DISCLAIMER: Esto es para la seguridad de Chris, todos sabemos que tienes una imaginación bárbara, pero me quiere tanto que me prestará a sus personajes por un ratito.
AUTOR: Meli Lucas
Gracias a ti, mi angelito, por ser la luz que alimenta mis esperanzas de vida al despertarme cada día.
RESUMEN Recuerden que los milagros existen por todos lados.
MILAGRO III
En medio del calor de la pista, abracé a Scully y a ella no le molestó que pusiera mis manos tan abajo de su cintura. La verdad es que esa posición es muy cómoda.
"Es tarde, ¿Por qué no nos vamos ya?" Sugerí, pero no había terminado la frase cuando Scully ya estaba fuera de la pista. Cuando llegamos a la puerta de su casa, creo que ella notó mi nerviosismo y yo el de ella.
"¿Quieres pasar?" Y entré, la tomé de la cintura y la conduje hasta el sillón.
"Buscaré algo de tomar en la refri" Le comenté <Si en esa bolsa hay té helado podría ser amor> "Mira lo que me encontré Scully" Le dije mientras traigo en mis manos unas copas e intento abrir la botella.
"La puse ahí para seguir la fiesta" Me confesó después de media botella. "¿Por qué nunca hacemos ésto Mulder? Me gusta estar contigo" Me preguntó dulcemente y clavó sus ojos en los míos. No me pude aguantar más.
Estaba extremadamente nervioso, no sabía cual sería la reacción de ella si la besaba. La miré y con mis ojos le pedí permiso, ella accedió con la mirada más tierna que alguien me pudieran regalar en toda mi vida. Le quité la copa de la mano y la puse junto a la mía en la mesa.
Me acerqué un poco a ella, terminando de perder el miedo. Acaricié su cara y su cuello. Le acomodé el pelo. Y le dije: "No lo sé Scully, pero sabes una cos..." Pero no terminé la frase, me tomó del cuello y comenzó a besarme. Increíble si lo analizas razonablemente. La fría doctora escéptica, me besaba de una manera especial. Contesté a su beso con ternura, pero ella me impresionó con su ansiedad y deseo.
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Me encuentro en mi cama, estamos abrazados y mi compañero, él que nunca duerme, lo hace en este momento como si tuviera una semana sin hacerlo. Acaba de dormirse, ya no recuerdo cuantas veces lo hicimos en toda la noche, pero de lo que sí estoy segura es que encontré a mi hombre perfecto.
En este momento no recuerdo bien cual conversación nos llevó al final del camino, pero cuando ya teníamos más de media botella adentro. Mulder tomó las copas de champagne en sus manos, las dejo sobre la mesa, se acortaba la distancia entre nosotros y en ese momento se adueño de mí el intento fallido de un beso en el pasillo de su apartamento.
Mi corazón retumbaba al querer salirse de mi pecho. Él colocó su mano en mi cara, me acarició mis mejillas y me corrió el mechón de cabello detrás de mi oreja. Luego la distancia entre nosotros se acortó; esa barrera de sentimientos ocultos que habíamos puestos entre nosotros se estaba derrumbando a pedazos enormes. Temí perderlo así que subí mis manos hasta su cuello y lo empecé a besar con fuerza.
¡Qué bien besa!
Ya no había marcha atrás, ni vuelta de hoja, tampoco era un sueño, porque cuando me di cuenta, Mulder me tenía prensada entre él y el sillón. Me acariciaba el cuerpo mientras se sumergía entre mi cuello.
"¡Te amo!" Me dijo al separarse de mí. Me miró a los ojos "¡Tienes los ojos más hermosos que he visto!".
Y así terminaron todas mis dudas y temores, éste hombre había nacido para mí, para besar cada poro de mi cuerpo, como lo estaba haciendo. Me volteo dulcemente y bajó el zipper de mi vestido con su boca. Su respiración pegaba por mi espalda y me excitaba demasiado. Subió su cara hasta mi cuello y comenzó a besarlo, mientras tocaba mis pechos, luego me volvió y le besé en la boca, mientras su jacket y iba volando rumbo al piso. Me voltee sobre él y me senté en sus piernas y mientras él me quitaba mi sostén, yo hacía mi trabajo con sus jeans. Nos levantamos del sillón sin dejar de besarnos; mi vestido cayó al suelo junto con sus jeans.
No existió problema con la diferencia de tamaño. Mulder me tomó de la cintura y me levantó. Yo puse mis piernas a su alrededor, metí mis manos debajo de su camiseta, lo besé entre el cuello y el pecho, mientras lanzaba al piso su camiseta. Esa que cada vez que Mulder se la ponía creaba fantasías en mi cabeza.
Entre tumbos y caricias me prensó contra una de las paredes antes de llegar a mi recámara, con una mano me acarició el trasero mientras que la otra recorría mis pechos. Sus labios los tomaron, los besaron, con esos besos húmedos y dulces. Me mordió y sus dientes jugaron con mis pezones mientras mis caderas se movían circularmente en un movimiento inconsciente y reflejo.
Cuando me dí cuenta ya estamos en mi cuarto. Mulder me puso en la cama y se colocó sobre mí, me besó en la boca y nuestras lenguas se sumergieron en la más afanosa de las batallas.
Se separó un poco y tomó entre sus dientes mi labio inferior y lo mordió suavemente, luego mi lengua dibujó el contorno de sus labios.
Y perdí el control, lo alejé de mí y en un solo movimiento me encontré sentada en él. Sentí su erección sobre mí y sé que el pudo sentir lo mojada que me tenía.
Me acariciaba los pechos mientras yo me dedicaba a lamer su musculoso abdomen, mi vista se fijó en sus encantadores boxers, eran negro con aliens verdes por todos lados. No puedo evitar reírme, metí mis manos entre ellos y le acaricié su sexo, sentí como su excitación iba creciendo entre mis manos.
Él se estremeció y se aferró a mis pechos mientras se sentaba en la cama, volvió a jugar con ellos y su lengua tuvo una corriente eléctrica que hizo que me excitara a tal grado que mis caricias se volvieron más elaboradas entre sus boxers.
En un segundo se detuvo y me tomó con fuerza de las muñecas, me tiró otra vez a la cama. Me observó, sonrío "¡No queremos que se acabe la fiesta tan rápido ¿Verdad?!" Me dijo mientras sus manos bailaron entre mi cintura y mis muslos. Besó mi estómago y su lengua exploro mi ombligo.
En uno de los movimientos de mi cintura a mi muslo, se llevó la última prenda que me separaba de la desnudez. Me contempló con una mirada diabólica, metió su cabeza entre mis piernas, me besó y sentí que me perdía en el abismo de la locura. Con sus dedos jugó con mis labios, dibujó todo mi contorno, se sumergió a fondo entre mis piernas.
Me lamió de arriba a abajo y un escalofrío pasó por todo mi cuerpo, me introdujo su lengua, me hizo el amor con ella, una vez, otra y otra. Puse mis manos en su cabeza y le incité a seguir llevándome al cielo.
"¡Dios!" Es lo único que mi boca pudo articular cuando metió en mi vagina sus dedos e intentaba descifrar cuan profunda soy, tomó entre sus labios mi clítoris y lo besó, jugó con él y no pude ocultar mi gemido a tal excitación, un hormigueo empezó a correr por todo mi sexo, volvió a lamerlo y besarlo. Agarré las sábanas entre mis manos y mis impulsos me llevaban al cielo, sentí que me saldré de la cama, pero él puso sus manos en mi cintura para retenerme.
"¡Mulder!" Le dije como súplica a tan exquisito deseo.
Hice que volviera a subir y me besara en los labios.
"¡Me toca jugar a mí!" Le dije mientras lo derribé y en esa vuelta logré deshacerme de sus lindos boxers que por los momentos me estorbaban; me coloqué sobre él y lo miré con malicia.
Bajé un poco hasta que mi cara está a milímetros de su sexo, lo siento temblar a mi lado así que lo mordí suave al principio, como quien pidiera permiso, luego fue apasionadamente, lo lamí como al mejor de los helados, lo mordí de nuevo con un poco más de fuerza, uno... dos... tres. Él se estremecía y el solamente acariciaba mi cabello entre sus gemidos.
Subí de nuevo a su cintura y lo recibí dentro de mí. Sentí la felicidad recorrer todo mi cuerpo. Miré sus ojos y me pedían que perdiera el miedo que habíamos tenido durante 6 años de represiones.
Me suplicó con su mirada que me dejara llevar por la pasión que creció entre nosotros como una respuesta a toda la confianza que navegaba entre los dos. Pensé que ya que le confiaba siempre mi vida, ¿Por qué no confiar en que con él llegaría a felicidad plena?.
Lo escuché gemir mientras mis caderas se movían circularmente, me agaché para besarle en la boca y correspondió tiernamente, me acarició mis pechos, entonces incrementé la intensidad de mis sacudidas, así que él me tomó de la cintura y quedé debajo de él. Me penetró de nuevo y lo hizo otra y otra vez
Yo tenía mis manos en su trasero y mis piernas a su alrededor, atrayéndolo hacia mí con fuerza, sacando esa parte animal que todos tenemos adentro.
Entraba y salía de mí con furor, los movimientos se volvieron frenéticos, pero simultáneos. Era la manera de demostrarnos que somos un complemento, en toda la extensión de la palabra. Ya no más él y yo ahora somos nosotros.
Sentí que moría, al sentir nuestra respiración entrecortada, llegamos al paraíso juntos. Nunca había tenido un orgasmo de esa magnitud. Ése, que refleja todo el amor de una pareja que lo ha hecho por 6 años en silencio.
<Mulder te juro que no más silencios>
Nos sumergimos en un océano de caricias y embestidas. Nos bañó el sudor de pasión, el deseo corría por su espalda y la mía. Mi pelo estaba mojado del sudor y a Mulder le hacía un camino desde su cuello hasta su exquisito trasero.
Mulder seguía sus musicales movimientos al tratar de retener nuestro orgasmo, hasta que la habitación se llenó de gritos suplicantes y de pasión desenfrenada. Arqueé mi espalda como si fuera una serpiente, Mulder apoyó todo su cuerpo sobre mí, mientras besaba con dulzura mis labios.
Mi amor, tenemos el mundo entre las manos, es todo nuestro, ya nada nos detendrá. La verdad ya la encontramos, juntos como siempre, ahora nunca más estaremos solos.
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Abro mis ojos y siento como me invade un gigantesco dolor de cabeza.
Estoy en una cama y al empezar a desperezarme, vienen a mi mente las escenas de anoche con mi Dana. Orgullosamente dignas de una de mis mejores películas.
Al moverme me doy cuenta que Scully no está conmigo en la cama. Cuando me dispongo a lanzarme de la cama a buscarla, escuchó una bulla en la cocina, ella viene hacia el cuarto. Trae solamente mi camiseta y se ve increíblemente preciosa.
"¡Buenos días Agente Mulder! ¿Cómo pasó la noche?" Me pregunta y sonríe maliciosamente.
Pone en la mesita de noche una bandeja con frutas y una taza grande de café. Se sienta en orilla de la cama y me regala un beso en los labios.
"¡Buenos días mi amor! ¿Dormiste bien?" Le digo reteniéndola a mi lado.
"Pase la mejor noche de mi vida, pero si somos sinceros no dormí mucho" Me contesta entre besos muy húmedos. Se detiene y me ve con una mirada de madre preocupada.
"Te traje un café fuerte. ¿Te duele la cabeza? Creo que nos pasamos de copas anoche" Me pregunta mientras yo le afirmó con la cabeza y ella me pone dos pastilla en la mano. Me las tomó con un trago de café.
Dejo la taza de nuevo en la bandeja. "Si tu estás conmigo, nada me duele" Le digo y la haló hasta la cama donde empiezo a acariciarla y volvemos a amarnos.
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No sé qué pensar son las 3 de la tarde y me encuentro aún en la cama con Mulder. Tal vez sea que hasta ahora me estoy dando cuenta de las consecuencias de mis acciones con él.
Estamos abrazados, yo estoy apoyada en su pecho y él tiene sus brazos rodeándome de la cintura. Aún me parece estar soñando, estoy en una nube, con mi ángel de la guarda a la par. Me estremezco cuando siento que se mueve a mi lado. Podría pasar el resto de mi vida en esta posición.
¡Dios cuanto amo a este hombre!.
Amo su olor a pipas y after shave, amo su pasión por el trabajo y su sinceridad. Me vuelve loca su paranoia y su manera de protegerme en silencio, porque nunca lo he dejado hacerlo abiertamente.
Y en este momento puedo afirmar que adoro la forma en que cuida de mí y ya no tengo que seguir haciéndome la fuerte con él, porque ahora soy toda suya.
He confirmado que Mulder no sólo es apasionado con el trabajo, ahora sé que cuanto toma algo como suyo, lo devora hasta que se diluya en él, como lo ha estado haciendo desde hace años conmigo y que hoy ya no somos dos personas independientes, ahora somos uno.
CONTINUARÁ...
¡¡Espero que te haya gustado!! Si es así, escribime y me podés ayudar con la continuidad.
lucas_spookyARROBAhotmail.com