Título: TE AMO
Autor: amiscullyARROBAyahoo.com
http://www.fortunecity.es/paralelas/comedias/130
Clasificación: post-ep All
Things, MRS
Raiting: O18W
Spoilers: All Things, algo de Millenium pero nada importante.
Sumario: Lo que pasa después de
la escena del sillón. (“Speak
to me” Moby)
Notas: Después de siete años de espera, llegó el capítulo que tanto esperamos. GRACIAS GA Personalmente creo que este capítulo es una obra maestra y aunque sé que nada lo puede superar y que ningún fanfic le podría llegar a los tobillos, es necesario evidenciar en palabras lo que los shipper tanto queremos.
Pensé muchos comienzos para este fanfic y pero todos terminaban igual. Espero que les guste.
Feedback: por favor
Fecha: noviembre del 2000
TE AMO por Ami Scully
Dudó varios minutos. Luego sólo lo hizo.
Trató de acomodarla sin despertarla para que pudiera descansar bien. La recostó y la volvió a tapar con su manta.
Tan pequeña y vulnerable se veía a lo largo de su sillón, que no pudo evitar volver a acariciar su rostro llevándole el mismo mechón de pelo de antes, tras su oído.
Mulder se sentó en su mesita, corriendo las tazas de té que aun estaban tibias.
Era tan bella que pensó que nunca se podría cansar de mirarla. Durmiendo se veía más joven, como si las amarguras de su vida se vieran aliviadas con el sueño.
Pasaron segundos, minutos y tal vez horas. Nadie lo sabe.
Lo único certero era que Mulder continuaba contemplando a su querida Scully, mientras recordaba la historia que ella le había contado.
Siete años y seguía sin conocer cosas de su pasado, aun había partes de su vida que él ignoraba.
La historia con Daniel era algo tan privado para ella y sin embargo se lo contó sin tapujos. Estaba agradecido por que ella confiara en él sobre la base de la amistad que habían construido.
Aunque se alegraba por ella de que hubiera podido superar los acontecimientos de estos últimos días, estos no podían dejar de causarle algo de celos. Cada vez que conocía o sabía que en la vida de Scully hubo otros, no dejaba de molestarlo e incomodarlo.
Si bien su mente intentaba ordenar sus sentimientos, estos se hacían lugar para ocupar sus sentidos.
Tenía las manos sudorosas. Miró sus palmas observando las líneas de su mano. Miró esas líneas que, según algunos, marcan tu destino.
Si esto era cierto, pues sólo le quedaba agradecerle el que Scully estuviera con él. Y pedirle que estuviera en su futuro.
Ella era la luz de su vida. A pesar de todo lo malo, ella era lo que le daba importancia a su existencia, la fuerza para seguir adelante.
El sólo hecho de tenerla junto ya lo reconfortaba. No pedía nada más, sabía que era demasiado pedir. Sólo segur amándola día tras día como lo había aprendido a hacer desde el momento que la vio entrar a su oficina.
Se rió de sí mismo recordando como le afectó de que ella no quisiera acompañarlo a Inglaterra. Cómo su egocentrismo le ponía una venda en sus ojos para que se interponga en la irremediable marcha del destino. Quizá el destino ya lo tenía todo planeado. Él debía marcharse para que ella pudiera y tuviera que mirar hacia atrás. Revalorar su entrada al FBI y hacer otra vida alejada de ese hombre que la amo tanto como para seguirla a Washington.
Al fin y al cabo, ella no se arrepentía de su decisión. Scully perdió tanto, una vida real, un marido, hijos, estabilidad; todo para contemplar el cielo junto a él. Ella se merecía todo lo mejor y más; pero su egoísmo le agradecía a ese destino que le hubiera regalado el placer de conocer a la mujer que amaba.
Su mirada se apartó de sus manos para volver a posarse en el rostro de ella.
Scully tenía sus ojos abiertos. Ya no dormía y en el azul se vio a sí mismo.
Se miraron fijamente por un buen rato como si lo hicieran por primera vez.
Cuando Mulder se disponía a hablar, quizá a decir algo cómico o casual para romper con el ambiente que los envolvía, Scully habló primero.
“Te amo”.
Las palabras salieron de su boca más fácilmente de lo que pensaba. Era como si se hubiera liberado y dejara que la su vida tomara el camino irremediable a seguir. Eran palabras tan simples, pero que acarreaban toda una verdad.
Scully volvió a repetir la frase frente al rostro de Mulder que denotaba sorpresa. Se percataba que él ya lo sabía, pero también sabia que al escucharlo de sus labios el amor que sentía por él quedaba establecido, como una verdad. No un amor entre amigos, sino el amor entre un hombre y una mujer. Ya no existiría la duda, sino la pura y simple realidad.
Al volver a escuchar las palabras y observar se reincorporaba su compañera frente a él, sólo le quedaba abrir su corazón.
“Yo también te amo... ¿lo sabes, verdad?”
Scully sonrió. “Lo sé, pero igual necesitaba escucharlo”.
Esta vez fue Mulder el que sonrió para que luego su rostro volviera la seriedad.
Las cabezas de ambos se inclinaron tímidamente hasta la altura en cada uno podía respirar el aliento del otro.
Volviendo a intercambiar miradas para convencerse de lo inevitable.
(“I
know the way you feel, like the rain outside”, Moby)
(“Put
your mouth close to my”, Moby)
Unieron sus labios.
Al rozar sus bocas evocaron el recuerdo y sensación de la noche de año nuevo.
Sin embargo, ahora era distinto.
Scully alejo su boca de la de Mulder. Pero sólo para que éstas se extrañaran y se volvieron a juntar.
Ella separó sus labios para dejar entrar la lengua de él al lugar que siempre soñó. Mulder recorrió la boca de su compañera saboreándola y percibiendo un tenue sabor a té. Ella, por su lado, comprobó el salado gusto de las semillas de girasol que durante años intrigaron su mente al igual que la sensación que brotaría al morder su labio inferior.
Del beso comenzaba a nacer la pasión retenida durante los años.
Con esto las manos de ambos se pusieron en movimiento. Mulder la acercó a él, hasta sentarla en su regazo. Una mano dejó su cintura para bajar hasta su glúteo, apretándolo como para que el contacto lo convenciera que era real, que esto estaba pasando.
Scully sentía su erección intensificando el beso.
La falta de aire produjo la separación de sus labios.
Scully estás segura... es decir... dímelo ahora porque después me va a costar detenerme.
“Mulder, hazme el amor”
Las palabras salieron de su boca como un suspiro que se desvaneció en el aire no lo suficiente para que estas comenzaran a volverse realidad.
Con esto Mulder la tomó de la mano y la encaminó a su habitación.
Al llegar a los pies de la cama Scully se quitó su chaqueta.
Mulder la abrazó y comenzó a sembrar besos por su cuelo, rostro, besos que sólo se detuvieron al llegar a su oído para que su lengua se encargara de acariciarlo.
Al mismo tiempo Scully recorría sus manos por la espalda de Mulder, mientras su respiración comenzaba a acelerarse.
Se unieron en otro beso.
Scully logró levantar la polera de él para poder pasar sus manos por su espalda. Al mismo tiempo Mulder bajaba u mano que dejaba de acariciar su cabello para ahora hacerlo con su seno. Éste parecía haber sido hecho para él. Su mano era capaz de contenerlo por completo, para luego deslizarse hasta que sus dedos con su pezón duro por él.
Scully sin soportar más levantó la polera de Mulder, con la ayuda de él.
Con esto Mulder levantó y sacó la polera de Scully con manos tembladizas. Tras unos instantes la penda cayó para dejar expuesto su sostén negro. Mulder bajo los tirantes de sus hombros, para que luego Scully lo desabrochara y lo dejara caer.
Sus ojos pardos se cerraron en el momento en que sus manos se posicionaron sobre los pechos de Scully. Ella lo miró y era como si él intentara grabar cada centímetro de su piel en su mente. Abrió los ojos inclinando su cabeza para que su boca tuviera el turno de sentir lo que sus manos habían palpado.
La sensación era increíble.
Scully tiró hacia atrás su cabeza al mismo tiempo que sentía que la lengua de Mulder envolvía su pezón para luego morderlo y provocar un impulso que recorrió todo su cuerpo. La boca de él se dirigió hacia el otro seno para darle el mismo placer.
Entre tanto las manos de Scully revolvían la cabellera de Mulder, éste bajo sus manos para abrir el cierre de la falda.
Cuando ésta se derrumbó alrededor de ella, Mulder se puso de rodillas y la contempló hacia arriba.
Desde esta posición bajo lentamente sus medias para que sólo sus bragas negras quedaran como barrera entre ambos, las que contrastaban con su pálida piel.
Scully se movió y se recostó sobre la cama y sólo lo miró fijamente.
Mulder comenzó a quitarse sus jeans sin desviar sus ojos. Quedando en bóxer se recostó junto a ella.
Ambos comenzaron a tocarse y recorrerse con sus manos y labios.
Scully introdució su mano al bóxer de Mulder para tocar su erección que no dejaba de llamar su atención.
La respiración de ambos se aceleró y de la garganta de él fluyeron los gemidos más sensuales que jamás Scully hubiera oído.
Mulder sabiendo que esto no duraría mucho si ella continuaba con el masaje que incrementaba rápidamente el tamaño de su pene, la detuvo.
Se incorporó sentándose para posicionarse junto al pedazo de tela que cubría a Scully.
Ella levantó sus caderas para ayudarlo a que bajara lentamente sus bragas mojadas, revelando sus bellos rojizos y la excitación que la consumía.
Tirando sus bragas al suelo, Mulder ascendió sus manos por las suaves y bien formadas piernas de Scully; para llegar al lugar más deseado.
Él la besó en su intimidad.
Ella lo detuvo.
Él la miró con extrañeza.
“Mulder te necesito dentro de mí”
Asintiendo se quitó con la ayuda de ella su bóxer que evidenciaron su erección rígida que llegaba a doler.
Ella abrió sus piernas para que él pudiera acomodarse.
El roce entre su pene y los labios de su vagina fue electrizante. Con esto los dos emitieron gemidos que fueron el preludio de la penetración. Lenta y constante.
Después de tanto tiempo de abstinencia parecía como si fuera la primera vez para Scully. Él era tan grande y se sentía tan bien.
Para Mulder las paredes de ella eran tan estrechas que con cada centímetro que avanzaba sentía como que el fuego lo iba consumiendo.
Cuando estuvo por completo dentro de Scully sus bocas se reunieron.
El beso adquirió ritmo, al igual que sus movimientos pélvicos.
El beso se rompió para que se miraran a los ojos, entre tanto sus cuerpos actuaban con mayor rapidez. Sus movimientos proporcionaban suficiente fricción a Mulder, al mismo tiempo que estimulaban el clítoris de Scully.
La temperatura no tardó en subir, para que comenzara a crecer el orgasmo que se podía ver en los ojos de ambos.
“Oh, Mulder, Dios, te amo...” murmuraba Scully cuando inició a contraerse.
Los espasmos del orgasmo de ella causaron que él la acompañara. Con el nombre de ella entre sus labios, él estalló de placer. Las oleadas de pasión consumieron los cuerpos de ambos..., que ahora eran uno.
Cuando la respiración volvió ala normalidad, Mulder rodó hacia su lado de la cama para dejar de oprimir el pequeño cuerpo de Scully. Él la miró para ver como sus azules estaban entreabiertos.
“Scully, te amo tanto”
“Y yo a ti, Fox Mulder”.
Ella colocó su cabeza sobre el pecho de é. Mientras Mulder acariciaba su cabello rojizo el cansancio lo invadió, quedándose dormido.
Luego de un buen rato y de oír la respiración de su amado, Scully logró despojarse del brazo que la rodeaba.
Se paró de la cama y cubrió a Mulder con la sábana celeste, intentando no despertarlo. Esto no sucedió. De seguro el viaje lo había fatigado. Recogió su ropa y se encaminó al baño para vestirse.
Cuando estuvo lista se miró al espejo. Veía a una Scully distinta, pero al mismo tiempo igual.
Se arregló el pelo y se dirigió nuevamente a la habitación, dejando en el solitario baño el sonido del agua caer, gota a gota.
Se puso su chaqueta y miró hacia él. Lo amaba tanto. Y aunque quería volver a recostarse a su lado y sentir su cuerpo contra el suyo, sabía que no era el momento, que debía ir a casa... y pensar.
En todo caso, más tarde habría tiempo para volver a dejarle paso al amor. Más tarde.
CONTINUARÁ