[Dragon Ball Z] Nuestra historia (Vegeta y Bulma)(Capítulo 5)

Capítulo 5: Celos.

Yamcha llegó a media mañana. Vegeta seguía entrenando en el jardín. Y la pareja estaba dando una vuelta por los alrededores de la CC. a la vista de nuestro príncipe.

Yamcha: Bulma, tenemos que hablar.

Bulma: ¿Se puede saber que quieres? pensé que estarías con alguna amiga tuya…

Yamcha: Vamos Bulma, tu sabes que te quiero sólo a ti. ¿Qué culpa tengo yo de que me vean atractivo? pero ella no tienen esto… – y la abrazó dándole un beso en los labios laaaarrgooo y tierno.

Vegeta los vió a lo lejos y sin percatarse su ki estaba haciéndose más agresivo, y empezaba a tener ganas de partirle la cara a cierta sabandija. Sobrenombre con el que a partir de ahora denominaría a Yamcha nuestro adorable y apuesto Vegeta.

Bulma le perdonó le estuvieron toda la santa mañana retozando en el jardín ante una mirada que los veía de reojo con celos… si, tenía celos, aquella humana habia sido la primera persona en toda su vida que le había dedicado una sonrisa sincera, unas palabras amables y que parecía haberse preocupado por el, y por más que el no quisiera reconocerlo, se había colado en su corazón.

Al fin entraron dentro de la CC. Era la hora del almuerzo y Yamcha estaba invitado. Vegeta entró también en la casa ya que se olía un aroma delicioso. Entonces Bulma decidió que era el momento de comenzar con su plan de celos.

Bulma: Vegeta, que bien que ya terminaste de entrenar. – dijo dedicándole otra sonrisa encantadora.

Yamcha: Bulma, ya haces bastante con tenerle en tu casa, no hace falta que seas “tan amable”

Bulma: Oh vamos Yam, Vegeta sólo es mi amigo.

Vegeta dándose cuenta de que lo estaban utilizando para comenzar una nueva discusión contestó contundentemente: Yo no tengo ningún amigo. No se de donde has sacado esa estúpida idea. Seguramente la sabandija que tienes por novio ha debido pegarte su idiotez mental y te has vuelto más loca de lo que estás.

Yamcha: ¿Cómo te atreves a faltarle el respeto así enano?

Vegeta: Oh, que valiente… ¿quieres que te envíe al infierno de nuevo?

Bulma: ¡ALTO!. Yamcha, será mejor que nos marchemos, almorzaremos fuera…

Yamcha: si, es mejor… – dijo dedicándole una mirada de “aquielquepierdeerestu”

Vegeta quedó con rabia pero no podía demostrarlo. El no quería hablar así a Bulma, pero estaba tan celoso de Yamcha que queria provocar una discusión para partirle la cara. Se quedó con las ganas y encima el se fue con ella. Pero Vegeta no quería reconocer sus celos ni siquiera a sí mismo… así que almorzó y se fue a entrenar de nuevo.

Mientras tanto, Yamcha y Bulma habían salido. Primero un almuerzo y después una vuelta por el centro comercial. Luego una cena… Ya se había hecho de noche y se disponían a marcharse a casa en pose cariñosa cuando…

Bulma: Yamcha, espérame un minuto, voy al servicio, ¿quieres?

Yamcha: Por supuesto… – le guiñó un ojo – no tardes preciosa.

Bulma se alejó. A unos metros de allí una chica rubia despampanante había reconocido a su último ligue y se acercó a el por detrás. Le tapó los ojos. Yamcha pensó que era Bulma así que la abrazó de golpe y ella le besó en los labios apasionadamente. Cuando Bulma volvió encontró la escena romántica en pleno apogeo.

Bulma: ¡YAMCHA! ¿COMO HAS PODIDO?

Yamcha confundido se separó de la muchacha: Bu…Bul…Bulma… yo pensé que… por favor… disculpa… ¡BULMA!

Pero Bulma había salido corriendo y accionando su coche último modelo condució a toda velocidad hacia su casa. Las lágrimas corrían por sus mejillas a mares. En una curva vió como un animalito cruzaba delante suya, lo intentó esquivar y se salió de la carretera dándose un buen golpe en la frente y quedando inconsciente. Al despertar, como pudo llegó a su casa conduciendo de nuevo aunque más moderadamente. Subió las escaleras. Ya estaban todos durmiendo porque era muy tarde. Vegeta recien habia acabado de entrenar y estaba tomando una ducha caliente para acostarse en breve. Bulma cogió hielo de la nevera y se lo puso en la frente. Subió las escaleras algo aturdida, y cuando llegó a la soledad de su habitación sintió que su alma se partía en pedazos… y comenzó a llorar amargamente.

Bulma: ¿Por qué me pasa esto a mi? ¿cómo puede preferir a esas? – y mientra decía esto lloraba sonoramente. Después de dos horas de lágrimas Vegeta, que al tener la habitación de al lado y muy buen oido no podía conciliar el sueño decidió llamarle la atención, así que se levantó de la cama y fue a pegar a la puerta de la chica.

POM POM POM

Bulma: ¿quien es? – dijo secando un poco sus lágrimas por si era alguno de sus padres.

Vegeta: ¿Puedo pasar?

Bulma: “Vegeta!” pasa… ¿que quieres? ¿no es un poco tarde? – dijo débilmente volviéndose de espaldas a el para que no viera la cara llena de lágrimas que tenía.

Vegeta: Eso mismo venía a decirte yo… ¿no crees que es un poco tarde para armar tanto escándalo?

Bulma: ¿como dices?

Vegeta: Por favor… deja de hacerte la que no sabes, llevas dos horas lloriqueando y no me dejas dormir – dijo en pose de brazos cruzados.

Bulma: ¿Eso venías a decirme? ¡Pues tápate los oidos! – dijo estallando en lágrimas de nuevo y haciendo que Vegeta se exasperase.

Vegeta: ¡Quieres parar ya! ¿Por que diablos lloras ahora?

Bulma: BUAAAAAA – lloró más estrepitosamente

Vegeta: ¡RAYOS! ¿QUIERES CALLARTE YA? – dijo con una vena en la frente.

Bulma: No te atrevas a gritarme – dijo poniéndose en pié y caminando hacia el. entonces Vegeta observó el golpe que tenía en su frente y la tomó de la barbilla.

Vegeta: ¿Por este golpe estás armando todo este escándalo? ¿Te ha golpeado la sabandija cobarde de tu novio acaso? – dijo furioso

Bulma se quedó perpleja, después de todo Vegeta había demostrado un atisbo de preocupación por ella y parecía que le preocupaba que Yamcha le hubiera golpeado… así que se calmó.

Bulma: No, en realidad, salimos y de pronto cuando quise acordar en mi propia cara estaba besándose con una chica. Me puse a conducir a toda velocidad y he tenido un accidente, pero no es nada grave. El golpe no me duele tanto como me duele el corazón.

Vegeta: ¿El corazón? – dijo descubriendo un poco el pijama para ver si tenía algún golpe en el pecho y haciendo que Bulma se sonrojara enormemente.

Bulma: Eh! OYE! ¿que haces? no me pasa nada en el corazón, es una forma de hablar – sonrió al darse cuenta de la confusión del príncipe, que ahora estaba más confundido aún. – Me refiero a que me duele el haberme sentido traicionada.

Vegeta: Ah es por eso. ¿Me estás diciendo que yo llevo dos horas sin poder pegar ojo porque esa sabandija te traicionó? – dijo con enfado

Bulma: Son mis sentimientos, no puedo evitarlo… – dijo volviendo a llorar

Vegeta: NI SE TE OCURRA VOLVER A LLORAR ¿ME ESCUCHAS? – gritó furioso.

Bulma: TE HE DICHO QUE NO ME GRITES – y diciendo esto su vista se nubló rendida por todo lo que había llorado y por el golpe que tenía en la frente. Vegeta la tomó y quedaron abrazados por unos segundos.

Vegeta sintió un calor en su cuerpo que lo invadía por completo. Bulma llacía sobre su pecho, el la abrazaba, era tan frágil aquella humana, era tan simple. Sus brazos minúsculos, su cara hermosa, su piel delicada… Vegeta la observó de cerca por primera vez mientras ella estaba desmayada en sus brazos. Pero de pronto sintió que se comenzaba a despertar y la llevó a su cama dejándola allí. Se disponía a marcharse cuando Bulma le dijo:

Bulma: Vegeta! espera!

Vegeta: No deberías llorar por alguien tan bajo. El no merece tener una mujer como tu, es solo un insecto.

Bulma: gracias

Vegeta se sonrojó al escuchar esto y salió de la habitación alterado. Bulma dejó de llorar y Vegeta pudo dormir plácidamente. Soñó toda la noche con que Bulma que le daba un beso de amor… pero sólo era eso… un sueño… Bulma por su parte sintió que ese día había nacido un sentimiento especial, que aún no sabía encuadrar, o quizás no se atrevía a reconocer, pero que era algo que jamás había sentido nunca.

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[Dragon Ball Z] Nuestra historia (Vegeta y Bulma)(Capítulo 4)

Capítulo 4: Una nueva etapa.

Vegeta siguió a Bulma, que le condujo a su anterior habitación, que quedaba junto a la de ella.

Bulma: mmmm – dijo mirándolo de arriba a abajo.

Vegeta: ¿Se puede saber qué miras tanto? – dijo poniéndose nervioso

Bulma: Tu ropa está terriblemente sucia y estropeada. Has debido pasarlas duras en el espacio, ¿verdad?. No deberías ser tan extremista, podría pasarte algo malo – dijo en son protector – mmmm Será mejor que tomes una buena ducha y te cambies de ropa…

Vegeta la miraba extrañado. ¿por qué a esa humana le preocupaba como traía la ropa?. Iba a responderle de mala manera que no se metiera en sus asuntos, pero de pronto sintió un ki maligno llegar al planeta Tierra. Se trataba de Freezer y su padre King Cold.

Sin mediar palabra salió volando en dirección hacia el ki. Aunque Bulma alcanzó su aeronave para saber que era lo que pasaba también. Claro que ella tardaría bastante más tiempo en llegar.

Los Guerreros Z se horrorizaron al comprobar quienes habían llegado… Freezer y su padre. (Fiuuuuu). Se disponían a atacarles cuando surgió de la nada un joven de cabellos dorados que parecía ser un “super saiyajin”?. Era el colmo. Primero Goku, y luego este muchacho desconocido. Dos super saiyajines lejendarios y Vegeta aún sin lograr convertirse. El muchacho en fracción de segundos sacó su espada haciendo trizas a Freezer y a su padre. Todos estaban asombrados por semejante hazaña. Aunque Vegeta estaba furioso, ahora tendría que vencer a dos super saiyajines para preservar su orgullo de príncipe.

Acto seguido el joven se acercó a los guerreros.

M.Trunks: Hola.

Todos: O.o’

M.Trunks: ejem. Seguramente querrán preguntarme muchas cosas, pero les pido que aguarden 3 horas a la llegada de Goku. He venido para hablar con el.

Todos: OoO ¿comooooo?

El muchacho se sentó en una roca mirando de reojo a Vegeta. Cosa que incomodó aún más al príncipe que se sintió ofensivamente observado.

Vegeta: ¿tengo monos en la cara para que me mires tanto? – dijo furioso

El muchacho no contestó, sólo se sorprendió y miró hacia otro lado.

Por fin Bulma llegó, y cuando vió a Trunks.

Bulma: ¡ahh! ¡pero qué guapo es ese joven!

Yamcha escuchó el comentario y hizo un gruñido, así que Bulma rió: jajaja

Mirai Trunks al sentirla reir la miró con dulzura, lo cual hizo que Bulma se derritiera. Ella no sabía por qué aquel muchacho le inspiraba un sentimiento tan cálido, un instinto tan… ¿maternal?.

Pobre Yamcha, hoy estaba teniendo ración doble de celos…

Por fin llegó una nave espacial. De ella bajó Goku que saludó a todos con alegría. Entonces se percató de la presencia del joven Mirai Trunks, que no había desvelado nada de si mismo a nadie. Mirai se acercó a Goku y le pidió hablar con el a solas. Todos quedaron desilusionados, aunque esperaban que Goku les contase por fin quien era el chico ese y qué quería. Al terminar de hablar el muchacho se marchó. Piccolo escuchó la conversación con su super oido y les contó a todos la amenenaza que se acercaba (aunque no les dijo el notición de que ese muchacho era nada más y nada menos el futuro hijo de Vegeta y Bulma, siendo esto algo que sólo Goku y Piccolo sabrían). Debían entrenar muy duro porque dentro de poco vendrían unos androides que destruirían la Tierra. Vegeta y Goku según relató el muchacho morirían en la batalla. Bulma al escuchar la historia propuso destruir al Dr. Gero, artífice de los androides antes de que los construyera, pero Vegeta y Goku se opusieron a eso, ya que su sangre saiyajin quería tener una batalla digna. De modo que aplazaron su contienda hasta que derrotasen a los androides malditos… todos se pusieron a entrenar y Vegeta… fue a vivir a casa de Bulma con el doble reto de derrotar a Goku y al nuevo muchacho misterioso, una vez que lograse transformarse en super Saiyajin.

A la mañana siguiente Bulma le tenía preparadas a Vegeta unas ropas un tanto… extrañas para el. Pero no había más remedio que ponérselas porque Bulma se había dedicado a secuestrarle la ropa estropeada para hacerle un nuevo traje de entrenamiento. Mientras tanto si no quería andar desnudo tendría que ponerse unas bermudas anchas y una camisa rosa con un distintivo detrás que decía Bad Boy (chico malo). Pero hay que reconocer que Vegeta estaba con esa ropa WoW.

Bueno, decíamos que se encontraban desayunando al completo, la familia Briefs con su hija Bulma. Vegeta llegó entonces para alegría de la mamá de Bulma, a quien le encantaban los chicos guapos amigos de su hija. Bulma les contó que entrenaría en casa. entonces al Dr. Briefs se le ocurrió una idea.

Dr.Briefs: ah hija, tu amigo… ¿también querrá que le constuyamos una cámara de gravedad como la de Goku?

Vegeta: ¿como dice? ¿qué le construyó a Goku?

Dr.Briefs: Pues antes de su viaje a Namek le construi una nave espacial que tenía posibilidad de aumentar la gravedad a 100. Parece que hizo buenos progresos en su entrenamiento gracias a ella. Me llamó esta mañana para darme las gracias.

Vegeta: “claro, ahora lo entiendo todo… por eso el llegó a transformarse en Super Saiyajin… fue con la ayuda de ese entrenamiento especial… hum!” ¿y podría construirme una con más potencia?

Dr.Briefs: mmmm más potencia dices… – pose de pensamiento – si, no habría ningún problema, sólo que tardaré dos días en terminarla.

Vegeta se puso muy contento con esta noticia. Dentro de dos días tendría un modo de entrenar con el que por fin superaría a Kakarotto y al muchacho raro que tanto le miraba.

Bulma: Y si quieres te puedo construir algunos robots de entrenamiento… mmm

Vegeta: Eso estaría bastante bien. ¡Hump! – media sonrisa

Y dicho esto desayunó tranquilamente. Y se fue a entrenar al jardín, quitándose la camisa y entrenando sólo en bermudas. Bulma lo observaba desde una de las ventanas.

Bulma: “mmm si que tiene buen físico este Vegeta. Es realmente guapo… ¿pero que digo? si yo tengo novio. No, yo no seré infiel como Yamcha lo es conmigo… ni de pensamiento siquiera… pero si que le haré rabiar un poco… ¡para que aprenda!” -

Vegeta sintiéndose observado miró en durección hacia Bulma, que sólo alcanzó a dedicarle una cálida sonrisa.

Bulma: ¿deseas algo Vegeta?

Vegeta se volvió de pronto sonrojado: ¿Se puede saber qué miras tanto? ¿Puedes dejarme entrenar tranquilo? – dijo alterado y visiblemente nervioso.

Bulma: mm? ¿te pasa algo? – dijo algo intrigada por su pose nerviosa

Vegeta se irritó al sentirse más observado aún: ¡Mujer! ¡deja de molestarme!

Bulma: Oh, mi nombre es Bulma, ¿entiendes? Bul-maaaaa – y sacándole la lengua se metió dentro de casa al son de – ¡grosero!

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[Dragon Ball Z] Nuestra historia (Vegeta y Bulma)(Capítulo 3)

Capítulo 3: El regreso de Vegeta

Habían pasado meses, Yamcha fue revivido poco después de marcharse Vegeta. Durante estos meses Yamcha se había hecho muy popular con el Baseball, tanto que era acosado por muchísimas fans muy bellas. Todas querían ligárselo. Bulma se sentía celosa de esto e incluso había pillado a su noviecito en más de una pose cariñosa con alguna que otra admiradora, lo cual hacía que sus discusiones en este tiempo fueran constantes y que las mentiras de Yamcha fueran cada vez más constantes para evitar los celos de ella. Pero Yamcha no quería dejarla, el la amaba, a su manera, pero la amaba, ella había sacado lo mejor que el tenía, había reformado su vida desde que se conocieron cuando el sólo era ese lobo solitario, ese ladrón del desierto que llevaba tan mala vida… Ambos se conocían desde que tenían 16 años, llevaban juntos 14 años de sus vidas, y se habían acostumbrado a vivir así. Estaban enganchados el uno del otro por sentimientos variopintos y Yamcha no podía dejarla; por más que le gustase conocer otras mujeres, el siempre volvía a Bulma porque ella tenía ese algo que a el le hacía sentirse mejor persona, ese algo especial que lograba calmar sus instintos y el dolor de su pasado. Bulma tenía esa cualidad, debemos reconocerlo, lograba convertir lo malo en bueno, el odio en amor… y estar con ella además, era muy divertido y excitante.

Pero un día…

Bulma: ¿eh? ¡mira Yamcha, ¿has visto eso? es… una nave espacial, ¿será Goku?

Yamcha se puso en guardia de repente: ¡Bulma entra en casa! – dijo nervioso

Bulma: ¿Eh? ¿pero que te pasa? – dijo perpleja

Después de unod minutos de discusión para que entrase en la casa, se vislumbra una figura acercándose a la CC.

Yamcha: eh! es… – dijo con miedo en la mirada

Bulma: ¡Vegeta! – terminó de decir Bulma con algo de emoción en la mirada.

Bulma se adelantó y Vegeta bajó hasta donde estaba ella ante la mirada atónita de Yamcha y la Señora Briefs, que se acercó al novio titular de Bulma.

Sra.Briefs: Oh, Yamcha, parece que volvió el amigo de Bulma, ¿no es maravilloso?

Yamcha: ¿cómo dice? – pero ignorando esto fue al alcance de su novia poniéndose entre Vegeta y ella en son protector – ¿que has venido a hacer aqui? Déjala en paz.

Vegeta: ¿eh? ¿pero no eres tu el insecto que maté hace tiempo?. ja, Parece que te revivieron… que despilfarro haber gastado un deseo en esto. Ahora déjame tranquilo que tengo que hablar con la humana.

Yamcha: Ni te atrevas a acercarte a ella, no la metas en esto. Ella…

Pero Bulma de pronto rió: jajajjajaa Yamcha, Vegeta, ¡vamos! dejaros de discusiones tontas.

Yamcha puso cara de O.O y Vegeta de U.o’

Bulma: Vegeta, ¿se puede saber por que te fuiste sin despedirte y encima no me pediste la nave?

Vegeta: … O.o’ Yamcha: … OoO

Bulma viendo ambas caras: ¿Que os pasa a los dos? ah, ¡claro Yamcha! jajaja tu no sabes que vegeta ya es bueno…

Vegeta: OoO’

Bulma: mira Yamcha, Vegeta es mi amigo, el vivio en la CC hace tiempo atrás antes de que tu resucitaras, pero se marchó… en fin, ¿a que has venido Vegeta? sabes que eres bienvenido en mi casa.

Yamcha: ¿cómooooooo, ¿cómo que bienvenido? ¿EL ME MATO Y TU LE DICES QUE ES BIENVENIDO EN TU CASA Y QUE PUEDE VIVIR CONTIGO?

Bulma: VIVIR EN MI CASA, ¡YO NO HE DICHO QUE VIVA CONMIGO! NO SOY UNA DE TUS AMIGAS…

Yamcha: AL MENOS MIS AMIGAS NO TE HAN MATADO

Bulma: POR QUE NO PUEDEN HACERLO, TENDRÍAN LAS DE PERDER CONMIGO! QUE GANAS NO LES FALTAN.

Yamcha: Bulma, te prohibo que alojes a “este” en tu casa. – dijo autoritario sentando posición ante Vegeta que observaba atónito la discusión.

Bulma: ¿QUE TU QUEEEEEEEEEEEEEEEE? – respondió en jarras – ¿estas loco? ¿quien te crees que eres para darme órdenes? VETE CON TUS AMIGUITAS A DARLES ORDENES.

Vegeta: O.o’ – miraba toda la discusión como en un partido de tenis, asombrado y molesto, y aunque esta última contestación de Bulma hacia Yamcha le hizo gracia, ya estaba harto asi que interrumpió – He venido a buscar a Kakarotto. ¿Donde está?.

Bulma y Yamcha terminan su discusión al escuchar eso. Yamcha cabreado.

Bulma: pues… no sabemos nada de el la verdad, pero yo creo que volverá pronto. Bueno Yamcha, será mejor que te marches, acompañaré a Vegeta a su habitación. ¿Supongo que querrás comer algo tambien verdad? seguro que no has comido nada decente en todo este tiempo… hum

Yamcha después de ver como Bulma le había tratado y como Vegeta le ignoraba riéndose en su cara al pasar por su lado, por como su novia le había plantado, se marchó despechado diciendo entre dientes…

Yamcha: espero que no te arrepientas de esto Bulma…

Pero Bulma hizo como que no le escuchaba y se marchó con Vegeta pensando que después de todo, ahora era su novio el que estaba celoso y no ella. Esta situación le iba a agradar bastante… por fin le haría pagar todas las veces que ella había estado celosa de sus amigas, ahora… con su “amigo” Vegeta le cobraría todas las lágrimas de celos que el le hizo sufrir… y le haría ver cuanto se puede sufrir por amor…

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[Dragon Ball Z] Nuestra historia (Vegeta y Bulma)(Capítulo 2)

Capítulo 2: Primera estancia en el Planeta Tierra

Vegeta llegó a la cocina donde una muy sonriente Sra. Briefs le recibía.

Sra. Briefs: ¡Oh! querida, veo que ya bajó tu amigo… – dijo guiñando un ojo a Bulma -

Bulma: ah si – dijo algo nerviosa acercándose a su rudo invitado – Vegeta esta es mi madre, la Sra. Briefs y este es mi padre, el Sr. Briefs. – Vegeta no dijo nada así que Bulma puso mala cara, pero la sra. Briefs intervino de repente.

Sra: Briefs: Encantada de conocerte apuesto Vegeta, ¡Bulma! es más apuesto que Yamcha, te felicito hija! aunque bueno, mi hija es muy hermosa y este joben debe… – Vegeta estaba poniendo cara de estar asfixiandose con tanta palabrería, y encima aquella señora tan exasperante ¿estaba insinuando que el era el nuevo novio la mujer escandalosa, pero Bulma toda roja intervino esta vez…

Bulma: ¡MAMAAAA! Vegeta no es mi novio, cómo puedes decir eso? – dijo con cabeza roja y enorme – ¡es un amigo! además, Yamcha es mucho más guapo que el. ¡Hum! – dijo mirando a otro lado y cobrándose el comentario de Vegeta hacia su belleza.

La conversación iba a acabar en tragedia porque el príncipe comenzó a enojarse realmente, pero la tragedia fue detenida por un sonido de tripas del apuesto Vegeta, que olvidó el enfado sobornado por una bandeja de pastelitos que la Sra: Briefs le ofreció inmediatamente. El desayuno continuó sin incidencias, aunque vegeta evitó comentar nada, comía y observaba, y comía gran cantidad de comida, pero no como Goku, sino con cierto refinamiento propio de su alto rango… Todos olvidaron la tensión anterior y cuando acabaron de desayunar…

Sra. Briefs: ¡Hija! será mejor que acompañes a tu amigo y le enseñes nuestras instalaciones, la CC es muy grande, ¡estoy segura de que si va a pasar un tiempo aquí le encantará conocerla!

Vegeta aceptó sin mucho entusiasmo y Bulma correspondió con menos entusiasmo aún, pero accedió a la petición de su madre, porque en el fondo había algo que le atraía de Vegeta. Ella sentía una curiosidad enorme por el príncipe, el había llorado antes de morir en la batalla de Namek, toda su lucha era por vencer a Freezer, el asesino de su planeta, de su padre, de su raza, del cual era subordinado obligado… Ella había reflexionado todo esto y llegó a la conclusión de que algo en aquel hombre tan orgulloso había de bueno, debía haber tenido una vida dura, rodeado de todos esos mercenarios… había sido educado entre hombres, y ¡qué hombres con tan mal ejemplo!… su vida, según parecía adivinarse, había sido un erial de batallas y conquistas y Bulma sentía una atracción irresistible por ayudar a los casos perdidos, a los lobos solitarios… Sin darse cuenta en su corazón se empezó a formar hacia aquel rudo guerrero un granito de empatía, y un deseo de entrar dentro de esa coraza oscura que le protegía de todo sentimientos y que ella adivinaba que encerraba a alguien muy atormentado interiormente…

Bulma fue mostrándole las instalaciones recorriendo toda la casa habitación por habitación, de un modo sonriente y condescendiente. Vegeta no decía nada, sólo observaba porque si iba a pasar allí un tiempo era mejor conocer el lugar a fondo. Ya por último llegaron al laboratorio de Bulma…

Bulma: y este es mi laboratorio! paso muchas horas dedicada a mis proyectos…

VG: ¿a tus proyectos? – repitió mirandola de reojo algo intrigado pero inexpresivo

BL: ¡si! jajaja ya te dije que soy una chica muy inteligente. Yo construí el radar que señalaba las bolas de dragón y un montón de cosas más.

Vegeta quedó algo sorprendido porque jamás había conocido a una mujer tan inteligente como para construir esas cosas…

VG: Pensé que el inventor era tu padre. – dijo algo incrédulo

BL: El me enseñó muchas cosas, pero yo he estudiado y tengo mis propios proyectos actualmente. ¿Que pasa? ¿no habías conocido a una mujer tan inteligente y bella como yo? lo comprendo, no es algo usual supongo, ni siquiera en la inmensidad del Universo y… – pero Vegeta la interrumpió maliciosamente

VG: Por supuesto que he conocido mujeres más inteligentes y hermosas que tu, pero me pareces tan vulgar y escandalosa que no creo que nadie te considerase una princesa ni en un millón de años… – dijo medio sonriendo

BL: ¿Como? escúchame bien “gran principe de los Saiyajins” – dijo con ironía – te guste o no, soy la dueña de la casa y…

Pero Vegeta le cobró la de la noche anterior cuando ella le dejó con la palabra en la boca y sin decir más se volvió y se marchó dejandola en pleno arranque de furia y sonriendo por haber zanjado el asunto pendiente de la trifulca de anoche finalmente.

Realmente aquella discusión en el fondo le había divertido, aunque molesta, era refrescante aquella humana, después de tantos años tratando con lo peorcito del Universo, y de haber conocido a mujeres guerreras sin mucha gracia, o fulanillas de planetas de relax demasiado fáciles, molestar a aquella mujer y observar como se enojaba con ese caracter tan fuerte… que tanto le recordaba a las mujeres saiyajines, era… delicioso. Hacía años que no se reía, y aquellas discusiones le causaban cierta gracia. Nunca nadie, hombre o mujer se había atrevido a contestarle fuera de una batalla como lo hacía aquella humana y eso en cierto modo le atraía de ella. Desde luego para ser una simple humana se había ganado cierta simpatía en el príncipe. Además sin tener siquiera poder alguno de batalla se había atrevido a meterse en aventuras como la de Namek donde bien podría haber muerto, debía ser una mujer no sólo con caracter sino con bastante espíritu aventurero, valiente y decidida, además de hermosa e inteligente… y siendo sincero para sus adentros, era la mujer más hermosa e inteligente que Vegeta había conocido… pero no lo iba a reconocer, ¡por supuesto que no! además el debía pensar en Kakarotto, tenía que vencerle. Y por otro lado la amabilidad de esta mujer no cambiaría lo que el pensaba hacer cuando revivieran a Karakotto, y esto era derrotar al infame estúpido que se atrevió a superarle y luego destruir la Tierra. Y pensando con mayor frialdad, era mejor no hacer demasiadas migas con aquella humana gritona, aunque por el momento le conviniera utilizarla… Lo que no llegaba a comprender era…

Vegeta: “por qué me habrá invitado a vivir a su casa?” – y sumergido en estos pensamientos se fue a entrenar lejos de la mirada de todos

Vegeta: “seguramente tiene miedo de que destruya su planeta y pretende tratarme bien para que no lo haga… pero en cuanto Kakarotto resucite le destruiré y destruiré este miserable planeta” – y con su peor cara de odio imaginando la burla que pretendía la mujer gritona, siguió entrenando…

Y los días fueron pasando, siendo Vegeta más esquivo y desagradable con Bulma cada día que pasaba. Trataba de evitarla sumergido en sus suposiciones… Ninguna humana se iba a burlar de el, sin duda pretendía engatusarlo para que no cumpliera su objetivo, quería burlarlo, pero no lo lograría.

Por fin llegó el esperado día. Kakarotto iba a ser resucitado, y nuestro príncipe estaba crugiendo sus nudillos de gusto de sólo pensar la batalla que lidiaría, pero cuando supo que estaba vivo y entrenando en el espacio… y que no quería volver a la Tierra

Vegeta: “¡maldicion! este maldito de Kakarotto me la ha jugado, pero te encontraré y te mataré” y dicho esto se dirigió a la CC, tomó provisiones y una nave espacial de Bulma ‘prestada’ y se marchó al espacio a buscar a Kakarotto… su odiado rival que le humilló aquel día dejándolo huir como un cobarde al borde de la muerte, y en esa otra ocasión atreviéndose a transformarse en el legendario Super Saiyajin, siendo que el, el príncipe de su raza era quien debía tener ere honor. -

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[Robotech] SDF-2; Perdidos en el Tiempo, cap. 15

El trabajo en la boca de la cueva se volvió incesante bajo el calor del sol a medio día. Dentro, un trío de hombres incomunicados aguardaban en la oscuridad, amparados bajo la leve esperanza de una brecha extensa entre un sismo y otro; un nuevo derrumbe terminaría todo, y esa justa razón volvía más lenta las labores.

–Serán quizás dos horas más de trabajo, no le aseguro nada–justo al frente tenía a la Mayor Sterling, quien se había negado a moverse de allí argumentando que esperaría el tiempo necesario hasta ver a sus hombres salir, vivos idealmente-¿Realmente prefiere que se la lleven a fuerzas?

Ella miró a los muchachos posicionados a cada uno de sus costados, habiéndose negado cumplir las órdenes directas de un oficial superior, obligó a su superior a ordenar un traslado bajo custodia.

–Sólo no vayan a joderla lanzando más rocas sobre sus cabezas. –dijo.

–Somos muy cuidadosos. Siempre lo somos.

Dana dio media vuelta y anduvo escoltada hasta el vehículo que le transportaría a la base. Su última mirada cuando estuvo acomodada fue dirigida a lo que quedaba de su tanque, luego su rango de visión fue nublada por una cortina de polvo que incluso le impedían ver los vehículos que conformaban la caravana cuidando la retaguardia.

La travesía duró por lo menos dos horas. Luego de asearse y comer algo, su orden demandaba reportarse con Clooney, y eso hizo.

–Comandante Sterlig, entiendo su negativa a regresar a la base cuando se le dio la orden…–Clooney habló pausadamente –, lo que no entiendo es qué pasó con usted. Su reputación es la mejor, sus antecedentes destacables y sin manchas en estos últimos años… ¿Por qué fracasó?

La mirada de Dana pasó desde el rostro de Clooney al del Capitán Vargas, quien había sido convocado a la reunión.

– Hechos fortuitos e inesperados, señor–ahora su vista fue hacia la hoja frente a Clooney–. Si ha leído mi informe…

–Por supuesto–interrumpió él–.Sin embargo, deseo oírla.

Ella volvió a mirar a Vargas y éste asintió.

-Señor, nuestra misión consistía en hacer reconocimiento del sector, indicar cualquier actividad o situación anómala. Nuestra regla de combate nos indicaba actuar ofensivamente solo bajo una situación de fuego controlable–tomó aire tras hablar sin pausa–Señor, tuvimos contacto con hostiles las 2000 horas del día uno, evitamos una confrontación y aguardamos órdenes. A las 1100 del día 2 investigamos una zona de actividad no identificada y mi primer teniente encontró a un hombre herido, uno de los nuestros; lo llevamos a nuestra base, intentamos reportar el hallazgo pero no se pudo establecer contacto. A las 1400 del mismo día recibimos una trasmisión de auxilio y respondimos a la señal; rescatamos a un almirante y un piloto. A las 0200 aproximados del día 3 un intruso burló nuestra guardia, nos pateo el trasero y se llevó a nuestro prisionero; dos horas más tarde, ese prisionero identificado como  el Mayor Archer, Jack, utilizando armamento de origen desconocido atacó nuestras filas, destruyó mi tanque y abrió fuego contra un almirante. Yo lo permití, al fracasar con mis hombres. Asumo toda responsabilidad.

–Su responsabilidad será discutida en el tribunal militar–aclaró Clooney–. Pero es interesante…–deslizó el reporte hacia Dana–, aquí no hay detalles sobre el verdadero poder de esas armas que usted menciona.

Dana hojeó el reporte y se detuvo a leer en la parte inferior de la segunda hoja; luego alzó la vista.

–Sin embargo explico que dos disparos de esas armas inutilizaron mi tanque, señor.

–Bien, supongamos que con eso basta.

–Para mí es suficiente. – intervino Vargas

–Señor…–tenía ideas en su mente, no sabía cómo expresarla–, tengo un petitorio –dijo finalmente.

–¿Sí?

Dana miró a Vargas esperando encontrar en él un aval a su petición.

–Mi hombre caído necesita un funeral de honor, no quiero que simplemente sea metido en una caja para ser llevado directo al crematorio. Recuerdo que hasta hace unos años despedíamos los nuestros con la frente muy en alto, pero ahora, por las razones que sean, parece la despedida sólo está para la familia de sangre.

Clooney se reclinó en su silla y quedó viéndola por un momento.

–¿Usted qué opina, Capitán?

–Mi apoyo es absoluto.

–Entonces tiene el permiso–se estiró para alcanzar el reporte–. No olviden indicarme la hora.

–Así se hará, señor.

Vargas tomó la iniciativa y echó a andar hacia la puerta. Dana esperó erguida.

–Puede retirarse, mayor.

Pero ella volvió la vista atrás y Vargas entendió. Cerró la puerta a su paso.

–¿Cómo se encuentra la almirante Hayes?

–Su estado es crítico. Permanece internada en la unidad de cuidados críticos y nadie tiene acceso a ella.

–Con todo respeto, señor, ¿esa es la versión oficial?

Él frunció el entrecejo y se levantó con actitud amenazante.

–¿Qué sabe al respecto?

–Tengo información fidedigna de que ella jamás fue traída a esta base – Clooney se hizo el desentendido–, entonces…¿Quién decidió que debía ser trasladada a la instalación subterránea?

–No es de su incumbencia, mayor–volvió a sentarse y pensó que ella se rendiría.

–Señor, es posible que todos crean la versión que usted ha entregado, mi pregunta es: ¿cómo callará a todo un escuadrón?… ¿y a la gente que me dio la información, gente que usted no podrá identificar?

–Es atrevida, Sterling. Podría enviarla a un calabozo.

–Podría, pero no lo hará. –lo miró aún más desafiante.

–Si sabe dónde está, vaya a averiguar su estado usted misma–dijo finalmente después de un largo silencio en el que pensó las consecuencias.

–Iré–resolvió Dana, porque quería saber cómo estaba Lisa Hayes, porque necesitaba confirmar con sus propios ojos las actividades sobre ella.

–Supongo que entiende la magnitud del problema.

–Respondo por el silencio de mi gente.

–Retírese de una buena vez–él sentía un fuerte dolor similar a una jaqueca.

–¡Señor!

Por fin dio media vuelta conforme con sus expectativas, sólo que antes de alcanzar la puerta, Clooney le habló por última vez.

–Usted sabe de armamento, reconoce muy bien el poder de un cañón…dígame qué piensa del poder del enemigo, y no hablo del poder del grupo de desertores y todo el armamento conseguido.

Dana detuvo su andar y se volvió a responder.

 

o

 

Dana salió de la oficina de Clooney e iba directo al hangar, el resto de su escuadrón y los técnicos de mantenimiento llevaban horas esperando y seguramente tenían muchas preguntas, llevaba muchos años con ella como para esperar que callaran y se dedicaran a lo suyo. ¿Qué podría decir que mejorara los ánimos? Los que seguramente estaban alicaídos. Avanzaba con pasos firmes hasta que alguien apareció en su rango de visión. Dudó, deteniéndose. A la distancia Nova despegó su espalda de la pared y con la mano le hizo señales, llamándola.

–Creo que me equivoqué de ruta.

–No te hagas la graciosa.

Nova giró y emprendió una marcha. Dana le dio alcance después de un rato.

–Tienes muchos problemas Sterling–pausa–¿Sabes qué pasará si alguno de tus hombres no sale con bien de esa cueva? –la miró de reojo para ver su reacción, y le impresionó ver su rostro opacado.

–Ya tengo suficiente, ¿no?

–Vas a tener que responder ante el tribunal militar, el informe…

–Ya está en mi habitación–vio a Nova asentir. Suspiró.

–No estabas allí–se justificó.

–Estaba tomando una ducha, no podría oír nada bajo el chorro de agua–dijo, aunque en realidad había oído los golpes en la puerta y siempre supo que era ella, sólo quiso evitarla, no estaba de humor para ver su cara. Al salir del baño vio que habían pasado algo por debajo de la puerta, no quiso leerlo.

–Por si quieres saber, se te informa acerca de la investigación que se está llevando a cabo–pausa dramática–. Tu informe es una prueba, lamentablemente con ello tenemos suficiente como para poner a tus hombres y a ti frente a un estrado. Aunque no todo está dicho, y yo personalmente velaré por ti.

–Hoy te levantaste de la cama y sólo pensaste en convertirte en mi amiga la súper protectora–Daba ironizó.

–Tengo mis razones.

–Supongo que sí.

Nova detuvo la marcha y Dana continúo su lento andar hasta encontrarse con Bowie quien, simplemente la abrazó por un buen rato, en silencio. Al separarse, ninguno de los dos sabía qué decir, sólo se miraban. Finalmente Bowie determinó eludir el tema de la muerte de su compañero de armas.

– ¿Qué información pudiste obtener del estado de salud de…?–El dedo de Dana selló sus palabras, había mucha gente allí y él parecía olvidar lo confidencial del asunto.

–Sin nombres–él asintió. Ella retiró su mano–. Eres un chico obediente, Bowie.

–El más obediente y el más encantador–le guiñó un ojo, ella sonrió.

–Él me envió a consultar en primera fuente–comenzaban a andar sin rumbo.

–Como si fuera muy fácil. –No le agradaba la idea.

–Sólo tengo que ir y preguntar–ella sonaba despreocupada.

–¿Cuándo?

–Cuando sepa que los chicos están bien.

–Vienen en camino–informó sonriente, ella lo miró sorprendida. –Sí. Informe oficial, hace cinco minutos.

Al instante Bowie se vio solo.

–Supongo que te alegré  un poco el día…Ve, yo estaré aquí para cuando me necesites de nuevo.

 

o

 

 

 

Otra vez una cama de hospital. Lisa odiaba las camas de los hospitales. Odiaba el color blanco tanto como la sensación agria en su boca después de despertar de un sueño-que sabía-había durado más de lo normal.

Había tenido terribles sueños, muchos de los cuales justificaban la intranquilidad que sentía.

Miró al costado. Nada.

Entonces pudo comprender que no estaba donde se suponía, debía estar bajo una situación normal, y la alerta se encendió en su cabeza. Se incorporó sentándose, mientras se rascaba la piel en su antebrazo izquierdo.

Se oyeron crujidos, sonidos subterráneos que antecedieron a un ligero movimiento de la estructura. Fueron veinte segundos en lo que Lisa recordó que eso era normal, y dejó de preocuparse de tener que salir corriendo.

Y ahora era su pierna izquierda la que le picaba, pero su intensión de recogerla y rascarse quedó truncada cuando la puerta se abrió. Dana apareció saludando alegremente, y tras ella, aparecieron unas flores que cubrían por completo a quien las sostenía.

—Espero que el temblor no te haya asustado.

Lisa negó viéndoles acercarse a su lado, aunque su atención realmente estaba puesta en esas hermosas flores, muchas de las cuales no recordaba haber visto en su vida. Y cuando el amable Sean  se las acercó, terminó toda duda acerca de su origen.

“El Quinceavo escuadrón le desea pronta incorporación a sus funciones”—leyó en voz baja, y su vista fue a Dana— ¿Perdón por no protegerla como se debía?

 

—Usted era nuestra responsabilidad —dando un codazo directo a las costillas de Sean, logró que éste se asomara al costado del ramillete, aunque lo hizo tímidamente —.Ponlas en un lugar bonito —Siseó.

Pero la prolongada indecisión de Sean instó a Dana a tomar las flores, dejarlas a un costado de la cama.

—Aquí están bien, se ven lindas igual.

Lisa sonrió amablemente.

—Pediría la instalación de alguna repisa, pero creo que no estaré aquí por mucho.

—Realmente estará aquí mucho menos de lo que todos esperábamos—Sean dijo, distraídamente.

—No sé cuántos días llevo aquí, y la verdad hoy quiero irme ya—notó como Sean y Dana cruzaban miradas bastante serias— ¿Pasa algo?

—Pasa que ya debemos irnos. — Dana contestó.

—Pero…

—Ángelo está bien. Le envió sus saludos. —añadió Sean.

—Me alegra saberlo.

Dana cogió a Sean del uniforme y prácticamente comenzó a arrastrarlo.

—Nos veremos almirante Hayes, cuídese y no se precipite.

Lisa los vio perderse tras la puerta con asombro. Eso había sido muy abrupto.

Regresó su espalda a la cama.

Fuera de la habitación, Dana le dio un coscorrón a Sean, luego ambos anduvieron escoltados. En el camino se cruzaron con una comitiva encabezada por Telov. Dana no pudo evitar sostenerle la mirada, él era lo más parecido a Zor que encontraba en cualquier otro individuo, pero más allá del parecido físico su atracción se generaba debido a su origen en común, lo sentía en cada molécula de su ser.

Al salir de la instalación, y alejados de los soldados, ella  se permitió estrellar la espalda de Sean contra uno de los tanques que aguardaban por ellos.

— ¿Acaso no fui lo suficientemente clara? —Sean se mostró un pequeño destello de temor que pronto se esfumó, y eso lo consideraba una respuesta negativa—. Casi la cagaste allá adentro. Realmente la vives cagando, ya sea con acciones o tu gran bocota,  y te aseguro Sean Phillips, que no aguantaré una más de tu parte. ¿Entendido?

Cuando él asintió ella fue a su tanque y se metió en él. Consideró que ya había suficiente; no más apariencia tranquila, no más apariencia amable, no más actitud positiva, no cuando sentía todo lo contrario. De modo que se ajustó el casco con poca sutileza y partió enseguida.

Este día no era un buen día para nadie, mucho menos para ella. Uno de sus hombres había caído y llegaba la hora de despedirlo que con honores. Pero no bastaba esa desazón, había tenido que entregar un reporte lapidario en que debió informar los motivos que propiciaron el desastre en la cueva, quizás perdería a dos más de sus hombres y uno era su amigo. ¿Qué líder de escuadrón podría tener buena cara con eso?

Abrió un canal de radio.

— ¡Hey chicos! Realmente detesto a este nuevo bebé. Cambio. —Por un momento sólo oyó algo de estática— ¡Vamos! ¿Acaso nadie va a contestar?

—Nuestras manos están algo ocupadas.

—Bowie—le alegró oír su voz.

—Estamos preparando algo para ti. Sé que te levantará el ánimo—Bowie se oía muy confiado.

—Espero que sea un agradable baño. Lo necesito—oyó una risa de su amigo—. Ya veo que estás mejor.

Bowie se tomó su tiempo en contestar.

— ¿Tiene buenas noticias?

—Sí.

—¿Cómo son ellos?

Dana estimó que Música estaba oyendo. —Podría decir que son amables, aunque les falta mucho para ser encantadores—dijo sonriendo—en resumen, puedo decir que no son como los que conocimos en la tierra, al menos mi instinto lo afirma.

—Apúrese, Mayor. No podemos esperar a ver su cara cuando vea lo que le tenemos.

o

Mientras los preparativos para los honores funerarios se llevaban a cabo a un costado de la base, el general Clooney terminaba de releer el reporte de la mayor Sterling. Los informes de movimientos alrededor del planeta seguían llegando, pero aún el despliegue de diez escuadrones de reconocimiento no era capaz de dar con señal alguna de hostiles. Tampoco había rastro de los desertores.

Cuando iniciaron las operaciones en el planeta no imaginó que sólo un hombre sería capaz de minar su posición, pero había ocurrido, y el resultado eran dos hombres de importancia muertos, otros tantos heridos, y un almirante…

Clooney exhaló profundamente y se recargó contra su silla, abandonando el reporte sobre la mesa. En poco menos de una hora se esperaba el arribo del SDF-3 a la órbita con un almirante Hunter no muy contento e imprudente, de modo que en persona dejaría su mando a disposición.

Y así él continuó abstraído hasta que alguien se asomó en su puerta y le indicó que ya era tiempo. Tomó su gorra y chaqueta, anduvo hasta llegar a donde esperaba la comitiva fúnebre, allí donde todo el quinceavo escuadrón vistiendo el uniforme oficial, se cuadraba frente al féretro de su compañero. Pero más gente iba llegando, muchos de ellos servían en el Norad y eran conocidos con el cabo primero Sánchez.

La espera del inicio de la ceremonia se le hizo eterna bajo la incomodidad que sentía ante la mirada indiscreta de algunos soldados, odio era lo que advertía en el ambiente, un odio que confirmaba los rumores que rondaban por la base. Siempre creyó que no era muy estimado entre sus pares y subalternos, pero esta vez la situación parecía superar con creces todas las expectativas que creyó alcanzar. El respeto debido a su jerarquía era lo único que le quedaba, pero no sabía si aquello era suficiente para continuar si Rick Hunter así lo estimaba.

Cuando Dana comenzó a hablar todo fue peor para él, de alguna forma ella insistía en mirarlo directo a los ojos como tachándole la culpa, apenas fue consciente de que ésta dio un emotivo sermón de despedida, y una entre muchas palabras quedó dando vueltas en su mente: compañerismo. Sí, aquella palabra que él no sabía poner en práctica, sólo sabía hacer su trabajo, dar órdenes y esperar que se ejecutasen al pie de la letra, jugando a su conveniencia, intentando agradar a quienes estaban escalones más arriba, si fijarse que para alcanzar su meta pisoteaba a los que estaban más abajo. Por eso no tenía amigos o cercanos con quienes compartir una rato de conversación fuera del turno, o tomar un café de vez en cuando, ni el mismo Rick Hunter lo apreciaba más allá del nivel de un hombre que hacía su voluntad solo para quedar bien ante sus ojos. Entonces, al entender su verdadera situación, fue cuando realmente pudo ver a todos a la cara y conocer sus expresiones reales; nadie parecía acusarlo, sólo estaban allí despidiendo a un amigo.

Respiró tranquilo, y al ver de nuevo a Dana a la cara, notó señal de agradecimiento en su rostro, quizás por haber ordenado efectuar los honores según lo demandado por ella, o simplemente todo se debía a una presencia que ni ella ni nadie esperaba.

 

o

 

Cuatro tanques cuadrados en fila disparaban al aire rindiendo los últimos honores. La vista de Dana se centró en el féretro metálico que contenía el cuerpo de un amigo.  Iba a extrañar los momentos juntos, las misiones, su comportamiento tan ejemplar. El más silencioso de todos sus muchachos se iba y la impotencia de no haber hecho nada por él le roía la conciencia. Se había prometido saber qué sucedió realmente en esa cueva, ya que las explicaciones brindadas por Jeremy no fueron suficientes y no podría estar tranquila hasta saber quien fue el autor de su muerte.

—Juro que esto no se queda así…

La idea de cobrar venganza se cruzó por su mente en ese instante, y su rabia apuntaba directamente hacia Archer.

—… ¡Ja! Vida por vida, no es mi estilo…espero que baste con hundirlo en el más profundo y negro calabozo.

Vio como sus compañeros levantaron el féretro y subieron la rampa la rampa del Norad, directo hacia el área de carga. Giró sobre sus talones.

—Gracias a todos. —dijo.

Todas las miradas siguieron el andar cabizbajo de Dana, pero entre todos los presentes sólo Música fue capaz de abrirse paso y andar a su lado.

—No es tu culpa—la hermosa chica de cabellos verdosos dijo. Dana suspiró—. Enserio no lo es…

—No estuviste allí. No viste mis errores —su tono era agrio—. Debes agradecer que Bowie tampoco estuviera allí.

 

o

 

El grupo funerario se disolvía mientras Jeremy se mantenía inmóvil a una distancia considerable. Él aún no terminaba de calcular hasta qué punto las bajas afectarían al quinceavo escuadrón, ni cuánto, la pérdida del dominio de la situación, estaba afectando al orgullo de Dana. Sólo sabía que nada sería igual para ellos desde ahora en adelante.

Los hechos días atrás también habían dejado su marca en él, ahora no sólo lucia una cicatriz dejaba por el golpe que le asestaron, también mostraba su brazo izquierdo inmovilizado a raíz de una fractura. Dos semanas sin volar a cambio de ver a Ángelo bien, no era una razón para quejarse…Iba a volver al Ventura, a enfrentarse a esos aburridos días de reposo, y aunque la mayor cercanía con Neela le sentaba muy bien no podría estar a gusto con ella con secretos entre ellos.

Jeremy miró su brazo y una mueca de resignación se figuró en sus labios. A unos metros Mara y Marie caminaban sosteniendo una plática en voz baja, y ninguna de ellas pudo pasar por alto su presencia en el camino.

— ¿Qué pasó, piloto? —Marie asestó la pregunta.

—Podría decirse que unas cuantas rocas quisieron acabar con mi existencia y me dejaron como me ves.

Marie dio la señal a Mara y ésta siguió su camino.

—Verás…—Marie se tomó su tiempo esperando que su piloto se alejara lo suficiente—… ¿por qué nadie dice nada? Sabemos mucho a grandes rasgos mientras que los detalles corren por cuenta de los que estuvieron allí.

—Sabes que hablar me costaría el calabozo.

—¿Tan delicado es el asunto? —Jeremy asintió—. Ok. Está bien. —decidiendo continuar su camino.

—Es cuestión de tiempo. Todo se sabrá muy pronto, siempre es así.

Marie dio alcance a Mara a la distancia, y él se decidió a moverse para ir por sus cosas. En cuestión de minutos estuvo frente a su transporte, pero negándose a dar los pasos necesarios para abordar y dejar todo atrás. Una mano que se posó en su hombro derecho le hizo volverse.

—Es importante que cambies esa cara, muchacho.

— ¿Señor?

—Los alcances de la situación requerirá de todas tus energías, ahora no es el tiempo para amargarse, ya vendrán los días meritorios de un mal estado de ánimo.

—Señor, no es amargura—soltó  a sus pies el pequeño bolso que traía y se rascó la frente al borde del vendaje, mientras aprovechó de buscar una explicación que el silencioso Vargas esperaba— ¿Cree que la mayor Sterling salga bien librada de lo que se avecina?

Vargas sonrió.

—La conozco desde hace muchos años—dijo relajadamente—, y por eso no me preocupo.

—Es bueno saberlo.

Jeremy dio vio un vistazo al cielo y tuvo escalofríos ver las espesas, oscuras, y tormentosas nubes. Si antes las cosas estaban difíciles cuando la densidad de las nubes era menor, ahora no imaginaba el riesgo real, si incluso las transmisiones se veían interrumpidas.

 

—Por suerte el piloto del que dependo es muy bueno. —murmuró, habiendo recordado el descenso de la misma aeronave.

—Irá cómodo. —Vargas añadió.

Jeremy nunca imaginó que  a su regreso a la fortaleza debía ser en esas condiciones, usando probablemente el mismo asiento que usó Lisa Hayes en el descenso. “Neela va a matarme” y precisamente ese pensamiento detonó otro; sabía más de lo que debía gracias a su noviazgo con ella y por eso presentía que en algún momento Rick Hunter querría ajustar cuentas con él.

“Si ella no sobrevive, tendré que decirle adiós a volar” con esa última idea abordó.

 

 

o

 

Cuando la exhausta Dana se sentó frente a la barra del bar, luego de haber concretado todo detalle  concerniente al funeral, incluyendo incluso la carta al hermano del cabo Sánchez, el peso de los acontecimientos hicieron mella en su rostro. Su siempre alegre faceta comenzó a opacarse debido a los recuerdos que vinieron a su mente y le mostraron los últimos sucesos de la fatídica noche…Una sombra corriendo en su dirección, los gritos de Sean a sus espaldas, el sonido tan particular de una explosión que por un par de minutos le apagó las luces…

Dana sacudió su cabeza intentando incorporarse, mientras su mano se cerraba con fuerza en torno al vaso recién servido.

—Si continúa terminará lastimada—El chico tras la  barra no pudo mantener la boca cerrada al ver como la estabilidad del cristal tambaleaba ante la presión.

Ella levantó la vista.

— ¿Crees que me importa una pequeña herida en la mano? —rió.

—Es simplemente que prefiero servir bebidas y no limpiar pedazos de vidrios y resto de sangre.

—No estás hecho para esta guerra…—levantó su vaso y dejó el borde apegado a su boca—siento decir que naciste en la época equivocada. Y si yo fuera tú, no me creería el cuento de que vas a pasar toda tu vida tras una barra—se bebió todo el líquido de un sorbo, y plantando el vaso sobre la  barra, demandó más.

—Enserio, jamás la vi tan mal, mayor Sterling—él ya estaba preocupándose por ella, lo que no le impedía servirle con rapidez.

—Debiste verme hace quince años atrás…

Tres copas más tarde, Dana sentía que el alcohol se le estaba subiendo a la cabeza. De pronto le costaba enfocar bien las cosas y por más que se restregara los ojos no conseguía mejor visión.

— ¡Rayos! —se levantó, y a cada paso que daba sentía el estómago raro y las ganas de reír debido a esa sensación era abrumadora. Consiguió llegar hasta la puerta del comedor, se recargó y dio un alegre grito —Hey, ¿qué le pusiste a la bebida? —él sólo rió —¡Maldito cansancio! —siseó suspirando.

Marchó tambaleante, alcanzó su camarote, se lanzó boca abajo sobre la cama. No estaba sola.

—Bowie…—la voz le salió ahogada.

Él abandonó su estado monolítico en una esquina y se sentó a un lado de la cama en el piso. Ella giró su rostro hacia él.

—Quieres más problemas, ¿verdad? —su tono fue suave.

—Ya no importa que condenen mi comportamiento, muchos me vieron en este estado camino hasta aquí y dudo que los rumores tarden demasiado en correr por toda la base.

—Vas a necesitar a alguien que te represente, ¿ya elegiste a alguien?

—Tú—soltó espontáneamente y rió—. En quién más podría confiar mi futuro sino en mi mejor amigo—alzó su brazo apoyando su mano en su hombro—, lo harás… ¿crees poder con los detalles para mi defensa?

—Para eso necesito detalles, Dana—posó su mano sobre la de ella. Viéndola a los ojos sólo esperaba que no se rindiera al sueño—¿Vas a decirme qué pasó allí?

Dana optó por sentarse, se restregó los ojos, respiró profundo y recordó los detalles.

Había decidido regresar tras una búsqueda infructuosa. La noche se había vuelto más oscura y avanzaban cautelosamente sin luces exteriores, manteniendo un silencio radial. Avanzaban sobre sus mismos pasos, no estaban muy alejados de la cueva, pero necesitaban atravesar una depresión entre dos macizos rocosos y realmente ella temía continuar. Su instinto le decía que debía temer. —Ojos bien abiertos—inmediatamente cerró el canal y se concentró en mirar hacia arriba. Pero después de la travesía, a pesar de desprendimientos de rocas, no vieron alguna otra cosa particular. Teniendo la seguridad de un libre avance, Dana se adelantó. Al llegar a la cueva y encender sus luces vio lo que quedaba del tanque de Sánchez e impulsivamente se bajó a buscar su cuerpo entre el metal retorcido. — ¡Ahora es tu turno! —alguien cantó en la oscuridad, segundos más tarde se sintió la primera explosión que alertó a los retrasados. Ella se giró para ver un segundo impacto que hizo volar pequeñas partes de metal en todas direcciones, tuvo que lanzarse al suelo, cubrirse la cabeza y esperar. La única luz existente provenía de los restos que ardían. “¿Pero qué había detenido a los otros?”-Dana se preguntó. Se escabulló entre los escombros y rodó hacia la oscuridad, desde allí trató de encontrar la ubicación de la rubia loca, no esperó que ella y Jack se revelaran apareciendo. Ella aparecía desarmada.

—Buen tiro—dijo ella—.Esa perra odiosa debe estar muerta.

Jack escudriñaba todo en rededor, ni siquiera se inmutó cuando el tanque de Sean hizo presencia, iluminó el sector, y le apuntó.

—¡Baja el arma, te tengo en la mira Archer!

Dana se levantó cuando sintió que la tierra comenzaba a moverse, a momentos tenía impulso de correr al interior e ir por sus amigos; luego todo pasó muy rápido, la figura de alguien a contra luz en la entrada, Jack girándose, ella incitando a quien sea que fuera a salir porque temía de un desprendimiento, la explosión que la lanzó al suelo y le quitó el conocimiento.

—Así pasó—Bowie quedó perplejo después del relato—. Ese estúpido disparó contra la entrada de la cueva. Casi la mata.

—¿Y Sean permitió que se marcharan?

—Él los dejó irse para socorrernos. Se encargó de mí y luego me ayudó a quitar los escombros para rescatar a la almirante Hayes.

—¿Y Michael?

—Ese otro estúpido había enterrado su tanque y no pudo salir hasta que la ayuda llegó al siguiente día.

—Mi duda es…¿Archer sabía que podía matar a un almirante?

—Sí—se recostó nuevamente cerrando sus ojos—. En un instante yo la reconocí y la llamé por su nombre. Él me oyó, y aún así…Vete Bowie, quiero dormir.

Bowie depositó unas tijeras en el piso al lado de la cama.

—Te ayudará con el moño de tu regalo que aún espera en el hangar. — se marchó en silencio.

 

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Lisa negó a sí misma la posibilidad de aceptar la verdad que le había sido entregada, ingenuamente su mente trabajaba haciendo cálculos para que las cosas y eventos calzaran, y al inferir que unos cuantos días eran muy poco tiempo para sanar heridas, quiso tener la certeza de estar siendo engañada, aún cuando sabía que Telov confiable.

Telov…Era la tercera vez en el día que entraba al cuarto de Lisa Hayes, antes había venido y marchado sin ninguna reacción de ella, ahora estaba atento y dispuesto a responder las consultas que ésta demandó aclarar.

—Imposible—murmuró mirando su mano izquierda, buscando alguna discontinuidad en la textura de su piel que resaltara alguna intervención—.No puedo creerlo.

Telov se acercó y con algo de duda sostuvo su antebrazo. Dado que no estaba acostumbrado al contacto físico se notaba incómodo y sobresaltado mientras palpaba la piel en sentido descendente.

—¿Nota eso? —Lisa negó, entonces él se apresuró en tocar sus dedos y se concentró en presionar uno—Dígame qué siente.

El silencio en ella lo dijo todo. Él apartó su mano y dio un par de pasos atrás. Lisa no podía quitar la vista de su extremidad.

—Esa es la verdad—Lisa alzó su asustada mirada y rogó explicaciones—.La trajeron muy mal herida, no había otra forma. Ruego me perdone almirante Elizabeth Hayes, pero tomé una decisión. Ella volvió la vista a su mano y fue consciente de que se estaba rascando. —Eso es una excelente señal—explicó Telov—, nos indica que su cuerpo asimila su extremidad, y pronto, aunque con práctica, aprenderá a usarlo de nuevo.

Lisa intentó mover su mano, sus dedos a voluntad, se dio cuenta que no podía, y su amargura la guardó para sí. Tardó un instante, pero se decidió a descubrirse las piernas e intentar moverlas. A excepción de la comezón, ninguna otra cosa le indicaba que fueran parte de su cuerpo.

—Como un bebé que aprende a usar sus manos y pies… —murmuró.

—Sé que podrá con esa tarea. De usted depende cuándo.

—Sí…

Ella volvió a recostarse demostrando ausencia. Telov comprendió que su fragilidad humana necesitaba tiempo y decidió marcharse en silencio. Justo cuando alcanzó la puerta un “gracias” resonó en la habitación, se detuvo y miró atrás.

—No tiene por qué. Nunca lo tendrá.

Tras verlo marchar, Lisa pensó en Jack y en la distancia que ahora los separaba. Se preguntó si él sabía de su accidente y cómo reaccionaría al saber que había sobrevivido gracias a la intervención de los maestros Robotech.

En ese momento le hubiese gustado levantarse de la cama y caminar, ir a poner orden a las cosas ya que suponía que todo era un caos. Simplemente suspiró.

Otra vez se veía enfrentándose a la adversidad en la soledad, sentía que el destino de verdad se había ensañado con ella condenándola y vivir y morir sola, no tan joven como sus ocultos deseos lo esperaban ya que siempre terminaba comprobando que sobrevivía cuando debía morir.

Ladeó su rostro y quiso alcanzar las flores, apenas rozó la suave textura de una de pétalos amarillo pálido, su mano derecha  regresó  y viajó hasta su mano izquierda; rozó la piel del dorso y continuó por su antebrazo, hasta notar un ligero cambio de textura y temperatura, apenas perceptible. Antes de dirigirse a las piernas tuvo miedo de saber cuánto abarcaba la extensión de las amputaciones, aunque la curiosidad fue más fuerte, su mano con voluntad propia se metió bajo la túnica que vestía y comenzó a inspeccionar la pierna izquierda, subió por las rodillas hasta el muslo, deteniéndose a mitad del fémur. Retiró su mano y movió la cabeza, arrepentida y frustrada.

—Debo suponer que…—tentó la otra pierna a la misma altura y se dio cuenta que el cambio se notaba a sólo centímetros con respecto a la otra.

Telov no había sido muy detallista al respecto del estado en que llegó, tampoco él le brindó antecedentes de cómo fue que pasó todo, ella sólo recordaba ir hacia la luz, sentir el remezón que le quitó el sentido y despertar después, sintiendo nada más que el gusto de la sangre en su boca.

Lisa entendió que debía volver a hablar con Dana, si alguien podía darle todos los detalles, ésa era ella.

 

o

 

La gente frente a las butacas prefería mantener las cabezas bajas simulando estar sumidos en sus trabajos, nadie estaba dispuesto a lidiar con un almirante enojado y eso propiciaba un silencio pocas veces visto en ese puente de mando.

Pero realmente Rick no estaba interesado en pelear con sus subalternos, él ya estaba cansado de tantas malas noticias y prefería no alterarse más con absurdas disputas.

Él ya había dado una orden de activar una alerta en toda la flota desplegada en espacio abierto, no quería descubrir que Max tenía el ciento por ciento de razón en sus suposiciones mientras él propiciaba un estado con guardia baja.

Pero de improviso, entre tanto silencio un operador se levantó y acercó al almirante Hunter.

—Es de la estación… —susurró la teniente con una sutil sonrisa—, el general Brown informa que el capitán Hunter ha despertado y evoluciona favorablemente al tratamiento.

Rick asintió y ella regresó a sus funciones.

—Nos informan que el capitán Hunter ya está mejor—sabía que compartiendo esa información iba a alegrar a más de uno y no erró, los movimientos se generaron inmediatamente y pronto los susurros se hicieron sentir, más de uno le manifestó su alegría y él respondió amablemente. La tensión aminoró, a tiempo para salir de la transposición.

Si bien se tenían antecedentes frescos sobre la situación del planeta, muchos, incluyendo Rick, quedaron asombrados ante la imagen de XP. Nadie recordaba verlo tan aterradoramente cubierto por densos nubarrones que a ratos eran surcados por poderosos rayos que abarcan grandes extensiones como era de esperarse las miradas se centraron en Rick.

—Tan sólo díganos que sacará a nuestra gente de allí—alguien alzó la voz.

Rick pudo comprender el temor de una de las muchachas del puente. Asintió. Sin embargo, no advirtió que la preocupación disminuyera entre sus subalternos.

—Quiero que me contacten con la nave Ventura, y quiero… —vio expectación ante sus órdenes y supo que era el momento de distraerlos—¡A sus puestos! Necesito un canal abierto al planeta—miró al operador— ¿Dónde está mi enlace? Lo quiero ya.

 

o

 

Eventualmente las cosas aún no estaban del todo en su sitio en el Ventura, los ánimos volvían a la normalidad después de un periodo de agitación donde se vio la probabilidad de perder el transporte desde XP, aunque nada iba a ser igual, la naturaleza les estaba esperando para ponerles a prueba y de la manera más difícil. Eran terribles noticias.

Cuando Rick Hunter apareció en la pantalla principal, había llegado el momento de evaluar las reales oportunidades de la gente en XP.

—No hemos podido re-establecer comunicaciones con la base, ni con nadie en el planeta. Lo peor es que hasta el momento nuestras opciones desde y hacia XP disminuyeron dramáticamente—Rick pasó saliva ante la información del Capitán Stevenson—. Señor, lo peor está por venir…

Rick asintió, mientras su mano derecha se estrujaba sobre una consola.

—Se ha estimado la pérdida de la estabilidad de la órbita en un periodo de aproximadamente una semana, entonces la atmósfera será impenetrable.

— ¿Stevenson, sabe de lo que está hablando?

—Sí, señor –pasó saliva a duras penas—. Al planeta le quedan semanas y si no sacamos a nuestra gente de allí…

Rick azotó la consola con su puño y la comunicación se perdió por un instante.

—Stevenson…—Rick respiró profundo tratando de controlarse—, ¿está seguro de la información que acaba de darme?

—Es cuestión de enviarle los datos al Dr. Lang, él confirmará el informe que recibimos.

—Hágalo.

Stevenson respiró al verse libre de la imagen de Rick, se contactó con Lang, luego se sentó a esperar.

Jeremy apareció en el puente veinte minutos después de su arribo. Erguido frente a su superior, esperaba que éste terminara de dar vueltas y le preguntara, lo que sea que tuviera en mente.

—¿Por qué usted está solo frente a mí?

—Señor, el general Clooney estimó inconveniente dejar la base.

—Asumimos un riesgo innecesario con el ascenso de un transporte.

—Sólo dos hombres señor—le extendió una carpeta—. Es el reporte del general, dirigido al almirante Hunter, señor.

Stevenson recibió el material, su expresión se suavizó—Supongo que aquí adjuntará sus excusas.

—Él tomó una decisión.

 

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Rick, con el mismo pesar que leyó la información contenida en el reporte de Clooney, veía un posible descenso a XP como dificultoso y riesgoso. Ahora sabía que Lisa había recibido múltiples lesiones a causa de una explosión provocada por Jack Archer, ahora de verdad probaba una bocanada de verdadero odio que le provocaba una intensa desesperación y deseo de venganza. La idea de matar Jack con sus propias manos era una idea arraigada en sus más oscuros deseos.

Habían pasado varios días desde su llegada a la órbita y en ese tiempo sólo pudo constatar como las tormentas electromagnéticas se volvían más y más intensas, que a veces le daba la impresión que más allá  no había otra cosa más que caos y destrucción.

—Es nuestra última oportunidad almirante Hunter…—decía el capitán Stevenson quien parecía dispuesto a arriesgarlo todo—, permítame descender.

—No arriesgaré otra nave—le costaba mantenerse firme en esa determinación, no era lo que él deseaba, sí lo que debía hacer.

—Muy bien, usted es quien manda, señor.

Stevenson terminó el contacto y Rick entendió el disgusto con que lo hizo, habría hecho lo mismo al estar en su posición.

La alerta se encendió en ese momento.

—Tenemos una nave saliendo de la transposición—se anunció.

Minutos más tarde, la nave de Lang buscaba acoplarse al SDF-3.

 

o

 

—Entonces el tío Rick está realmente furioso.

Dana se había pasado los últimos días descansando y por esa razón tenía tiempo para hacer algunas averiguaciones. Se filtró información y esta había llegado a sus oídos.

—No entiendo por qué—Bowie estaba molesto—. Nos dicen que no hay forma de comunicarnos con el exterior y ahora esto.

—No sé qué te sorprende, hace pocos días nos dimos cuenta que los de más arriba guardan muchos secretos—se asomó hacia el pasillo, dado que estaban en las duchas, lo probable era que en cualquier momento llegara alguien y los oyera, por eso vigilaba de vez en cuando.

—Tienes razón.

—Yo le diría que Lisa está bien, sólo para tranquilizarlo.

—Yo sólo le pediría que nos saque de este maldito planeta. Me está asustando pensar que en cualquier momento habrá un terremoto de gran magnitud o una súper tormenta interminable.

Dana tenía que admitir que ella también comenzaba a temer del planeta, le era imposible pensar que en algunos días más ya sería imposible salir al exterior y no perderse en las nubes de arenas.

—Dicen que tenemos los días contados.

—Y bien…—Bowie suspiró—, si no se pierden, serán detenidos, y si no son detenidos, pues…

—No saldrán de aquí. —tenía razón en lo que decía, pero no le agradaba saber que no podría ver el rostro de Archer mientras fuera enjuiciado.

—Mañana será un gran día—Bowie dijo entre bostezos, se sentía muy cansado y no era alentador pensar que su turno comenzaría a muy tempranas horas.

—Ve a dormir.

Dana dejó que su amigo se marchara y ella fue hacia los vestidores, de su casillero extrajo una caja que contenía la placa del cabo Sánchez.

“Realmente espero que te encuentren Archer…si es que aún estás vivo”

Tras regresar el objeto al interior su puño izquierdo se estrelló contra el casillero de al lado.

—Bowie, si realmente tienes razón y Rick lo tomó a modo personal, más de alguien en este mugroso planeta no va a descansar…, es sólo que odio pensar que yo no cuento en ese grupo.

 

0

 

Al alba los radares detectaron algo, un objeto de gran tamaño moviéndose a gran velocidad.    Cinco minutos más tarde de ese hecho una nave no tripulada efectuaba contacto visual, dejando evidencias de la presencia del enemigo en el planeta. La base entró en alerta, el probable curso de un crucero se mantenía en una línea que los ponía en su camino. Escuadrones de tierra y aire crearon una línea de defensa, y quedaron a la espera de instrucciones.

Un nervioso Clooney trataba de pensar en las opciones, no contaban con el apoyo del resto de la flota y eso significaba que debían defenderse con todo lo que tenían si la situación se ponía difícil.

“…El poder de sus cañones es algo que nunca había visto—la información provista por Dana vino a su memoria—, y si realmente quiere mi opinión tengo que ellos nos llevan bastante distancia en el desarrollo de armamento”

—No hasta verlos con mis propios ojos.

Afuera numerosos pares de ojos se mantenían fijos en el horizonte. Los reportes hablaban de una nave singular, alargada, de mediana dimensiones, aunque la distancia los cálculos parecían errados. Muchos contenían el aliento al ver que el gigante avanzaba y se hacía más monstruoso. Luego sólo se detuvo.

El silencio radial ordenado se rompió de pronto.

—A todos los líderes de escuadrón, no ataquen sin una orden. Repito, no ataquen sin una orden.

Mientras Marie Phillips se mostraba pálida, Mara sonreía bajo la emoción de pensar que en frente podía tener un oponente para demostrar que era digna de tener alas una vez más.

“Ahí está, se ve atemorizante y ni idea de lo que dejará salir” Mara pensó

“Sean, sólo quiero pensar que estás concentrado” Marie no dejaba de pensar en su esposo y los problemas que le quitaban la tranquilidad “Por favor amor”

En el momento justo en que la nave abrió compuertas y dejó salir un número indeterminado de pequeñas naves, Marie se aferró a los controles como si de eso dependiera su vida y la de Sean. Bajo su posición, dentro del amplio grupo de defensa de tierra, Dana aguardaba, tranquila.

—¡Vamos! Algo para nosotros –porque estimaba que había algo más, no podía ser todo—¡Joder! ¿Qué mierda esperan? Creen que nos matarán de aburrimiento.

Entonces las naves que flotaban como satélites alrededor de su nodriza comenzaron a tomar velocidad. Todas las miradas se centraron en el despliegue, nadie notó que algo más venía.

—A todos los escuadrones, ¡Ataquen! ¡Ataquen¡ ¡Ataquen¡

—¡Es hora, muchachos¡ —dijo Dana rompiendo el silencio— No me defrauden nuevamente.

A poco andar Dana experimento un asombro nunca antes visto, si al principio pensó que la nube de polvo que iba a hacia ellos se originaba debido al vuelo rasante de las naves de asalto, entonces quedó en evidencia de su error; sus ojos se abrieron enormemente al ver una estampida de cuadrúpedos, cuya poderosa musculatura se apreció cuando la distancia entre ellos se acortó, y tuvo miedo, esas bestias con alargados hocicos y collar espinado, eran realmente grandes, no le quedó duda que incluso superaban el tamaño de un tanque. Su mente trabajó rápidamente al ver que se acercaban a gran velocidad y no eran derribados sin importar cuantas veces le hubieran atinado.

—¡Esquívenlos! –ordenó temiendo del contacto.

Una vez que veía que algunos pasaron, tuvo ocasión de volver la vista atrás; las bestias no desviaban su trayectoria. Vio línea  de batlleroid oponiéndose y ninguno parecía evitar lo que sería evidente: la destrucción de la base.

 

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[Dragon Ball Z] Nuestra historia (Vegeta y Bulma)(Capítulo 1)

Capítulo 1: La princesa Bulma.

Vegeta se disponía a acostarse, pero entonces una sonriente Bulma le trajo una bolsa entrando en la habitación sin pedir permiso siquiera, de sopetón ante una mirada asombrada y enojada.

Vegeta: ¿se puede saber que haces entrando sin mi consentimiento?

Bu: Buenas noches Vegeta – dijo sonriente ignorando su comentario – he salido a comprar algunas cosas para tu estancia, te he traido ropa interior y alguna ropa de andar por casa, espero que te gusten. – y sacó de la bolsa unas ropas que depositó con cuidado sobre la cama – si necesitas algo estaré en la habitación de al lado.

Vegeta se sorprendió con ese comentario “estaré en la habitación de al lado” y se sonrojó un poco volviéndose de espaldas para no ser descubierto.

Bu: bueno, y espero que no haga falta decirte que en esta casa tenemos algunas normas.

VG: ¿normas? – se volvió enojado

Bu: siiii por ejemplo… ehh… pues no debes matar, golpear, insultar a nadie y … ejem! “qué manera de mirarme tiene tan profunda, no está nada mal cuando se enfada WoW” y… no debes entrar jamás en mi cuarto… bueno sin llamar antes…

Vg: ¡ah! – dijo con ironía – ¿esa norma es válida para mi solamente? porque no te he oido llamar antes de entrar en mi habitación. – siguió mirándola penetrántemente con cara de malo.

Bulma se sonrojó: “pero que me pasa, que nerviosa me pone mirandome así…” Oye! deja de mirarme asi! se que soy una chica muy hermosa pero yo tengo novio y no te creas que me interesas en absoluto, ¡quiero que te quede claro!

Vegeta volvió a sentirse incómoda ante este comentario, así que volviéndose de espaldas de nuevo musitó: Bah, no eres tan hermosa como dices, he conocido a muchas mujeres mucho más hermosas que tu – dijo con magnificencia – ¡ahora márchate de mi vista mujer!

Bulma se sintió herida por ese comentario: Pues no creo que hayas conocido a muchas mujeres más hermosas que yo, además yo no soy una de esas mujerzuelas cualesquiera a las que estarás acostumbrado ver por tu profesión de mercenario… yo soy una dama distinguida y respetada en el planeta, soy una mujer muy conocida y admirada no sólo por mi belleza sino por mi inteligencia. Y mi nombre es Bulma! más conocida como la Gran Bulma Briefs, así que ya puedes ir aprendiéndotelo – gran gota de sudor en la cabeza de Vegeta O.o’

Vg: ¡Como te atreves a darme órdenes terrícola estúpida! – gritó volviéndose de repente y haciendo que Bulma casi se desmayase de la impresión – Yo no soy cualquier soldado, soy el príncipe de la estirpe de guerreros más poderosa del Universo, y me debes respeto y obediencia.

Bu: Si, si.. ya se… pero como tu planeta fue destruido y tu título de principe no te vale en la tierra, ten claro que yo en este planeta soy… como una princesa también, de modo que mide tus palabras! ah! el desayuno es mañana a las 8 de la mañana. ¡Adios! – se dió la vuelta marchó dejándole sin palabras y con una gran vena en su rostro…

Vg: “¿así que una princesa eh?” ¡Te advierto que no vuelvas a faltarme el respeto mujer escandalosa! o ¡lo pagarás! – gritó fuerte para que le escuchase en la distancia.

A la mañana siguiente Vegeta se levantó ya que sintió un suculento aroma a desayuno que venía de la cocina. el no sabía donde estaba la cocina exactamente, pero el aroma delataba el lugar exacto. Se había vestido con la ropa que Bulma le había dado el día anterior, una camisa y unos pantalones playeros. Llevaba la camisa entreabierta dejando ver un escultural pecho y unos brazos! wow Bajó las escaleras observando la lujosa casa, en realidad era una casa bastante grande, puede que sea cierto que esa mujer fuera una especie de princesa en ese planeta…

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[Sasuhina] Me enamoré de tí (Capítulo 2)

Hinata llego a su casa

(hinata):padre?

(hiashi):ah hinata ven, hablemos en mi despacho

entraron y hinata se sento y hiashi tambien

(hiashi):bueno hinata como sabes muy pronto cumpliras los 18

(hinata):s.si

(hiashi):y tendras que casarte para ser la lider del clan y el consejo ya desidio quien sara un buen candidato para ti

(hinata): queee, con quien?

(hiashi):con neji, el es fuerte y te protegera bien

(hinata):(parandoce) pero padre yo no(interrumpida)

(hiashi):si lo se hinata tu y hanabi tienen derecho a elegir con quien casarse asique espero que tengas a alguien que te ame y que lo ames y que sea fuerte, tienes hasta tu cumpleaños, ya puedes retirarte

(hinata):lo tengo padre* perdoname padre* adios

hinata salio y se alejo de la puerta

(hinata)*no quiero casarme con neji*

(neji)hina podemos hablar afuera?

(hinata):si

al salir neji cierra la puerta y la agarra de la cintura, le empieza a besar el cuello acariciando su muslo

(hinata):SUELTAMEEE

lo empuja y sale corriendo

(neji):*muy pronto seras mia hinata, muy pronto*

hinata llego al lago y se sienta y empieza a llorar

(hinata)no no quieroo

sasuke estaba cerca

(sasuke):*maldicion, es bonita hasta cuando llora* _se acerca_Hyuga no me digas que sigues llorando por el dobe

(hinata):no

(sasuke):entonces porque?

(hinata):(susurrando lo suficiente para que sasuke la escuche)me tengo que  casar

(sasuke):*maldicion con quien*no lo entiendo hoy a la tarde sufrias por el dobe y ahora te casaras

(hinata):(levanta la vista)muy pronto cumplire los 18 y el consejo ya me designo a alguien para casarme y poder ser la lider de mi clan y no quiero

(sasuke):y con quien te tienes que … casar?

(hinata):con neji

(sasuke):y no tienes alguna otra opcion

(hinata):si, pero es impocible

(sasuke):(acercandoce)dime

(hinata):(susurrando)casarme… casarme con alguien que sea mas fuerte y que me ame, pero dudo mucho encontrarla y neji (empezando a llorar)ya me esta molestando

(sasuke):(enojado)como?

(hinata):hoy me agarro de la cintura y empezo a besarme en cuello e intento tocarme (llorando mas)

(sasuke):(enojado)*ese maldito me las pagara* quieres que te lo haga olvidar

(hinata):q.que?

sasuke se acerca a ella y le sonrie y pone una se sus manos en la cara de hinata y la besa

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[Lee Min Ho] Octantis (Segunda parte, I)

 

Octantis

Segunda parte

Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,

Juntos desde la ropa a las raíces,

Juntos de otoño, de agua, de caderas,

Hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.

Soneto II — Pablo Neruda

I

20 años antes…

Picón Salas había comentado en una oportunidad que la fórmula para crear un ensayo era “tener algo que decir; decirlo de modo que agite la conciencia y despierte la emoción de los otros hombres, y en lengua tan personal y tan propia, que ella se bautice a sí misma” y había asegurado que ésta era la misma fórmula que usaba la literatura. Ifigenia nunca se cansaba de repasar las palabras del maestro merideño. ¿Quién iba a imaginarse lo que le depararía seguir este consejo? Había tenido una idea, la había desarrollado al máximo de su joven capacidad (contaba apenas 23 años) y…bien, la había mostrado al mundo, para terminar siendo arrastrada al ojo del huracán…

— ¿Estás lista? — preguntó Hee Jin, sosteniéndole la mano.

— En lo absoluto — dijo, alisándose pliegues inexistentes de la falda.

— ¡Bienvenida a la SBS!

La SBS de Corea del Sur. ¡Por los molinos del Quijote, estaba en Corea! Ojos rasgados, ojos rasgados por todas partes. Ojos rasgados viéndola, señalándola, escrutándola. Ifigenia deja que Hee Jin sea la mediadora y se limita a seguir las instrucciones que la chica le ha dado previamente en el auto. Sonríe, inclínate, no respondas preguntas si no quieres. Aprieta un par de manos, dice que tiene 23 años, el nombre es Ifigenia Zambrano, no, no está casada; es Licenciada en Letras, hace poco que se graduó…las puertas del ascensor de cristal se cierran y al fin puede relajar los cachetes. En un parpadeo borra todos los nombres que le han dicho recién sus interlocutores.

— ¿Estás bien? — cuestiona Hee Jin en inglés.

— Recuérdame qué estoy haciendo aquí, por favor.

Su compañera ríe y le da unas palmaditas en el hombro. — Estás aquí porque vamos a filmar una serie basada en tu libro.

Se escucha un timbre, el elevador abre sus puertas.

Ifigenia tiene unos flashes vagos: el manuscrito terminado, los rechazos de diversas editoriales, el deseo de quemar el trabajo, de rendirse; tocó una puerta más (“tocar no es entrar” decía la abuela), alguien dijo “sí”, treinta mil ejemplares para comenzar, entrevistas, fotos, ofertas, fiestas, cartas; críticas, destructivas, ultradestructivas y un buen porcentaje de opiniones favorables…

….bajaron las llamas, el arroz se coció lento; la nominaron para un premio, cenó sola en su departamento con su estatuilla de plata, la mirada prendada del armario desalojado por el ex novio. Bruma, bruma, bruma. Una llamada de Bianca, alguien tiene una propuesta para ella. Reunión en el hotel Alba, el hombre es coreano, tiene un apellido difícil de pronunciar y le extiende un documento. Ifigenia plantea unas condiciones y lo firma.

— Señorita Zambrano, bienvenida.

Ifigenia pestañea. Se han acabado los pasillos blancos y está parada en el umbral de una habitación enorme en cuya periferia se observa una larga mesa rectangular. Seis personas la lideran, las mismas que se han incorporado de sus respectivos asientos para saludarla.

Sonríe, inclínate, no respondas preguntas si no quieres.

— Confío en que haya tenido un viaje confortable. Le presento a mi equipo de trabajo.

Choi, Yoo, Han, Jung, Park…y Lee, sí, ya lo recuerda, Lee es el director general, un señor bajito con un porte a lo Kim Sang Jung y un apretón firme, además de su excelente manejo del inglés. El grupo le hace espacio en la mesa e Ifigenia se sienta en medio de los guionistas, Yoo Hana y Jung Hyun Jung (hijo). El director Lee le ofrece algo de beber, ella pide agua. Consigue ver cómo el hombre hace una seña a Hee Jin y ésta abandona el recinto, después se vuelve de nuevo hacia Ifigenia.

— Ante usted hay un portapapeles, en su interior encontrará los perfiles de los aspirantes que se presentarán al casting para interpretar al personaje de Mark. Hasta el momento tenemos tres favoritos — expone, acomodándose los lentes de montura cuadrada. — Hyun Bin, Park Shi Hoo y Lee Minho.

Ifigenia ubicó los perfiles de los tres actores con ayuda de la señorita Yoo. Hyun Bin y Park Shi Hoo le gustaron, el primero por el aire de determinación que inspiraba su mirada y por las pequeñas líneas de expresión sobre la frente que le hablaron de la edad, de la nostalgia, del azote del tiempo, muy acordes con su atormentado Mark…sí, Hyun Bin le gustó mucho. Shi Hoo, por su parte, era maduro, masculino y con un interesante equilibrio de naturalezas que capturaba con gran agilidad en sus expresiones…podía mostrar una picardía oscura o una indiferencia resignada con una elocuencia tal que dejaba al espectador como pasmarote. No estaba nada mal.

A la postre, luego de estudiarlo detenidamente por un rato, el único que no logró convencerla fue el señor Lee Minho y así se lo hizo saber al director.

— Este chico emite demasiada luz…no sé, no puedo imaginarme a Mark cuando lo miro…se supone que debería “drenarme” la energía no revitalizarla más, quiero decir, es capaz de “moverme”, claramente consigue desbordar a quien lo observa pero solo en el buen sentido…y Mark es un personaje con una profunda oscuridad interior, no es la clase de persona a la que quisieras devolverle la sonrisa… ¿me explico?

— Sí, la sigo — respondió el director Lee — pero no nos apresuremos a descartarlo ¿alguna vez ha visto actuar al señor Lee, señorita Zambrano?

— En realidad, no — reconoció Ifigenia, sintiendo un repentino cosquilleo en las mejillas.

— Entonces habrá que darle la oportunidad de probarse ¿verdad? Y para eso hemos escogido unas líneas del capítulo dieciocho, después de que Mark descubre la verdadera condición de Callie.

El capítulo dieciocho había sido difícil porque Mark estaba en una encrucijada, afectado por la bomba de sentimientos que repercutía en su interior. Negación, repudio, desconcierto, ira, negociación… y amor, ese amor punzante por Callie que se mimetizaba entre todo y lo asfixiaba. Ifigenia había acabado exhausta sobre el teclado; tres semanas reeditando párrafos y escenarios, buscando las palabras exactas, la habían dejado con el espíritu hecho polvo. Cuando el señor Choi, el segundo director a cargo de la filmación, le enseñó las líneas que serían citadas sus expectativas aumentaron.

— Ya es tiempo de comenzar — anunció el señor Lee, comprobando la hora en su Rólex — Señorita Kim levante las persianas, por favor.

Hee Jin hizo una inclinación y se acercó a una de las paredes de cristal, cubierta por persianas, que flaqueaban la puerta de doble hoja principal. Tiró del cordón localizado en un extremo y el exterior quedó a la vista. Ifigenia abrió los ojos como platos y palpó con nerviosismo la superficie plana del mesón tratando de alcanzar la botella de agua. ¿Es que todos los hombres de Corea se habían congregado para el casting?

«Dios dame fuerza», rogó en su fuero interno mientras el equipo le daba la bienvenida al primer aspirante.

Continuará…

_______________

Gracias por leer.

Mis tulipanes rojos para ustedes,

Belle.

 

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[Lee Min Ho] Octantis (Primera Parte)

Octantis

¿Cuánto más puedes alejarte de mí?

Inicio: 13 de febrero de 2013

Primera parte

You are

 the sun, the stars, the moon are you

and I could never run away

from you

Radiohead— “You”

 

I

Suk Chul se había plantado junto a la puerta del estudio un par de veces en el transcurso del día, sin embargo —como no resultaba sencillo para ella romper los hábitos de un carácter reservado y sumiso—, el esposo la había escuchado suspirar con resignación en cada ocasión al tiempo que sus pasos se alejaban por el corredor; seguramente a la caza de alguna tarea doméstica que la distrajera de sus tormentosos pensamientos.

No era que el marido hubiese querido torturarla apropósito al retrasar la conversación que ella tanto deseaba tener, pero su espíritu se encontraba en tal estado de tribulación que había necesitado disfrutar de unas horas de soledad antes de recuperar el sosiego; encerrar las memorias desterradas que se habían dado a la fuga luego de la discusión que sostuviera con Dae Hyun, su hijo, aquella tarde de marzo.

Fue en el dormitorio cuando, alistados para el sueño, el esposo al fin se dirigió a su mujer:

— Dae Hyun ha venido a pedir mi bendición: quiere casarse con la muchacha extranjera.

Suk Chul, que estaba apartando las sábanas, parpadeó, descolocada de repente. Su rostro se admiraba tan pálido como su bata de dormir. — ¿Qué le ha contestado? — preguntó, sin atreverse a fijar los ojos en su esposo.

— Tengo que ir a Busan mañana para el festival.

La esposa apretó los dientes y se subió a la cama, correspondiendo con frialdad las “buenas noches” de su marido. Su evasiva respuesta le había confirmado cuál sería la postura que asumiría él en el asunto.

«Nunca la aceptaré como nuera» dictaminó en su fuero interno, acomodándose de lado sobe el colchón.

El esposo apagó las luces.

***

Hace nueve días que llegó a Busan. Nueve días de cenas, de eventos, de premios, de luces, de perfumes, de sonrisas y estrechamiento de manos.

Nueve días de recuerdos manifestándose como fantasmas.

El señor Lee se encuentra en el Donenu, un cómodo restaurant de Haeundae. Está comiendo carne a la parrilla. Le gusta como la preparan en ese lugar porque la sazón le recuerda a su madre. Definitivamente se ha hecho mayor, se dice, no hace más que revivir con nostalgia el pasado. Pincha un trozo de carne y lo mastica lentamente, piensa en Dae Hyun, una sonrisa triste se dibuja en su rostro. El hijo se parece a él mucho más de lo que creía…

En la mesa vecina resuena una risa femenina. El señor Lee observa a la mujer, más bien mira sus manos, los pequeños dedos sostienen una servilleta y limpian con ella la salsa derramada sobre la superficie marmórea. Al hombre le salta el corazón dentro del pecho: ha reconciliado aquél gesto con el hábito de otra persona. Se resiste a contemplar la cara de la dama, quiere anclarse a la ilusión un rato más. Finalmente, la señora se retira del restaurante en compañía de sus amigos (él supone que lo son) y, al cabo de una hora, él hace lo propio. Un joven del personal de servicio le abre la puerta al salir y lo invita a regresar pronto, también le asegura que es un gran admirador suyo, que ha visto todas sus películas y sus series, dice que es una lástima que se haya retirado de la actuación pero que siempre está atento a sus nuevos proyectos como director…y parlotea y parlotea. El señor Lee da las gracias, firma un autógrafo y se marcha.

Caminando por la acera, rumbo al hotel, echa un vistazo al cielo nocturno. ¡Hay tantas estrellas!…se relame los labios, siente deseos de fumar, su gusto por la nicotina ha aumentado con las décadas. Mientras revisa sus bolsillos, en busca de algún cigarrillo olvidado, no puede esperar a acostarse. Un sentimiento de anticipación le carcome el estómago. Ya sabe con quién soñará esta noche.

II

— Dijiste que si tus padres no aprobaban a la mujer que amas entonces huirías con ella, pero quizás, mientras pronunciabas esta promesa, te referías a una persona que compartiera tu misma cultura o que al menos tuviera en su árbol alguna ascendencia europea. En cambio, yo vengo de un país de descansos, de una tierra quebrada, mi sangre es tan caliente que me abrasa la piel y mi mirada no es nada solemne, sino como la del niño huérfano que se relame, envidioso, los labios, al contemplar a quien goza de mejor fortuna — dice Tanis, sintiendo cómo la garra helada estruja su corazón y la obliga a escupir la hiel que lleva por dentro.

— ¡Soo Jin! — grita él, alejándose del escritorio. Se detiene ante ella.  — ¡Mi querida, Soo Jin! — repite, asiéndola por los hombros y aprisionándola contra su pecho. Tanis lucha por liberarse. Todo esfuerzo es infructuoso. Conforme ella insiste en oponer resistencia, el hombre responde duplicando la fuerza de su agarre.

— ¡Mientes, mientes! ¡Me estás lastimando!

Él la obliga a encararlo, puede adivinar su intención en el gesto de sus labios, atisba el dolor que lo embarga en las lágrimas que brillan en sus ojos. Tanis-Soo Jin aferra sus antebrazos con las uñas. ¡Ojalá pudiera herirlo más! ¡Ojalá que sus recuerdos se conviertan en una Furia que lo atormente para siempre!

Cuatro piernas flaquean y se deslizan hacia el suelo, reposando de rodillas sobre la alfombra. Las bocas luchan a la luz del fuego.

 

La mujer despierta. Tiene rastros de líquido reseco en las mejillas. Se sienta a la orilla de la cama, el suelo conserva el frío de la madrugada. Comprueba la hora en el reloj de su mesita de noche: 6:30 a.m.  Muy oportuno.

*

La tetera empieza a silbar, el sonido la descubre en el baño con un bigote de espuma. Trota hasta la cocina y apaga la hornilla. El agua caliente salpica un poco al verterla en la taza con la bolsita de té. Vuelve rápido al baño para acabar de cepillarse los dientes y se topa con un estreno de cuarentona en el espejo que hay sobre el lavabo.

— Los años me están pasando factura — murmura para sí misma. Sus arrugas guiñan cada vez que frunce el ceño o se ríe, tiene unos brotecitos de canas en el centro de la cabeza y bajo el mentón se le insinúa una papada porque ha engordado cinco kilos. Además está tomando Venastat para la circulación y Calcibón para mantener a raya el inicio de osteoporosis que el doctor le descubrió el año anterior. Escupir, enjuagar, escupir otra vez. Se seca con un paño y, acto seguido, se dirige a la terraza. Le pican los dedos por escribir.

Realiza una parada para coger la taza de té con unas galletas Hony Bran y, dado que en su vía a la terraza debe atravesar el salón, interrumpe su avance nuevamente al avistar la lucecita roja del contestador. Tiene cinco mensajes. Dos son de su madre, otro de Bianca, su editora, (“¿cómo va nuestro próximo bestseller?”), y los dos últimos son de su sobrina, Lucía, que pide ver a su querida tía Tanis con urgencia.

 

III

Suk Chul yace estática en medio del sótano. Por lo general no suele asomar la nariz en ese agujero oscuro si el esposo está en casa, no obstante, las circunstancias actuales son otras: el señor Lee ha telefoneado temprano para avisar que alargará su estancia en Busan al menos tres días más.

Delante de ella resplandecen los trofeos de su esposo, exhibidos en varias repisas adosadas a la pared; la mayoría son de su época de actor. Asimismo, hay unos cuantos marcos de fotografías, cajas repletas de obsequios y antiguos pósters promocionales. Suk Chul se acerca a uno en el que su marido modela vestido como un guerrero de la era Goryeo, sus dedos rozan la lámina de vidrio que protege la imagen y en su mente se dibuja la faz de su hijo. Dae Hyun era una réplica casi perfecta del padre durante sus años mozos. Compartía con éste la nariz recta, los ojos oscuros, el ovalado mentón y los hoyuelos de la risa. En las cejas delgadas y la boca, de labio buteno, había salido a su madre.

Se aproxima a otro póster, en éste se perfila una mujer enfundada en un vestido corto de color azul que hace el gesto de silencio con la mano derecha mientras la izquierda permanece en el borde inferior del vestido, justo por encima de la entrepierna, como si quisiera esconder algo. Junto a ella está su marido, que sonríe mirando directamente a la cámara, ataviado en un traje ejecutivo; sus ojos tienen un brillo especial, le evocan el reflejo de la luna llena sobre un lago congelado. Suk Chul siente curiosidad y lee los datos de la serie, al parecer se titulaba “Obsidiana” y era la adaptación de la novela homónima de una escritora extranjera, una tal…

— ¿Señora Lee?

— ¿Qué sucede, So Ra? — le pregunta al ama de llaves por encima del hombro.

— El señorito Dae Hyun está en el salón amarillo con la abuela.

— Ahora voy.

— Sí, señora — So Ra se retira con una reverencia.

Suk Chul echa un último vistazo, el nombre que pone el póster está escrito en letras latinas: Ifigenia Zambrano.

 

Continuará….

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Mil gracias a quien tenga oportunidad de leer,

mis tulipanes rojos para ustedes,

Belle.

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[JJ Project/Kmusic/K-pop] Sin nombre. Capitulo 1.

Estamos en la sala de reuniones con nuestro manager y con el director de nuestra agencia, JYP Entertainment, parece un problema serio, miro a Jin Young, parece tranquilo, como siempre, y busca comida, algo dulce; el director dice que nos sentemos y ahí fue cuando comenzó su charla.
Director: chicos, hay malas noticias, nos han mandado una carta de reclutamiento al ejercito para ustedes dos… ya están en la edad, así que no nos queda de otra que parar sus actividades y empacar sus maletas.
Manager: Pero director, eso es un gran problema, ¿qué pasará con las conferencias de prensa, los conciertos a beneficencia, la firma de autógrafos? además ellos necesitan practicar el baile y el canto, terminar su nueva canción, no pueden ir al servicio militar.
Jr: Eso es verdad Director, estamos en la etapa más dura de nuestro debut, si congelamos todo las fans nos olvidaran.
Director: No te preocupes Jr, eso no pasará, así que empaquen y mañana mismo los vendrán a buscar.
Jr: JB, ¿di algo!.
JB:…no hay nada más podemos hacer..
Jr: Pero yo no quiero hacer el servicio militar, hay que trabajar y correr horas.. ¡no voy a comer dulces!.
Director: Chicos, está decidido, hasta mañana entonces.
Se levantó y salió de la sala, el Manager parecía preocupado, se levantó de su silla y caminaba de un lado para otro murmurando cosas, yo por mi parte miraba mis zapatillas, necesitaba otras ya que estas ya estaban gastadas.
Manager: ¡YA SÉ!
Jr: ¿Qué, qué sabe?.
Manager: La forma para que no vallan al servicio militar.
Jr: ¿Enserio?, cuenta, ya, ¡rápido!
Manager: Pero tendrán que seguir mis ordenes, ¿de acuerdo?
Jr: Cualquier cosa para comer mis dulces, mis hermosos dulces<3.
Manager: Perfecto, miren, tengo a una amiga que vive en Latino América.
Jr: ¿Latino América?, ¿Que es eso?
JB: Es un continente, ignorante, ve un mapa del mundo.
Jr: tsk, que molesto.
Manager: Bueno, vive exactamente en Chile, ella habla Coreano así que no habrá problema ya que ella tiene un hotel, pero no hay problema ya que si es que van por mi nombre los dejará gratis.
Jr: ¿Chile?, ¿Eso no se le pone a la comida para que esté mas picante?
JB: De nuevo.. Chile es un país de América Latina, su idioma es el español, aparte nuestra popularidad ahí aun no es tan grande, es perfecto.
Manager: Perfecto, entonces voy a ir al aeropuerto ahora para sacar los pasajes al tiro, ustedes vallan a casa a buscar su pasaporte y preparar su ropa, ¿vale?.
Jr,JB: Vaaale.
El Manager salió de la sala de reuniones al igual que nosotros y con Jr nos fuimos a nuestra casa en taxi.
En el momento de llegar a la casa, afuera estaba Suzy (Miss A), sonreí al verla, bajé del taxi y pagué al conductor, Suzy me saludó son una sonrisa en su rostro, se veía tan linda, me daba pena dejarla sola en Seoul.
Suzy: Hola chicos.
Jr: Hola Suzy, que bueno verte.
Suzy: Jaja gracias, vine a despedirme, supe que van al servicio militar.. me da pena dejarlos por 2 años
Jr: Ah, eso, ya no vamo-
Miré a Jr con odio, bueno, era para que se callara, el secreto de ir a Chile no se lo podíamos contar a nadie.
Suzy: ¿Ya no vamos?
Jr: Aah.. eh.. y-ya no vamos a vernos por 2 años..?
Asentí con la cabeza.
Jr: E-entonces.. eso.. que triste es dejarte.
Suzy: Pero podré ir a verlos.
Jr: ¡NO!
Suzy: …
Jr: Osea, no.. que aburrido sería para ti, perder tu tiempo en eso ja-jaja.
JB: Bueeno, tenemos que ir a hacer maletas, te vemos después, chao.
Llevé a Jr dentro de la casa empujándolo y cerramos la puerta y las ventanas.
JB: Estuviste a punto de hablar, casi el plan se destruye.
Jr: Ya, ya lo sé, perdón.
JB: Vamos a empacar.
Jr: ¡Si!
Sonreí, Jr siempre es energético, me gusta eso de él.
Fuimos cada uno a su habitación, yo busqué mi pasaporte y empaqué mis maletas, y entre todas las cosas me guardé el collar que en mi debut me regaló Suzy, fue un gran detalle de su parte. Alguien tocó la puerta.
Jr: JB, ¿estas listo?
JB: Si, ya salgo.
Jr: Apúrate, el manager ya está aquí con el auto.
JB: Ya voy.
Tomé las maletas y el collar, salí de mi pieza y de la casa, vi al Manager en el auto, subí y finalmente fuimos al aeropuerto.
En el camino el manager habló de sus aventuras aburridas en el servicio militar, Jr parecía aterrado y estaba feliz por no ir a ese lugar yo por mi parte reía por sus expresiones.
Llegamos al aeropuerto, bajamos y fuimos a Policía internacional, ahí nos despedimos del manager, ahora eramos personas comunes y corrientes, sabíamos que llegando al aeropuerto de Chile, Santiago, nos estaría esperando la amiga del manager.
Subimos al avión, primera clase, nos sentamos y abrochamos nuestros cinturones, la azafata pasó diciendo que no nos paráramos por ningún motivo y todo eso, explico las salidas de emergencia, lo típico.
Cuando el avión despegó y se estabilizó en el aire, la azafata pasó con un lápiz y un papel pidiendo nuestros autógrafos, me causó gracia, esto ya no iba a pasar más en Chile; sonreí y firmé, le pedí que por favor no le dijera a nadie que nosotros estamos aquí y asintió.
Jr: Disculpe.. ¿Cuánto nos vamos a demorar para llegar a Chile?
Azafata: 12 horas más o menos
Jr: ¡¿12 horas?!, oh no, no puedo viajar tanto.
JB: Van a pasar rápido, ya verás.
La azafata se fue y yo me puse a ver películas para que el tiempo pase rápido. Así pasaron horas y horas hasta que el piloto habló diciendo que a mano derecha de nosotros está la Cordillera de los Andes, llegando a Chile.

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