Una noche de béisbol  Una noche de béisbol  Una noche de béisbol 

 

Título: Una noche de béisbol

Autora: Dana Spooky

E-mail: dana_spookyARROBAmixmail.com

Tipo: MSR, H, WIP

Rating: AP(esta parte!!)

Spoilers: The Unnatural, y breves referencias a otros episodios.

Disclamer: Expediente X y sus personajes pertenecen a la Fox y a Chris Carter.

Dedicatoria: a mi familia, a María y a Lucía por aguantarme durante tanto tiempo(¡ya van 13 años!), a Iria por darme la idea, y por no hacerme sentir tan sola en este mundo tan “raro”, y a Desi (entre otras muchas cosas por presentarme a Mike).

 

Este relato es un Post-Unnatural (un poco atrasado, ya lo sé), y muestra como me hubiera gustado que siguiera el episodio.

 

¡¡Por favor escribirme después de leer este relato, ya que es mi primer intento y quisiera saber que os ha parecido!!,(y para decirme si queréis que continúe el relato o que mejor me dedique a otra cosa).

 

 

 

Una noche de béisbol

 

Ya habían pasado más de dos horas desde que Mulder me había enseñado a jugar al béisbol, y la verdad era que no me importaría pasarme otras tantas así.

Nunca habíamos estado durante tanto tiempo uno tan cerca del otro. Me estremecía cada vez que me daba cuenta que Mulder me estaba rodeando con sus brazos, y todo mi cuerpo temblaba cuando se acercaba a mi oído a susurrarme una de sus bromas.

-         Señor, ya es hora de que me vaya.

Le oí decir al chico a la vez que se acercaba a Mulder y a mí.

Noté como bajaba de la nube en la que estaba en el momento en el que mi compañero dejó de estrecharme contra él.

-         Toma los 10 pavos que te prometí.

-         Gracias señor. Espero que usted y su novia disfruten de la noche.

Tanto Mulder como yo nos limitamos a sonreír al muchacho. Unos segundos después Mulder fue el primero en romper el hielo.

-         Bueno creo que nos hemos quedado sin una parte importante de nuestro equipo.

-         Sí. –le sonreí levemente- será mejor que nosotros también nos vayamos a casa.

Mulder y yo comenzamos a caminar hacia el aparcamiento en silencio, hasta que llegamos al sitio donde Mulder había dejado su coche.

-         Bueno, yo casi mejor seguiré andando hacia mi apartamento…

-         ¡Cómo que a tu apartamento!- dijo con una sonrisa en su boca- ¡Scully, tu regalo de cumpleaños apenas acaba de empezar! Ahora te voy a preparar una suculenta cena en mi casa que te va a encantar.

-         Pero Mulder, estoy toda sudada, tengo que ir a mi casa a ducharme y a cambiarme de ropa…

No pude seguir hablando porque el dedo índice de Mulder me lo impidió. Lo de tener que ducharme y cambiarme de ropa era tan sólo una excusa barata para no seguir en esta situación. La verdad es que está noche nos estábamos atreviendo a tirar ese muro invisible que nos separa, y esto estaba provocando en mi un miedo espantoso, pero por otra parte me sentía “demasiado” cómoda cada vez que Mulder se acercaba a mí. Y para rematar sentir el tacto de su dedo sobre mis labios fue algo que rompió todos mis esquemas.

¡Mulder, si sólo supieras lo que provocan en mi esos tímidos roces!

¡Si sólo fuera capaz de decirte todo lo que siento por ti!

¡Si sólo me atreviera a decirte que te quiero más que a nada en este mundo, y que esta ha sido la razón por la que te he seguido durante todo este tiempo!

¡Si sólo…

 

 

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¡Dios mío esta ha sido una de las mejores tarde de mi vida!

No puedo permitir que todo acabe así…

Veo como Scully está intentando rechazar mi propuesta de cenar conmigo, y sin pensarlo dos veces pongo mi dedo sobre sus labios (¡qué labios, joder, bueno Mulder no te desvíes del tema!)  y la detengo.

-         Scully, lo siento mucho, pero esta noche no hay excusas que valgan.

Me aproximo a ella, y muy caballerosamente le abro la puerta del coche, a lo que ella contesta con una sonrisa y levantado una de sus cejas.

-         ¡¿Esto también forma parte del regalo?!

 

 

Pasamos todo el camino a mi casa en silencio, pero para ninguno de los dos resultó molesto.

Al entrar en mi casa lo primero que hice fue ofrecerle mi baño a Scully. Mientras yo me dirigía a la cocina a preparar la cena oí como me preguntaba.

-         ¿Mulder podrías dejarme algo de ropa para luego?

-         Si, busca por los cajones a ver si encuentras algo.

 

 

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Buscar algo con que vestirme fue una dura tarea, ya que entre la ropa de Mulder no había nada de mi talla. Al final decidí ponerme su camiseta de los Nicks anudada a la cintura y unas bermudas que me quedaban un “poco” grandes.

En mi opinión llevaba una pinta espantosa, pero eso no fue lo que debió de pensar Mulder…

Al salir del baño me dirigí a la cocina, a ver si podía ayudar en algo.

-         ¿Mulder hace falta que haga algo?- Mulder de espaldas a mí me contestó.

-         No, no,  sal de aquí que quiero darte una sorpr…- en ese momento fue cuando por fin se dio la vuelta.

Se quedó mirándome durante unos segundos que me parecieron eternos, de arriba abajo con la boca abierta y con los ojos que parecían que se le iban a escapar de las órbitas.

-         Mulder…

-         Joder Scully, sin duda esa ropa te queda mucho mejor que a mí.- mentira, porque ese culo que tu tienes con estas bermudas!!!, Dios mío Dana contrólate-.

 

 

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No pude controlarme. Cuando la vi entrar en mi cocina con esa ropa y con las piernas al descubierto no supe dónde meterme y comencé a mirarla con descaro. Menos mal que controlé mis instintos porque de lo contrario te hubiera llevado contra la pared y te habría hecho el amor allí mismo. Pero me contuve.

Al terminar de examinarte y de decirte aquel estúpido piropo(sí, fue un piropo), nuestras miradas se cruzaron y creí perderme en tus preciosos ojos azules.

-         La cena…ya está lista- acerté a decir como pude- ya está todo preparado en el comedor.

-         De acuerdo- dijo ella. La verdad es que los dos estábamos bastante nerviosos.

 

Nos sentamos en el sillón, Scully con las piernas cruzadas y yo apoyado contra el respaldo, pero ambos muy juntos, y comenzamos a cenar.

 

Cuando reuní el valor suficiente por fin me atreví a hablar.

-         Scully, ya sé que en estos seis años que llevamos trabajando juntos nunca hemos dicho nada sobre este tema pero, me… me gustaría mucho que habláramos sobre nosotros… sobre nuestra relación.

-         Mulder, yo…

 

En ese momento alguien llamó a la puerta, ambos dirigimos nuestra mirada hacia ella.

-         Quédate aquí, yo abriré.

 

Me dirigí a la puerta con la duda sobre quién sería, pero rápido solucioné la solucioné.

-         Hola Fox.- dijo Diana Fowley nada más abrir yo la puerta.

-         ¿Qué haces aquí, Diana? No te esperaba.

-         He venido a darte una sorpresa.- entra al apartamento, y me da un beso en la mejilla.

-         Diana lo siento pero este es un mal momento, verás yo…- en ese momento se oye la voz de Scully por detrás.

-         ¿Quién es Mulder?- preguntó cuando estaba ya detrás de mí.

-         ¡Hombre agente Fowley! ¿Qué le trae por aquí?- dijo con una cara que mezclaba odio y asco.

-         Agente Scully que sorpresa- dijo también con cara de desprecio- ya veo que usted y el agente Mulder ahora además de los expedientes X también comparten la cama.

-         Diana creo que es mejor que te vayas, te estás pasando, y además sabes que Scully y yo sólo somos compañeros de trabajo- dije intentando suavizar la situación, que estaba que echaba chispas.

-         Sabe agente Scully, sé que me odia, y no se lo reprocho, yo en su situación haría lo mismo. Mulder y yo hemos sido pareja, hemos compartido cama infinidad de noches, y sin embargo usted ni siquiera lo ha besado. A mí siempre me querrá mientras que de ti se olvidará el mismo día que os separen en el FBI.- estaba furioso, no lo podía remediar. Cogí a Scully por la cintura y la acerqué a mí, colocando su espalda contra mi pecho. Ante mi sorpresa ella colocó su mano sobre la mía, y entrelazó nuestros dedos. Esto me dio fuerzas para echar a Diana.

-         ¡¡¡Diana Fowley he dicho que te vayas de mi casa!!!- dije ya sin contenerme.

-         Diana Mulder, o es que ya no te acuerdas Fox.

 

 

FIN PRIMERA PARTE