise pasar un rato por aquí para ver cómo iba todo... -Respondió Scully mientras se acercaba a la cartelera de los mensajes en la que Mulder había puesto la foto de la tumba de Conan Doyle, manchada de pintalabios-.

-No es necesario que te preocupes por eso. Mónica y yo nos haremos cargo. Además, no es mucho el trabajo que tenemos pendiente... Un par de investigaciones sin importancia. Nada de OVNIS, ni piegrandes, ni mutantes, ni círculos en los sembrados... ¿Verdad Mónica?

-Sí, John... -Afirmó la agente Reyes-.

La sola mención de los círculos hecha desprevenidamente por Doggett, hizo que Scully buscara de inmediato con la mirada la famosa foto del pintalabios en la cartelera. Para su sorpresa, ese odiado pedazo de papel no estaba allí.

Se acercó a la cartelera. Sus ojos azules perforaron la pared. Luego se dio vuelta.

-¿Alguno de ustedes ha quitado algo de esta cartelera? -Preguntó inquisidoramente Scully alzando el tono de su voz-.

-No... ¿Por qué...? -Contestaron Doggett y Reyes casi en coro-.

-¿Vino alguien aquí esta mañana antes de que yo llegara?

-No que yo sepa... -Señaló Doggett-. Yo llegué a eso de las ocho y media. Mónica, tú que estuviste aquí más temprano, ¿Viste a alguien? -Añadió luego dirigiéndose a Reyes-.

-Ahora que lo mencionas, cuando abrí la oficina a las 7 y 45 había una mujer en la puerta y me preguntó por el agente Mulder. Como estaba sonando el teléfono, yo entré apurada a contestar y ella entró conmigo. Era una llamada de la secretaria de Kersh y me demoré unos minutos hablando. Mientras tanto la mujer estuvo echándole un vistazo a todo...

Un frío le subió por la espalda a Scully. Casi sin pensar, su mano buscó apoyo en la silla de Doggett. Tragó saliva.

-¿Dijo cómo se llamaba...? ¿Cómo era? ¿Dejó algún mensaje..? ¿Quedó de volver...? -Inquirió Scully sin dejar siquiera que le respondieran una pregunta antes de lanzar la otra. Una horrible corazonada se apoderó inmediatamente de ella-.

-Vamos por partes, agente Scully. -Trató de calmarla Mónica Reyes-. Me dijo que su nombre era Patricia Gretchen y que tenía un caso paranormal que podría interesarle a Mulder... De unos 38 a 40 años, más o menos, uno con setenta, blanca. Me pareció que hablaba como si fuera extranjera... No le pude ver los ojos ni el cabello, pues traía lentes oscuros y una pañoleta... Cuando le dije que el agente Mulder estaba muy enfermo en el hospital, ella me preguntó en cuál...

-¿Se lo dijiste?

-Yo no se lo quise decir, su pregunta no me pareció normal... Enseguida se fue y ni siquiera tuvo la decencia de despedirse...

-¿Patricia Gretchen...? Nunca había oído ese nombre en ningún expediente X previo... -Dijo Doggett haciendo memoria-.

-Yo tampoco. -Agregó Scully con la duda a flor de piel-. ...Patricia Gretchen... Extranjera... No sabía lo que le había sucedido a Mulder... Patricia Gretchen... P... G...

-Ah! Se me olvidaba decirte... Me llamó la atención el hecho de que vistiera un grueso abrigo estando aquí adentro. Daba la impresión de estar embarazada pero que no quería que se le notara...

¡Dios, P. G... Phoebe Green...! -Pensó enseguida Scully y se lanzó hacia la puerta como impulsada por un resorte-. ¡Tengo que irme...! -Exclamó ya en el corredor rumbo al ascensor-.

-¡Oye Scully, espera...! -Gritó Doggett, intentando sin éxito que Scully se detuviera-.

 

 

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HOSPITAL NAVAL DE ANAPOLIS

MARYLAND

9:57 AM

Mulder continuaba inconsciente. Su estado seguía siendo demasiado grave. Nadie se explicaba cómo había logrado sobrevivir enterrado varios meses, ni cómo aún continuaba vivo con tantos órganos vitales prácticamente descompuestos y sin la más mínima posibilidad de recuperación desde el punto de vista médico. Scully pasaba la mayor parte del día junto a su lecho y de vez en cuando pasaban a verlo Skinner, Doggett y Mónica Reyes. Los médicos decían que nada podían hacer…

Incluso Alex Krycek había estado dos veces en aquella habitación. Sus propósitos evidentemente eran otros. En una de esas oportunidades se encontró con Skinner y le ofreció de parte del Sindicato una supuesta vacuna para salvar a Mulder a cambio de que se encargara de ponerle fin al embarazo de Scully, pues la siniestra organización de la que él hacía parte tenía motivos para pensar que ese bebé que se gestaba en las entrañas de la agente, era una amenaza para toda la Humanidad. Lógicamente, el Director Adjunto se había negado a aceptar semejante proposición, a pesar del riesgo en el que ponía su propia vida, merced a un dispositivo que poseía Krycek y que era capaz de desencadenar en Walter Skinner una misteriosa enfermedad que en el pasado lo tuvo entre la vida y la muerte.

Scully no había llegado todavía a ver a Mulder esa mañana. En lugar de ella se encontraba observándolo la mujer del abrigo, la pañoleta y las gafas oscuras: Phoebe Green. La detective de Scotland Yard se había enterado hacía poco de la supuesta muerte de Mulder y de su increíble hallazgo con vida posterior a su sepelio. La noticia del presunto deceso de su antiguo amante le había producido un impacto tan fuerte que por poco pierde a su bebé y tuvo que permanecer en una clínica de reposo durante tres meses. Apenas le dieron de alta y aprovechando su retiro del servicio activo de la afamada oficina de investigaciones británica, viajó a los Estados Unidos para ver con sus propios ojos lo que había ocurrido. Ese día temprano fue hasta la propia oficina de Mulder, con tan buena fortuna que Scully no estaba en ese lugar, y ante la distracción de una agente desconocida que la atendió, pudo entrar a aquel recinto y sustraer la foto de la tumba de Conan Doyle que Mulder tenía colgada en la cartelera.

A los pies de la cama de Fox Mulder, Green se estremeció. No era nada grato el espectáculo de ver a Mulder en ese estado. Apretó levemente la foto entre los dedos, y la guardó en el bolsillo de su abrigo.

De repente, Green alcanzó a escuchar en medio del ruido de los aparatos que estaban conectados a Mulder la voz de una mujer que a lo lejos parecía discutir con las enfermeras. Era Scully, quien sumamente alterada, estaba preguntando si alguien había venido a visitar al moribundo agente.

-Lo sentimos, Señora Mulder. Hace rato vino una mujer que dijo ser familiar de su marido y la dejamos entrar a la habitación... -Quiso justificar la enfermera jefe de lla sección viendo la contrariedad de Scully-.

-No soy la "Señora Mulder"... -Refutó Scully con disgusto y resignación al mismo tiempo-. ¿Cómo es posible que dejen entrar a cualquier persona por el simple hecho de que diga que es pariente de un enfermo...? ¡Por Dios, el agente Mulder no tiene ningún pariente vivo!

-De nuevo le pido excusas, señora... Creo que la persona que vino a verlo todavía se encuentra en el cuarto. Si usted quiere saber de quién se trata...

Scully no dejó que la enfermera terminara su frase. Giró y se dirigió hacia la habitación de Mulder tan rápido como su crecido vientre se lo permitía. Phoebe, que había escuchado la discusión, salió presurosa del cuarto y no se dio cuenta que la foto robada se le cayó del bolsillo del abrigo. Como el cuarto quedaba en un recodo del pasillo, para cuando Scully llegó a la puerta del mismo, Phoebe ya había desaparecido. Scully se detuvo a la entrada y vaciló. Después entró al cuarto caminando con lentitud. Tuvo una extraña sensación y recorrió con la vista la habitación completa. No había ninguna variación en Mulder ni en los aparatos a los que estaba conectado.

Algo llamó su atención en el piso. Sin hacer ruido, se encaminó hasta los pies de la cama de Mulder, con el corazón palpitándole dolorosamente. Se agachó con un ligero esfuerzo y tomó algo del suelo. La fotografía se encontraba en el piso, cerca a una pata de la cama, confirmando así la sospecha de Scully: La causante de su nueva gran tristeza había tenido la osadía de venir a visitarlo...

 

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OFICINA DE WALTER SKINNER

2:11 PM

-Habla Skinner... -Dijo el D.A. contestando su teléfono privado-.

-¿Ha pensado en mi oferta, Director Skinner? -Interrogó la voz de Krycek desde el ottrro lado de la línea-.

-No tengo nada que pensar, maldito bastardo. No voy a sacrificar una vida inocente por la de otra persona. Dígale a la gente del Sindicato que esa es mi única decisión.

-Le recuerdo que son más de dos vidas las que están en juego: La del agente Mulder, la de la agente Scully y su bebé ...Y la suya, con sólo presionar un botón.

-Máteme si quiere, pero mi respuesta es la misma.

-¡Qué abnegado, Director Skinner! Pero le voy a demostrar que nuestra voluntad de negociar es la mejor. Mañana, el estado de Mulder comenzará a mejorar de una manera "milagrosa" y en tres o cuatro días estará plenamente restablecido. Haremos primero la parte que nos corresponde, luego le tocará a usted...

-¿Y qué si no lo hago?- La voz de Skinner sonó velada y del otro lado, Krycek sonrió.

-Le aseguro que así como podemos regresarlo a la vida, también somos capaces de convertir a Mulder en un vegetal o acabar con él con un "malestar" como el que usted tuvo el otro día en el ascensor. Reflexione, Skinner. Tal como le dije esa vez en la habitación de Mulder, la agente Scully es bastante joven todavía y puede volver a tener otro hijo que sea normal, útil a nuestros planes. Ella y Mulder son más beneficiosos para nuestra causa estando vivos...

Skinner colgó el teléfono abruptamente. Estaba en una auténtica sinsalida. Si se negaba, significaría la muerte inevitable de Mulder. Si aceptaba, lo salvaría, pero el precio que tendría que pagar Scully era demasiado alto.

 

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HOSPITAL NAVAL DE ANAPOLIS

MARYLAND

(AL DIA SIGUIENTE)

Esta vez Scully no pasó por la oficina del FBI, sino que haciendo efectiva una vez más su licencia por maternidad, se fue directamente para el hospital a ver a Mulder. Suponiendo que Phoebe volvería, le ordenó a las enfermeras que la dejaran pasar si regresaba, argumentando que aquella mujer sí era en realidad una pariente de Mulder que ella no conocía, pues vivía en otro país. Le iba a tender una trampa para verla frente a frente, para sacarle la verdad acerca de lo ocurrido casi ocho meses atrás en Inglaterra...

Esa no era la única preocupación de Scully. Algo en Mulder había cambiado. Los exámenes que los médicos le habían hecho a Mulder en la mañana indicaban que, en efecto, el paciente comenzaba a experimentar una ligera mejoría en cuanto a la función renal y respiratoria, lo cual era clínicamente inexplicable, pues parecía el inicio de un proceso de regeneración de tejidos nunca antes visto en la historia de la medicina moderna. Según las propias palabras del residente a cargo de la historia médica de Mulder, era como si "El mito de Prometeo se estuviera haciendo realidad". El facultativo se había limitado a encogerse de hombros, dejando a Scully aún más confusa. Sin embargo, debido al deterioro del cerebro de Mulder, el agente continuaba en un coma superficial.

Ya a la media tarde, Scully se encontraba algo aletargada, con la cabeza recostada sobre uno de los brazos de Mulder. Sin revelarle mayores detalles, ella le había pedido el favor a Mónica Reyes -quien era la única persona que había vviisto a Phoebe- que vigilara la entrada del centro asistencial y le avisara en caso de que apareciera. Casi dormida, Scully creyó escuchar el timbre de su teléfono celular.

-¿Diga...? -Contestó Scully despabilándose-.

-Hola, Dana. Nuestra querida visitante acaba de entrar. Trae el mismo abrigo de ayer, pero no tiene puestas las gafas oscuras. -Señaló Reyes desde su automóvil, estacciionado en la acera de enfrente del hospital-.

-Entendido. Gracias Mónica...

-¿Necesitas mi ayuda allá arriba?

-No exactamente. Pero por si acaso, síguela y manténte alerta en el pasillo. No creo que ni ella ni yo podamos correr mucho que digamos...

-OK. Voy para allá, agente Scully.

De inmediato, Scully apagó la luz de la habitación y cerró las persianas. Apenas oyó aquel acento británico que se acercaba hacia la puerta, se ocultó tras un biombo en un extremo del cuarto...

-¿Está solo el paciente? -Preguntó Phoebe Green a la enfermera que la acompañaba por el corredor-.

-La luz está apagada... Parece que la señora, su esposa, creo, que viene a verlo todos los días ya se fue. -Le respondió la enfermera-.

-¿Su esposa?

-Una pelirroja de más o menos su misma edad, embarazada...

-Ah, ELLA... -Con una mueca sarcástica-. Creo saber de quién se trata. -Añadió Green mientras giraba la manija de la puerta-. Mil gracias. -Agregó cortésmente-.

Phoebe entró en la habitación y encendió la luz, que no era muy intensa. Además, por estar cerradas las persianas, el entorno del cuarto quedaba de todas maneras en penumbras. Mientras caminaba hacia la cama de Mulder, echó un ligero vistazo al suelo, como buscando la foto que se le había caído del bolsillo la víspera.

-¿Busca esto, Detective Green? -Inquirió Scully saliendo de detrás del biombo y mostrándole la foto-.

Phoebe se giró bruscamente al escuchar a Scully.

-¡Sorpresa! -Exclamó Scully desafiante-.

-Volvemos a vernos, Agente Scully. Con unos años más y unos cuántos kilos extra... -Respondió Phoebe también en actitud de ataque-.

Ambas se miraron sus respectivos vientres.

-Vengo por lo que es mío... -Dijo Green aproximándose a Scully para arrebatarle la foto que tenía en la mano-.

-¿Qué es lo que considera suyo... La fotografía... o este hombre que lucha por sobrevivir? -Replicó Scully, apartando el trozo de papel del alcance de Phoebe y luego señalando a Mulder-.

-Los dos... o mejor, los tres... -Agregó Phoebe pasando la mano izquierda por su henchido abdomen y sonriendo de forma irónica al ver que Scully palidecía-.

-¿Es... de...? -Dijo ella, con la voz quebrada-.

-¿Todavía lo duda?

-No le creo, Phoebe Green. Leí el mensaje que le envió a Mulder y se lo digo en su propia cara ¡NO LE CREO...! -Mintió Scully, lamentando no tener su arma cargada para dispararle ahí mismo-.

-Es una verdadera lástima que Fox no pueda hablar en este momento. ¡Ahhhh, esas dos noches en Inglaterra fueron memorables...! No se lo he comentado, pero Fox es un verdadero genio en la cama… Aunque no creo que usted lo sepa…-Rió Phoebe tratando de ser tan ofensiva como le fuera posible-. Pero piense lo que quiera... Es lo que menos me importa. ¿Y qué hay de usted, agente Scully? -Indicó enseguida señalando la barriga de Dana-.

-¿Usted que cree?

-No me diga que la raptaron otra vez y que la sedujo un hombrecillo gris...

-¡Cállese, detective Green...! -La voz de Scully, aunque fría, revelaba una amenaza letal-.

Scully iba a abalanzarse sobre Phoebe, cuando Mónica Reyes, escuchando el tono cada vez más fuerte que utilizaban las dos mujeres en su discusión, abrió la puerta y tuvo que intervenir para evitar que la agente estadounidense y la detective inglesa se fueran a las manos.

-¡Por favor, no es lugar para peleas... Hay un enfermo grave en esta habitación! -Sentenció Reyes parándose en medio de las dos y tratando de que ambas recuperaran la cordura-.

-Lo siento, Mónica. Esta mujer me sacó de casillas. -Admitió Scully, roja de la ira-.

-Yo digo lo mismo... Creo que estamos bien correspondidas. -Espetó Phoebe acomodándose la pañoleta de la que Scully alcanzó a agarrarse-. Pero no me iré sin lo que me pertenece... -Exclamó arrancándole de la mano la foto a Scully, para salir luego rauda hacia el pasillo-.

-¿Adónde cree que va...? -Intentó alcanzarla Scully-.

-Déjala ir, Dana. No vale la pena... -La detuvo Reyes-.

-¡Maldita! Se atrevió a venir desde Inglaterra para ver cómo sufro... -Tomó aire, respirando lentamente-. Si no fuera por ese bebé que espera, te juro que... -Espetó Scully viendo desaparecer a Phoebe por el corredor y sabiendo que si no dejaba salir esas palabras se envenenaría con ellas-.

-Cálmate... No digas cosas de las que después tengas que arrepentirte. -Aconsejó Reyes tomando a Scully por los hombros y conduciéndola hacia un sofá que había en el cuarto-.

-Te aseguro que no me arrepentiría ni de decirlo ni de hacerlo... -Enfatizó Dana Scully, mirando de reojo hacia la cama de Mulder-.

Reyes la miró con curiosidad. Intuía que algo estaba pasando y que la visita de Phoebe Green a los Estados Unidos era mucho más que una cortesía hacia Mulder. Por otro lado, había notado que los sentimientos de Scully con respecto a Green no eran precisamente "celos profesionales".

A medida que se le fue pasando el disgusto, Scully le contó a Reyes los pormenores del asunto. La compañera de Doggett, entre sorpendida e incrédula ante los detalles de la historia, le ofreció su apoyo incondicional a la agente, pero fue reiterativa en su idea de que tanto para Scully como para su futuro hijo no era conveniente recurrir a medidas de fuerza o nada que se le pareciera contra la detective británica, pues, con todo y que Phoebe Green era una mujer de muy dudosa reputación -lo que incluso daba para pensar que el bebé que esperaba no fuera de Mulder- el hijo que ésta llevaba en sus entrañas no tenía la culpa de nada y lo único prudente en esta situación era mantenerla a raya, de modo que nadie saliera más lastimado ni física ni emocionalmente.

 

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OFICINA DE FOX MULDER

SOTANO DEL FBI

10:28 PM

John Doggett había pasado a ver a Mulder al finalizar la tarde, poco después del incidente entre Scully y Phoebe. Las dos agentes le informaron de lo acaecido y también de las primeras muestras de recuperación del estado de salud de Mulder, encontradas por los médicos ese día. De inmediato, Doggett se comunicó con Skinner para darle la noticia y el Director Adjunto, sabiendo de antemano la causa de la mejoría del enfermo, citó a Doggett para hablar al respecto en la oficina de Mulder cuando todos ya se hubieran ido. Luego de acompañar a Scully al apartamento de Mulder y a Mónica Reyes hasta el domicilio que compartía frecuentemente con ella en Annandale -cuando no era Reyes la que iba a pasar la noche a la casa de Falls Church, donde él vivía- Doggett se dirigió a la oficina del sótano y casi de manera clandestina vino a conocer de boca de Skinner el precio que se debía pagar para salvar a Mulder...

-Señor, es impensable lo que pide esa gente. -Apuntó Doggett, una vez Skinner le connttó sobre la petición de Krycek-.

-Lo más grave es que al parecer ya comenzaron a ejecutar su plan. Si Mulder se recupera, ellos no dudarán en exigir su "pago", tal vez mañana o pasado... -Sentenció Skinner quitándose las gafas-.

-¿Y no ha pensado en la posibilidad de hacerlo? -Preguntó luego Doggett de forma temeraarria-.

-¡Por Dios, agente Doggett! ¿Me está sugiriendo que aceptemos y matemos al bebé de Scully...?

-No me malinterprete -Doggett negó con las manos, tratando de darse a entender-. ...Si bien es cierto que no hay que echar en saco roto la posibilidad de que los temores del Sindicato sean ciertos y que ese hijo que Scully espera sea de verdad lo que ellos dicen, también podemos pensar en "pagarle" al Sindicato con dinero falso...

-Explíquese. -Skinner se cruzó de brazos, pero su voz no sonó agresiva-.

-Fingimos que Scully sufre un accidente o un aborto espontáneo y la ocultamos hasta que llegue el momento del parto. Dependiendo de si el niño es normal o no, veremos lo que podemos hacer. Además, para ese entonces Mulder ya estará completamente restablecido y podrá darnos una mano...

-Tiene sentido, Doggett... Pero ¿Qué tal si nos descubren?

 

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UBICACION DESCONOCIDA

(SIMULTANEAMENTE)

-...Demasiado tarde, Director Adjunto Skinner... -Aseveró Alex Krycek, que estaba escuchhaando toda la conversación por un micrófono oculto en el cielo raso de la oficina de Mulder. Enseguida tomó su celular y tras establecer contacto con uno de sus hombres a cargo, ordenó lo siguiente:

-Ese idiota de Skinner quiere traicionarnos y no va a cumplir con su parte del trato, así que tendremos que encargarnos de todo. Mañana quiero que le disparen a la barriga a esa embarazada regordeta tan pronto como llegue a visitar a Mulder, de modo que lo primero que éste vea al abrir los ojos sea a su querida compañera tirada en el piso con su bebé marciano lleno de agujeros de bala... ¿Está claro?

-Comprendido, mañana Scully y su bebé gris serán historia... -Respondió la anónima voz a la que se le encargó la ejecución del crimen-.

 

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APARTAMENTO DE DANA SCULLY

AL DÍA SIGUIENTE

7:45 AM

Mientras Scully se cepillaba el cabello, trataba de razonar con lógica. Inspiró una bocanada de aire para relajarse y se miró al espejo.

Con el pelo aún húmedo, se veía algo más pálida de lo normal. Sus hormonas estaban fuera de control últimamente, pero aún así conseguía mantenerse tranquila. Se puso la chaqueta negra y la abotonó. Vio cuán abultado estaba su vientre y puso la mano sobre él, moviéndola en forma circular, y rogando para que todo lo que estaba ocurriendo no afectase la etapa final de su embarazo.

 

Con una mezcla de pena, dolor, celos y resignación, pensó en Mulder. No podía entender aún la traición de su compañero, lo desagradable que había resultado ver a Phoebe Green de nuevo y enterarse además de la infausta noticia de su embarazo.

En silencio tomó las llaves. Debía ir a ver a Mulder. Las novedades eran increíbles y tal vez, sólo tal vez, cuando él despertara podría darle una explicación sobre aquel viaje a Inglaterra, Phoebe, el embarazo de ella... Algún día…

Bajó al sótano, abordó su automóvil y tomó rumbo hacia el hospital.

 

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HOSPITAL NAVAL DE ANAPOLIS

MARYLAND

8:30 AM

-Buenos días, señora. Pase, le tengo excelentes noticias... -Dijo una joven enfermera que estaba haciendo el turno de la mañana por primera vez ese día-. Su esposo amaneció mucho mejor y los médicos que lo valoraron hace un rato dijeron que es posible que en próximas horas salga del coma...

-Gracias, pero déjeme aclararle que él no es mi marido.

-Disculpe, soy nueva aquí y no conozco a los familares de los pacientes. -Dijo la enfermera-. En todo caso, la voy a dejar a solas con el señor Mulder. -Agregó, cerrando la puerta tras de sí-.

Apenas salió la enfermera, Mulder comenzó e emitir unos extraños quejidos como si algo le doliera. Parecía que estuviera recuperando el conocimiento.

-¡Enfermeraaaaa...!

En ese momento se abrió la puerta de la habitación, pero en lugar de la enfermera o de un paramédico, aparecieron dos hombres fuertemente armados, que sin mediar palabra dispararon contra la mujer que se hallaba parada junto a la cama de Mulder...

 

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Sangre.

Todo alrededor de mí se ha vuelto sangre, odiosamente rojo. No puedo sentir mis manos y tampoco puedo explicar que siento cómo voy cayendo hacia un abismo oscuro.

Intento tocar mi vientre. Oír su palpitación, pero no... Creo que ha enmudecido. Para siempre.

Sé que la vida me abandona y que no puedo retenerla, porque se me escapa junto con la sangre. Mi sangre, que escurre a raudales de todas mis heridas.

Trato de mirar a mis victimarios y no puedo. Mis párpados se cierran irremediablemente y ellos se alejan, saliendo del cuarto.

No quiero caer... debo seguir viva, debo dar a luz a mi bebé.

Siento que mi espalda rebota contra el piso frío. En cámara lenta.

Si tan solo pudiera gritar...

Pero la sangre llena también mi boca, mientras un dolor indescifrable y poderoso me colma por dentro.

Ya no puedo ver ni sentir…

 

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-¡Por Dios, Noooo!!!! -Gritó Mónica Reyes al entrar a la habitación-.

Detrás de ella, con el arma amartillada y corriendo a lo que daban sus piernas llegó John Doggett, lanzando una intranscribible palabrota.

-¡Oh, es espantoso, John...! -Exclamó Mónica al ver a la mujer tendida en el suelo en un charco de sangre. Horrorizada se cubrió la cara con las manos y buscó refugio en los brazos de Doggett-.

-¡Cálmate, Mónica...! Sé que es espeluznante, pero los dos ya hemos visto cosas peores. -Intentó tranquilizarla Doggett, acariciando el negro cabello de su compañera, aunque a él mismo le temblaba la ropa-.

-Tienes razón, John. La muerte ya no debería escandalizarnos... -Aseveró Reyes, apartándose un poco de Doggett y mirando nuevamente a la víctima-.

Mulder continuaba emitiendo profundos quejidos. Aparecieron un par de enfermeras, que no sabían si atender al enfermo de la cama o verificar si todavía podían hacer algo por la mujer que yacía en medio de aquella enorme mancha carmesí que crecía a cada instante.

Doggett y Skinner, quien venía rezagado, salieron tras los asesinos, cuyos pasos presurosos se alcanzaban a oír en la distancia por el corredor.

Mónica Reyes se aproximó a la puerta, aún temblorosa. De pie allí, intentó sin éxito impedir que Dana Scully, que también llegó en ese momento, entrara al cuarto y viera el horrible espectáculo de una casi desangrada Phoebe Green, herida de muerte.

-Dana, sería mejor que no vieras esto... -Clamó Reyes en vano, sujetando a Scully de un brazo-.

-¡Suéltame, Mónica! Soy doctora. -Dijo Scully, haciendo a un lado a Reyes-.

Scully entró y se dirigió hacia Mulder, pero al ver que éste no había sido herido y estaba siendo examinado por las dos enfermeras que entraron antes que ella, se inclinó para examinar el cuerpo de Phoebe. Un puñado de médicos, paramédicos y más enfermeras irrumpió en la habitación. Sólo estorbaban. No hacían nada más que mirar. Reyes, en cambio, no vaciló y se agachó junto a Scully. La agente pelirroja palpó el cuello de Phoebe tratando de buscar la más mínima muestra de signos vitales. Ambas se miraron y movieron la cabeza haciendo un gesto negativo. Sin embargo, Scully continuó con su exploración, concentrándose en el vientre de la detective inglesa.

-El bebé aún está vivo… -Determinó Scully al sentir un leve movimiento en el abdomen de Green-.

Reyes se incorporó y se dirigió de manera enérgica a los curiosos batas blancas que obervaban atónitos la escena.

-¿Qué diablos esperan? ¡Hagan algo...!

-¡Pronto! -Urgió Scully-. La criatura vive todavía.

-¡Tenemos poco tiempo...! ¡Ustedes tres quédense aquí con el señor Mulder, los demás conmigo a cirugía...! -Ordenó al fin un médico desde la puerta, mientras las enfermeras y Mónica ponían el cuerpo exánime de Phoebe Green en una camilla y la conducían a la sala de operaciones-.

Scully miró su blusa. Había sangre en ella. Luego bajó la mirada al piso y entre el rojo torrente que bañaba las baldosas pudo apreciar la maltratada foto de la tumba de Conan Doyle. La tomó, la envolvió en un pañuelo y la guardó en el bolsillo de su chaqueta mientras seguía escuchando a Mulder quejarse. Tambaleante, salió de la habitación.

 

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11:56 AM

Los autores materiales del atentado habían logrado escapar. En la sala de espera de urgencias, Reyes se paseaba de un lado a otro, mordiéndose ligeramente las uñas para tratar de no pensar en que se estaba muriendo por un cigarrillo. Scully se encontraba apoyada en la ventana, mirando hacia afuera sin ver.

La muerte de Phoebe Green había sido instantánea, pero su bebé había sobrevivido. Los médicos todavía estaban en el quirófano, haciendo lo humanamente posible para evitar que la criatura muriera. Skinner y Doggett habían convencido a Scully de que no entrara a la cirugía. Ella estaba dispuesta a ayudar en la intervención para salvar al hijo de Green, pero finalmente comprendió que dadas las circunstancias era mejor no insistir.

Walter Skinner la miró, haciendo un gesto de apoyo. Scully sonrió forzadamente.

-Agente Scully, debería descansar un poco... -Instó Skinner-.

-Estoy bien... -Manifestó ella, negando con la expresión de su rostro-. Debo estar aquí… ¿Hay noticias de esos tipos?

-No. -Contestó Doggett-. Los perdimos, pero organizamos un operativo para localizarlos. Bloqueamos las salidas de Washington y muchos agentes se encuentran en su búsqueda ahora. Nadie podrá abandonar la ciudad sin que nos demos cuenta...

Scully asintió y se volvió de nuevo hacia la ventana. Skinner se le acercó.

-Esas balas eran para mí... -Musitó Scully en voz baja. Skinner no se atrevió a refutar tal afirmación y miró de reojo a Doggett. El silencio de los dos hombres le daba la razón a Scully.

-¡Por Dios, iban a matarme... Iban a matarme a mí y a mi bebé...! -Se quejó Scully con los ojos inundados de lágrimas-.

-O tal vez a Mulder. -Añadió Reyes-.

-No, no lo creo. Ese atentado era en mi contra, pero los asesinos miraron primero la barriga y después el rostro de su víctima. Se equivocaron como cuando mataron a Melissa pensando que era yo... -Conjeturó Scully recuperando en parte lla compostura-.

-¿Tienes idea de quién querría matarte? -Preguntó Mónica con las manos tembloroossas por la falta de nicotina-.

-En siete años, Mulder y yo hemos acumulado tantos enemigos que si escribiéramos sus nombres podríamos formar un libro tan grueso como una guía de teléfonos...

-Exageras, Dana... -Replicó Reyes-.

-No es así, Mónica. -Intervino Doggett-. Si te tomaras el trabajo de leer todos los expedientes de los casos, te darías cuenta que lo que dice Scully no está muy lejos de la realidad...

-Cierto. Pero esto no fue obra ni de un loco ni de un ser monstruoso. Detrás de esto tiene que haber gente organizada con un propósito definido: Acabar conmigo y con mi hijo. -Indicó Scully casi segura que el Sindicato había tirado del gatillo-.

-Créame Scully, quienquiera que haya planeado algo tan atroz como lo que acaba de ocurrir no dista mucho de ser un loco o un monstruo... -Sentenció Skinner a sabiendas de la procedencia de las balas-.

 

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UBICACION DESCONOCIDA

(SIMULTANEAMENTE)

-¡¡Estúpidos!!! -Bramó Krycek mirando a los hombres que había enviado al hospital-.

-Pero la orden fue clara: Matar a una mujer embarazada que entrara al cuarto de Mulder y eso fue exactamente lo que hicimos... -Protestó uno de ellos-.

Krycek se acercó e él y le puso la pistola en el pecho, riendo agresiva y socarronamente a la vez.

-Sí, bastardo. Pero yo no sabía que Mulder tenía por visita a otra barrigona.

-Nosotros tampoco… -Alcanzó a decir el otro mercenario. Fue la última frase de su vida. Krycek se volvió hacia él y le descerrajó un tiro a quemarropa-.

-¿Alguna otra objeción? -Preguntó enseguida al mercenario sobreviviente, apuntándole también-.

El hombre guardó silencio. Prefería conservar la vida.

-No podíamos darnos el lujo de fallar... Lástima de esa pobre mujer embarazada. Fue víctima de una lamentable equivocación de nuestra parte. Supongo que yo mismo deberé hacerme cargo ahora de la agente Scully y del Director Adjunto Skinner. Estoy rodeado de ineptos... -Agregó Krycek-.

 

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HOSPITAL NAVAL DE ANAPOLIS

MARYLAND

12:18 PM

La puerta de la sala de cirugía se abrió y por ella emergió el médico jefe de urgencias, quitándose la careta y el gorro en señal de derrota. Los cuatro agentes acudieron presurosos a su encuentro, aunque ya presentían lo que el galeno les iba a decir.

-Lo siento. Hicimos lo que pudimos, pero el bebé ha muerto. Tenía un disparo en la cabeza y en el improbable caso de que hubiera logrado superar la intervención habría quedado descerebrado, conectado a aparatos para seguir con vida.

Scully tuvo que hacer un esfuerzo extremo para no desplomarse. Reyes la tomó de las manos firmemente, queriendo a través de ellas transmitirle valor.

-¡Malditos, asesinaron a dos personas inocentes...! -Rugió furioso Skinner-.

-Al menos una de ellas sí era inocente... -Señaló Scully, manifestando su dolor, een cuanto a lo que al bebé respectaba-.

-¿Qué quieres decir? -Inquirió Doggett-.

-Doggett, sabes a lo que me refiero. -Respondió Scully. Mónica le lanzó una mirada a Doggett y éste comprendió enseguida la intención de las palabras de Scully-.

-Nos encargaremos de este asunto. -Determinó Skinner-.

-Gracias... -Dijo Scully-. Doctor, quisiera hablar con usted en privado... -Agregó enseguida dirigiéndose al médico-.

Los demás se alejaron hacia la ventana, en tanto que Scully y el médico hicieron lo propio en dirección opuesta. Scully acababa de percatarse de que tenía una oportunidad irrepetible de saber la verdad acerca del embarazo de Phoebe.

-Doctor... quiero pedirle... emh... Un favor, no tanto de colega a colega sino más bien algo estrictamente personal. Confidencial... -Indicó Scully en tono dubitativo, como si las palabras se negaran a salir de su boca-.

-Nada más dígame de qué se trata, doctora Scully. -Contestó el médico-.

-¿Es posible que se le practique al bebé una prueba de ADN? -Preguntó Scully, aclarándose la voz-.

-Sin autorización de algún familiar, no creo ¿Por qué? ¿Para qué? -El médico se mostró sorprendido-.

-Como le dije, se trata de un favor personal... Nadie debe saberlo y le agradecería infinitamente si pudiera colaborarme con esto.

-Hasta donde sé, lo que me pide va contra la ley. Pero veré qué puedo hacer...

-Gracias... Ah, otra cosa, doctor... de realizarse dicha prueba, ¿Podemos comparar la muestra de ADN del bebé con una del agente Mulder?

-No le veo sentido a eso ¿Qué pretende averiguar?

-Verá... emh... Sucede que la mujer que fue baleada decía que era familiar del agente Mulder y yo necesito saber si era verdad, porque los informes que poseíamos indicaban que todos los parientes de Mulder habían fallecido... -Manifestó Sculy, creando la historia sobre la marcha-.

-Pues hagámosle entonces el examen genético al cuerpo de la señora.

-Ya se llevaron el cadáver para la morgue y en estos momentos debe estar presente en la autopsia un representante de la embajada británica. Ella era inglesa, trabajaba con Scotland Yard. Sería muy arriesgado hacerle la prueba a ese cuerpo con tantos ojos encima... Y como el bebé todavía está aquí... Al ser hijo de ella deberá tener el mismo ADN de su mamá y de Mulder, si realmente eran familiares de él... -Argumentó Scully tratando de impedir que el médico descubriera los verdaderos motivos para pedir el examen-.

-Cierto, doctora Scully.-Decidió el médico.- Con una pequeña cantidad de sangre será suficiente. Nadie se dará cuenta... -Indicó el cirujano-.

-Se lo agradezco infinitamente. No se imagina cuánto apreciaré su ayuda, doctor.

 

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En realidad, dos representantes del gobierno del inglés sí llegaron hasta el hospital para coordinar con Doggett y Skinner y a su vez entre el FBI y Scotland Yard, la investigación por el asesinato de la Detective Phoebe Green. Pero para cuando los diplomáticos llegaron, ya se había extraído del cadáver del bebé la muestra necesaria para el examen de ADN y su posterior comparación con una de Mulder. Concluida la autopsia de rigor tanto de la madre como del hijo y efectuados los demás trámites judiciales, Skinner y Doggett estuvieron presentes esa misma tarde y noche durante el traslado de los cuerpos a la embajada británica, en donde permanecerían hasta la mañana del otro día en cámara ardiente, a la espera de un vuelo de la Royal Air Force que llevaría los ataúdes de regreso a la Gran Bretaña. El féretro de Green iba cubierto con el vistoso "Union Jack" -la bandera del Reino Unido-.

Mónica se quedó acompañando a Scully mientras le tomaban la muestra a Mulder para compararla con la del bebé. La condición del agente se había estabilizado de nuevo y ya no se quejaba, pero tampoco recuperó la conciencia como se presumía podía ocurrir en pocas horas. Había sido nuevamente conectado a un respirador artificial. Como ya el laboratorio iba a cerrar, los resultados del ADN sólo se conocerían al mediodía siguiente, lo cual era para Scully una espera interminable. No tan larga como cuando Mulder desapareció, pero que sí generaba una ansiedad bastante similar. En unas horas Scully sabría si en realidad el hijo que esperaba Phoebe era de Mulder. Pero, desde su punto de vista, pareciera que nunca iba a amanecer...

A pesar del enorme despliegue de hombres en toda el área de Washington en las horas que siguieron al crimen, no se había logrado ubicar a los asesinos ni se tenía una sola pista acerca de sus identidades o de los posibles autores intelectuales. El Sindicato había fallado, pero sabía cómo cubrirse bien a sí mismo. Los cuerpos de los dos victimarios aparecieron flotando esa misma noche en aguas del Potomac. Nadie siquiera sospechó la conexión y sus muertes se tomaron como homicidios aislados...

 

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HOSPITAL NAVAL DE ANAPOLIS

MARYLAND

9:40 AM

Scully, Skinner, Doggett y Reyes llegaron al cuarto de Mulder y encontraron a una decena de médicos examinándolo minuciosamente, los cuales no les permitieron entrar. Scully, que había pasado prácticamente la noche sin dormir, creyó necesario poner de acuerdo a su jefe y compañeros sobre los hechos ocurridos en las últimas 48 horas.

-Quiero que ustedes me prometan que, en caso de que Mulder recupere el conocimiento, nadie va a decirle a él una sola palabra acerca de la presencia de Phoebe Green en este lugar, de su estado y mucho menos de su asesinato... -Pidió la agente enlazando una frase con otra de manera dificultosa-.

-¿Puedo preguntarte la razón por la que nos pides eso? -Inquirió Doggett-.

-Doggett, considero que Mulder ha sufrido ya demasiado como para que apenas despierte lo primero que le digamos sea que murió otra persona a la que él conocía. No es justo. -Señaló Scully como argumento para su petición-.

-Así será entonces, agente Scully. Phoebe Green jamás estuvo aquí. -Aseguró Skinner categóricamente-.

-Sobra decir que John y yo te garantizamos nuestro silencio al respecto... -Añadió Mónica mirando a Doggett y luego a Scully-.

-Claro, Scully. En lo que a nosotros dos concierne, Mulder no se enterará de nada de lo sucedido. -Enfatizó John Doggett-.

Los médicos comenzaron a salir de la habitación y en último termino salió el residente a cargo de Mulder, el cual se acercó a los agentes para informarles las buenas nuevas sobre el estado del paciente.

-Señora... -Dijo a Scully- ...Agentes, el señor Mulder ha recuperado parcialmente la conciencia y...

-¿Qué quiere decir con esto, doctor? -Le interrumpió Scully apenas escuchó la penúltima palabra que pronunció el médico-.

-Eso significa, señora Scully, que aunque ha despertado, no puede razonar todavía de una manera coherente ni hablar con fluidez. Parece como si hubiera despertado de la anestesia general luego de una operación. Está desorientado, aturdido. Lo más aconsejable en esta situación es no alterarlo demasiado para evitar que su mente en convalescencia sufra un trauma...

-¿Puedo... Digo, podemos verlo ahora...? -Preguntó Scully con el corazón latienddoo a mil-.

-Claro que sí, pero es mejor que sólo entre una persona, por ahora...

Scully no dejó que el doctor acabara de autorizarla a entrar cuando ya estaba abriendo la puerta. Desde allí observó a Mulder despierto, con la mirada fija en el techo. Desde ese instante parecía que en vez de una, fueran dos Dana Scully que caminaban hacia la cama del agente: Por un lado se encontraba la Scully feliz, que a pesar de su voluminosa barriga avanzaba tan rápido como podía para abrazarlo, besarlo y decirle que además del milagro que permitió su regreso del mundo de los muertos, ella misma ahora llevaba en su vientre otro milagro quizá aún más increíble... el hijo con el que tanto soñaron y que estaba próximo a nacer. Pero también por otro lado iba la Scully furiosa que quería matarlo por haberla engañado con Phoebe Green, por haber embarazado a esa mujer y después no haber tenido el valor suficiente para al menos decirle que se había encontrado con ella cuando viajó a Inglaterra. Cada paso que daba hacia adelante era una lucha entre los dos lados de una misma mujer...

Finalmente Scully llegó a la cabecera del lecho. Vaciló un poco… La verde mirada de él hizo contacto con la azul de ella y desaparecieron de inmediato los ocho meses de sufrimientos que cada uno tuvo que soportar al estar lejos del otro. La primera Scully se impuso sobre la segunda. Se inclinó y lo besó. Sus labios se unieron de una manera sutil, tierna, prácticamente intangible. Parecía que ambos temieran que todo fuera un sueño y que si eran demasiado efusivos iban a despertar a la dolorosa realidad que habían vivido al estar separados. Pero no era así. Estaban otra vez juntos, aún en contra de la vida, de la muerte y de la propia razón. Eso era lo único cierto. El resto, no importaba...

-¿Quién eres tú...? -Susurró por fin Mulder, demostrando que su sentido del humor estaba intacto-.

Scully recostó la cabeza sobre el pecho de Mulder y apretó fuertemente sus manos con las de él.

-Bueno, ¿Alguien me echó de menos? -Siguió bromeando el resucitado agente, esbozando con dificultad una sonrisa-.

Ella siguió aferrada a él sin decir una palabra. Desde afuera en el corredor, casi a hurtadillas, Skinner, Doggett y Reyes observaron calladamente la escena y acordaron en silencio apartarse del lugar para no interrumpir ese primer momento de privacidad entre Mulder y Scully.

 

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BASE AEREA ANDREWS

WASHINGTON D.C.

(SIMULTANEAMENTE)

Marchando a un compás impecablemente coordinado, seis hombres de la Royal Air Force conducían el féretro de Phoebe Green hacia la plataforma que lo elevaría hasta la puerta de un avión carguero que acababa de aterrizar en la pista de la base militar de la capital estadounidense. Detrás de ellos, el Embajador del Reino Unido y un representante de Scotland Yard cargaban, cada uno de un lado, el pequeño y blanco ataúd del bebé de la detective asesinada.

Una vez emplazado el ataúd de Phoebe en la plataforma, los seis uniformados británicos se encargaron de doblar el Union Jack hasta dejarlo en forma de un triángulo de tela que fue entregado al hombre de Scotland Yard. Enseguida, la caja mortuoria con los despojos del niño no nacido fue colocada encima de la de su mamá. Se accionó el mecanismo para hacer ascender la plataforma, y mientras ésta subía al nivel de la aeronave, tres ráfagas de salvas y el toque de la Diana de Silencio fueron efectuados en honor de Green por parte de un séquito de oficiales y un cadete de la Royal Navy.

Cuatro tripulantes del RAF 0001972 llevaron los ataúdes al interior del avión, el cual decoló con destino a la Gran Bretaña dos minutos más tarde, dejando dibujado en el cielo una estela de humo gris, tan solo comparable a una tarde de otoño londinense.

 

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HOSPITAL NAVAL DE ANAPOLIS

LABORATORIO DE GENETICA

MARYLAND

11:27 AM

Scully y Reyes llegaron al laboratorio apenas les avisaron que ya estaban los resultados de la comparación de la muestra de ADN del bebé de Phoebe con la de Mulder. La secretaria le entregó el sobre a Scully y ella lo tomó entre su temblorosas manos, ansiosa y temerosa a la vez de saber lo que decía aquel pedazo de papel. Se dispuso a abrirlo, pero era tal su nerviosismo que el sobre cayó al suelo y al irse a inclinar para recogerlo, del bolsillo de su chaqueta se deslizó el pañuelo ensangrentado en el que había envuelto la foto que Phoebe había robado de la oficina de Mulder. Mónica se agachó rápidamente a recoger las dos cosas, viendo que a Scully se le dificultaba un movimiento como ese, dado su estado. Reyes se puso de pie nuevamente, llevando el sobre en su mano derecha y el pañuelo en la izquierda.

-Toma... -Señaló amablemente Mónica entregándole los dos objetos-.

-No, ábrelo tú. Tengo miedo. -Le contestó Scully mientras recibía el pañuelo pero rechazaba el sobre-.

Reyes abrió el sobre y comenzó a desdoblar la hoja.

-¿De verdad quieres que lo lea yo? -Preguntó Reyes, antes de mirar lo que allí decía-.

-Por favor... -Pidió Scully tragando saliva-. Hazlo...

Mónica miró la hoja de arriba abajo en un instante de silencio que a Scully le pareció interminable. Un destello brillante se asomó en la expresión de la compañera de Doggett.

-¿Y bien...? -Suplicó Scully al ver la cara de Reyes-.

-Léelo tú misma... -Respondió la agente Reyes, dándole la vuelta al papel para que Scully pudiera finalmente ver la palabra escrita sobre la parte inferior del documento-.

-¡NEGATIVO...! ¡NEGATIVO...! -Exclamó Scully contagiándose del brillo radiante del rostro de Mónica Reyes-. ¡NEGATIVOOO...! -Volvió a repetir, abrazando a su amiga agente-.

-¡Felicidades, Dana...! ¿Ves? Algo bueno debía quedar de esta desgracia...

-¿Me perdí de algo? -Preguntó extrañado Doggett, que venía del cuarto de Mulder, al ver a Scully y a Reyes sonrientes y en actitud de celebración-.

-John, Dana y yo acabamos de recibir una excelente noticia: Mulder no es el padre del bebé que esperaba Phoebe Green. -Señaló Mónica pasándole el brazo a Doggggett por la cintura para acercarlo a ellas-.

-Bueno, al menos esta vez le falló la puntería al "infalibe" agente Mulder... -Declaró Doggett con un poco disimulado humor negro-.

-Muy gracioso, Doggett. Aunque viéndolo bien, en este caso tienes razón. -Replicó Scully, algo ofuscada pero reconociendo el acierto de la palabras de Doggett-.

-Cierra la boca, agente Doggett... O después la vas a pasar muy mal... -Amenazó Reyes a Doggett, medio en serio, medio en broma-.

-Creo que mejor me regreso al FBI. No quiero exponerme al enojo de la terrible agente Reyes. -Indicó Doggett tomando rumbo hacia el ascensor-. Nos vemos luego, Scully, Mónica...

 

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ESTACIONAMIENTO DEL HOOVER BUILDING

SOTANO DEL FBI

12:03 PM

Skinner estaba a punto de abordar su vehículo para ir a almorzar, cuando de repente sintió un malestar que le impedía ver. Tuvo que agarrarse fuertemente de la puerta del carro para no caerse. Comenzó a sudar frío y a experimentar un temblor en todo el cuerpo.

-¿Se siente mal, Director Skinner? -Inquirió sarcásticamente Krycek asomándose de detrás de una columna de concreto y llevando en la mano el pequeño aparato que controlaba la misteriosa enfermedad del Director Adjunto-.

-¡Hijo de pe... rra...! Por su cul... pa mu... rieron dos perso... nas ino... centes... -Dijo girándose Skinner hablando con suprema dificultad-.

-No fue culpa mía. Usted es el responsable de esas muertes por no cumplir con su parte del trato. Si hubiera matado al bebé de Scully o a los dos, no habríamos tenido que ir a dispararle a nadie al hospital. Otra cosa es que nos hayamos equivocado de víctima... Usted sabe, una barriga se parece mucho a otra y como se dice "Errare humanum est..."

-Lo que hicie... ron con la detecti... ve de Sco... tland Yard... no es cosa de huma... nos, sino de bestias ...maldito…

-Y de paso, parece que le hicimos un favor a la agente Scully y desencadenamos un incidente diplomático entre Estados Unidos y la Gran Bretaña. Ahora no falta sino que nos acusen de iniciar la Tercera Guerra Mundial... Como sea, no vine de visita de cortesía, Skinner, quiero que los dos vayamos a acabar con el dichoso bebé de Scully y como ve, esta vez no estoy para juegos -Dijo Krycek intimidando al D.A. con el dispositivo que tenía en la mano-.

-¡Aaaaaahhhhhh...! -Se quejó dolorosamente Skinner apenas Krycek movió ligeramente uno de los botones del artefacto. El Director Adjunto tuvo que recostarse sobre la tapa del motor de su carro para no irse a tierra-.

-Bueno, como parece que hoy sí me va a colaborar, entonces vámonos para el hospital a deshacernos de ese pequeño marcianito y... -Alcanzó a decir Krycek-.

-Disculpe ¿Interrumpo? -Cortó una voz a espaldas del desalmado cabecilla del Sindicato-.

Krycek se dio la vuelta para ver quién le hablaba, recibiendo un fuerte golpe en la cara con el cañón de la pistola de Doggett, que había llegado instantes atrás al estacionamiento y estaba escuchando oculto el curso de la conversación. Tanto el noqueado Krycek como el aparato que llevaba en sus manos cayeron al piso. Iba a ponerse de pie cuando de nuevo Doggett lo atacó, esta vez propinándole una patada en el abdomen y otra en el rostro, dejándolo inconsciente.

-Eso le enseñará a mirar primero antes de atacar, malnacido... -Sentenció Doggett apuntándole con su arma para rematarlo a balazos, pero el dispositivo electrónico que activaba la enfermedad de Skinner llamó su atención y en vez de dispararle a Krycek, tomo el aparato y lo arrojó violentamente contra el suelo haciéndolo pedazos. De inmediato Skinner pareció recuperarse y salió de la postración en la que se hallaba.

-¿Se encuentra bien, Señor? -Inquirió Doggett al ver que el D.A. se movía un poco vacilante aún-.

-Sí, agente Doggett. -Le contestó Skinner recuperando poco a poco el ánimo-.

-Terminó la pesadilla. -Manifestó Doggett-.

-Desde que Krycek siga vivo no terminará la pesadilla... -Dijo el Director Skinner moviendo la cabeza.

Apenas recobró el aliento, el D.A. recogió del piso las llaves de su auto. Doggett lo observaba para asegurarse que ya estaba bien.

-Director Skinner, creo que… -La frase de Doggett quedó inconclusa. Atrás de él, Alex Krycek se incorporó, empuñando un pequeño revolver que llevaba oculto en el tobillo-.

Doggett se volvió rápidamente, pero Walter Skinner fue aún más veloz. Tomando su arma de reglamento y antes que Krycek disparara, le descerrajó un certero tiro en la cabeza. El líder del Sindicato cayó a tierra, muerto de forma instantánea, y sangrando profusamente. En el suelo quedaron desperdigados fragmentos de su masa encefálica.

Doggett lo miró sin emoción alguna y con un silencio dio las gracias a Skinner por haberle cubierto la espalda.

-Como le decía, agente Doggett... -La voz de Skinner sonó fría como el hielo-. ...Mientras este bastardo siguiera vivo, la pesadilla continuaría. Se encogió de hombros-.

John Doggett asintió indiferente.

 

 

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HOSPITAL NAVAL DE ANAPOLIS

MARYLAND

10:09 PM

Mónica Reyes le había informado a Scully sobre lo sucedido en el estacionamiento del edificio del FBI y luego se fue a su hogar en Annandale para tomar una ducha y cambiarse de ropa. Desde allí, la llamó a su celular e intentó convencerla para que hiciera lo mismo, pero no lo consiguió. Viendo que era imposible hacer cambiar de parecer a Scully, Mónica desistió. Además, en ese momento, Doggett tocó a su puerta...

Entretanto, Dana Scully se paseaba inquieta en la habitación de Mulder. Su felicidad por el resultado del examen había durado poco porque en horas de la tarde Mulder había caído en un coma superficial nuevamente. Los médicos le dijeron que en su estado era normal que tuviera recaídas. Sin embargo, el neurólogo no fue tan optimista como los otros galenos. Éste dijo a Scully que debía considerar la posibilidad de que la capacidad cognitiva y las funciones intelectuales de Fox Mulder hubieran quedado irremediablemente dañadas, pues al fin y al cabo el agente había estado clínicamente muerto y enterrado durante largo tiempo.

Scully dejó de caminar y se detuvo por un instante.

-¡Mulder, vamos, no te rindas... Tenemos que hablar...! -Susurró Scully acercándose a la cama y mientras miraba al hombre acostado allí, sintió que la invadía una curiosa sensación de deja vu.

-¡Mulder, resiste...! ¡Despierta...! -Exclamó en voz un poco más alta. No sabía bien qué estaba pasando, pero sintió como si se tratara de algo que ya había vivido con anterioridad. Las palabras "traidor" y "desertor", vinieron a sus labios, y apenas sí pudo contenerlas a tiempo. No tenía idea de lo que ocurría. Enseguida visualizó a Mulder en una cama, casi en una visión onírica... y ella ahí a su lado, instándole a seguir con vida, a continuar luchando…

Tomó fuertemente la mano de Mulder, queriendo infundirle ánimos. Acercó una silla y se sentó junto a su lecho.

Scully no supo en qué momento comenzó a entrar en otro estado de conciencia. Se vio a sí misma en un lugar indeterminado, rodeada de neblina. La sensación la hizo estremecer. Estaba sola, lejos de todo y todos, envuelta en una oscuridad leve y suave.

Sintió pasos. De repente, la figura de Fox Mulder brotó de la espesa niebla y se acercó a ella caminando lentamente. Scully lo vio aproximarse, sano, fuerte, sin ningún asomo de enfermedad. Se miró su vientre enorme. Algo en su interior le decía que ella y Mulder debían hablar.

-¡Qué sorpresa, Scully! -Dijo Mulder, sonriendo-.

-No sé cómo llegué a este lugar… -Dudó ella-. ...Ni sé dónde estoy, dónde nos encontramos…

-Entraste en mi mente, en mi "alma". Y si estás aquí, es por una razón muy importante. Los dos tenemos que hablar, ¿Verdad? -Aseguró y preguntó Mulder al mismo tiempo-.

Scully aspiró una bocanada de aire frío.

-Mulder... Phoebe... Phoebe Green estuvo aquí, en el hospital. -Dijo ella con dificultad, a sabiendas de que esas palabras eran suficientes-.

Mulder movió la cabeza en señal de afirmación. La niebla se hizo más espesa.

-La escuché, Scully. La oí discutir contigo.

-Sí, tuvimos un fuerte altercado. Mulder, ella vino porque estaba… -Vaciló Scully-.

-…Embarazada. -Terminó la frase Mulder-. Eso también lo sé. Supe todo lo que pasó aquí.

Scully comenzó a respirar con cierta dificultad. Su entereza y su aplomo se desmoronaron. Se acercó a Mulder y con la ira a flor de piel lo encaró.

-¿Por qué, Mulder? -Le recriminó entre lágrimas-. ¿Por qué Phoebe Green? ¿Cómo pudiste...?

-Scully, sé que no tengo derecho a pedirte que me perdones... -Musitó él, tomando sus manos-. Pero al menos trataré de explicarte lo que pasó.

Scully bajó la mirada y no respondió. El frío arreció y la oscuridad pareció acrecentarse, si acaso esto fuera posible.

-Cuando viajé a Inglaterra me fui increíblemente dolido contigo porque no quisiste acompañarme. No sé por qué, pero tal vez presentía que iba a pasar algo en tu vida y en la mía, algo fundamental. Y aunque me fui sintiéndome abandonado, pensando que no me amabas… (Larga pausa mirando a la nada) ...Pero evidentemente, a mi regreso me demostraste que sí me querías …Mi viaje a Inglaterra fue en realidad el resultado de un complot... una trampa que Phoebe urdió para verme otra vez. Me tendió una celada, Scully. Y no pretendo con esto justificarme...

Scully lo miró sin interrumpirle.

-En efecto, estuvimos juntos en el London Ritz. Yo… Yo... dormí con ella, Scully... -Mulder cerró los ojos convulsivamente al recordar-.

-Sí, me lo dijo, Mulder... -La voz de Scully sonó herida-. Incluso manifestó que eras un excelente amante...

Mulder apretó las manos de Scully.

-No aspiro a que me creas, Scully, pero recuerda que me raptaron. Estuve allí. Con ellos. Volví de la muerte y pude conocer cosas que escapan a la comprensión humana. Tuve acceso a maneras inimaginables del saber…Y a través de ellas supe, Scully, que Phoebe me drogó para obtener lo que quería de mí.

Scully sintió que el suelo se hacía movedizo bajo sus pies. No fue necesario que Mulder contara nada más. Ella supo que decía la verdad.

-Mulder, ella quedó embarazada. -Dijo Scully con una voz que más parecía un murmullo-.

-Scully, pero ese bebé no era mío…

-Mulder, yo… Ayer por la tarde hice algo despreciable. Algo que la ética médica no permite… Pedí que le practicaran una prueba de ADN al cadáver del bebé de Phoebe Green para compararla con una tuya... Tenía que salir de la duda. ¡Debía saber si ese niño era tuyo!

Mulder asintió. Tomó el rostro de Scully entre sus manos y dibujó con sus pulgares la forma de sus pómulos perfectos.

-No te culpo, Scully, debiste sufrir mucho. Pero Phoebe nos engañó a todos. El bebé era de un compañero suyo, un tal Detective Harris… No me preguntes cómo lo averigüé... Es una especie de legado que mis captores me dejaron, por eso además estamos en este sitio… No es algo que te pueda explicar…

Scully fijó los océanos de sus ojos en Mulder profundamente. Le creía… Pero si al menos no le doliera tanto…

-Mulder, no te tenía conmigo y te odiaba por haberme traicionado. Pero al mismo tiempo también quería que compartiéramos la noticia del nacimiento de este bebé… Nuestro bebé. -Las lágrimas continuaban rodando suavemente por sus mejillas-.

Mulder acarició el vientre de ella y sonrió.

-Sólo puedo decirte que te amo, Scully, que lo sucedido en Inglaterra y lo ocurrido en las últimas horas en esta misma habitación, con todo y que fue algo lamentable, no ha significado nada para mí... Sé que sufriste mucho y que te sientes engañada. Ni siquiera puedo anhelar tu comprensión, mucho menos tu perdón, pero lo siento.

-Estás aquí, Mulder, y eso es lo que importa... -Le dijo Scully sobreponiéndose-. Estáss conmigo... ¡Con nosotros...! -Agregó, poniendo su mano sobre la de MMuulder, en su vientre-.

La niebla los envolvió a ambos, mientras sus voces disminuían de intensidad.

-Tienes la foto que ella robó ¿Verdad? -Preguntó Mulder-.

-Sí... -Respondió Scully, sacando aquel trozo de papel de su bolsillo y entregándoselo a Mulder. Él la tomó y sin mirarla la empuñó en su mano izquierda. Al abrir nuevamente la mano, no había allí más que un montón de cenizas que fue dejando caer lentamente al suelo-.

Mulder se inclinó y besó la frente de Scully. Ella le correspondió, besándolo luego en los labios con extrema suavidad…

-Disculpe… ¿Señora Mulder? -Scully percibió a lo lejos una voz que la llamaba. Parpadeando con pesadez y sorpresa, vio que se encontraba adormecida junto a Mulder, con la cabeza reclinada en su brazo, mientras una enfermera trataba de despertarla-.

-Lo siento, me quedé dormida… -Dijo Scully frotándose los ojos. Luego levantó la cabeza y flexionó el cuello-.

-No se preocupe, sólo vine a traerle una manta. -Señaló la enfermera entregándole la prreenda-.

-¿"Señora Mulder"? Suena bien... -La voz de Mulder, algo ronca, hizo eco en la habitación. La enfermera, sobresaltada, salió precipitadamente a llamar al neurólogo de turno-.

-Mulder… ¡Mulder...! ¡Dios...! -Exclamó Scully acercándo su rostro al de él. Mulder abrió los ojos con lentitud y la miró-.

-Estoy bien, Scully. -Levantó ligeramente la cabeza-. Dana, ¿Todavía quieres hablar...?

-Fox, estuve contigo en ese lugar y tiempo inciertos. No necesitas decir nada. Allí me lo explicaste todo, tú… ¡Dios! No sé cómo, pero estuve en una especie de trance contigo, y…

-¡Ssshhh! Quiero que sepas que estoy de vuelta, contigo y nuestro hijo... -Murmuró Fox Mulder-. La foto que me diste, y el pasado al cual representaba, son ahora cenizas.

Scully, impresionada, se llevó la mano a los bolsillos. No encontró nada. La fotografía hurtada por Phoebe Green había desaparecido. Comprendió que había vivido otra realidad durante un instante y que era cierto… Sonrió y sus ojos se inundaron de lágrimas.

-Gracias, Mulder. -Susurró-. ¡Oh, por Dios...! -Exclamó, agachándose de improviso y llleevándose una mano a su abdomen-.

-¿Qué sucede, Scully? -Preguntó Mulder, asustado-.

-Creo que… Nuestro hijo viene… ¡Aaaahhh! ...Yaaaaa, Mulder. -Anunció Scully con voz trémula y respirando trabajosamente. Trató de sentarse de nuevo y de tranquilizarse, pero una nueva contracción hizo que su mentón se perlara de sudor. Presurosa, oprimió el botón de llamado de urgencia. Acababa de romper fuente-.

-Ahora los médicos deberán atenderte a ti más que a mí... -Bromeó Mulder, oyendo los pasos de los facultativos que se acercaban por el pasillo-.

Scully se aferró fuertemente a sus manos, tratando de sonreír.

-Lo que más anhelaba era que estuviéramos juntos en este momento, Mulder…

-Lo estamos, Scully. Siempre... -Aseguró Mulder-.

 

FIN

¿O deberíamos decir más bien "AL FIN"? Esperamos haberle dado gusto tanto a los inquisidores que nos condenaron a la hoguera por nuestra "herejía", como a aquellos que respaldaron a "From England with Love" desde un comienzo. De cualquier manera, quisiéramos conocer las opiniones de todos en nuestros tradicionales e-mails: rafazeaARROBAusa.net  y danakscully-foxARROBAmixmail.com